miércoles, 25 de agosto de 2010

de qué color...

Estar verde, verlo todo negro, pintarlo de rosa, estar rojo como un tomate, blanco como la pared...Nuestro mundo está lleno de colores. Vivimos inmersos en ellos y sus vibraciones nos influyen, seamos conscientes o no de ellas.

Un día gris de otoño puede teñir nuestros sentimientos de un tono melancólico, en cambio un atardecer encendido en tonos anaranjados puede evocar una intensa sensación de plenitud en nosotros.

Otro ejemplo cotidiano encontramos es el colorido de nuestra ropa.
Si nos paramos a reflexionar sobre nuestros gustos cromáticos a la hora de vestirnos, descubriremos que tenemos colores preferidos y otros que no nos pondríamos nunca. Con unos nos sentimos seguros, con otros feos, aquellos nos parecen demasiado atrevidos otros sosos..

Según nuestros estados de ánimo resonamos de distintas maneras con los colores. Si estoy agitada me clamarán tonalidades azules o verdes, sin embargo un rojo intenso aumentaría la excitación por su efecto estimulante. Eso ocurre porque los colores emiten, según su tonalidad, vibraciones de distintas intensidades que son percibidas por el cuerpo humano,reaccionando tanto física como emocionalmente a ellos.

En este hecho se fundamentan los efectos curativos de los diferentes enfoques terapéuticos que tiene en el color su principal herramienta y que puedan ayudar a restablecer el equilibrio psíquico, aumentar el bienestar y aliviar padecimientos físicos de las personas.

Nuestra percepción del color viene determinada por las vivencias de las fuerzas de la naturaleza, y a pesar de las diferencias culturales, se ha descubierto que las resonancias emocionales con los colores son muy apreciadas para todos los humanos, el azul del cielo evoca amplitud, transparencia, tranquilidad, el rojo va asociado al fuego, a la fuerza, el verde lo nuevo, a la esperanza, el negro a la anoche, lo tenebroso etc..

El color nos habla en un lenguaje emocional, como bien reflejan las muchas expresiones en castellano que mediante un color hablan de estados de animo: Estar verde, verlo todo negro, pintarlo de rosa, estar rojo como un tomate, blanco como la pared...

Cuando pintamos, entraremos en contacto con estos significados universales de los colores que abren una vía de expresión a nuestros sentimientos sin que necesariamente tengamos que poder nombrarlos todavía.

Sin embargo, no debemos perder de vista, que cada persona tiene su propio registro cromático, y sus colores adquieren un significado mas diferenciado a la luz del contexto individual. Es importante indagar en las posibles asociaciones, sensaciones corporales o emociones que puede evocar un color o una imagen que está pintando una persona, para poder orientar las intervenciones terapéuticas.

En el trabajo terapéutico con imágenes, se aplican directamente con las manos sobre el papel sin necesidad de una intención previa, evolucionando hacia formas que emergen del flujo de la intuición mas que del control racional. Estas imágenes a menudo sorprendentes pueden facilitar un punto de vista diferente sobre nuestras problemáticas. También nos permiten vivenciar sentimientos que solemos esconder cuidadosamente delante de los demás y de nosotros, por considerarlos demasiado peligrosos o incómodos según nuestro carácter.

Las palabras de una mujer madura, cuya dificultad de expresar sentimientos la ha llevado a un gran aislamiento, puede ilustrar esto. Tras un tiempo de pintar con una paleta restringida y apagada, elige tonos mas vivos. Un día se atreve con el color rojo, y una mancha pequeña empieza crecer y hasta convertirse en un fuego arrasador. Después de la experiencia comenta: Nunca he querido pintar con este color, porque me da miedo. He sentido una gran rabia mientras el fuego se hacia cada vez mas grande, pero ahora me siento mucho mas viva y no ha pasado nada. Quiero decir que le tengo mucho miedo a mi rabia. pienso si la dejo salir, destruye todo lo que hay a mi alrededor, pero no ha pasado nada de eso.

Los colores nos ayudan a expresarnos, a la vez que nos conectan profundamente con su energías sanadores, cuya capacidad de expresión verbal está dañada o limitada. El arte facilita un espacio al alma para expresarse, y en su reflejo en materia, en el color sobre el papel, no devuelve una imagen hecha por nosotros que da testimonio de nuestra existencia


Katharina Widmer
Arteterapeuta

un regalo sonoro

http://www.youtube.com/watch?v=5-xrDnDdpTo

gracias por recordárnoslo

Gracias a los marcianitos...
http://www.youtube.com/watch?v=i5ZnUlV9bNU

llamaste y fue un bálsamo...

Hoy tuve una reunión de trabajo sobre un proyecto que arranca el mes que viene, hablamos muchas cosas y el coste de este proyecto es alto en cuanto a la implicación que se nos pide con pocas condiciones que nos aseguran, por el perfil complicado de gente, carencias que habrá que ir solventando sobre la marcha... Es algo nuevo que iremos creando, estamos un buen equipo, pero aún así me siento desanimada y me fui con sensación agridulce. Bien porque tenemos trabajo, es cerca y no nos exige desplazamientos, es un reto bonito... Mal porque nuestras condiciones laborales son precarias, el grupo difícil y su realidad heterogénea y porque necesito grandes dosis de energía que no tengo en estos momentos y tengo que preparar para dentro de mes y medio que empezaré yo... Salí mal, descontenta, revuelta y con ganas de llorar. Con tristeza porque estemos pasando, mis compañeras y yo, situaciones así, y la solución a corto plazo no es previsible.

Y llamaste y fue un bálsamo, un regalo oírte y saber que nos íbamos a encontrar más tarde. Y hablamos del tema y te conté aunque tenía más ganas de llorar que de hablar, pero hablamos, pude expresarlo y agradecí tu escucha... y seguimos adelante con algo que habíamos dejado pendiente la última vez que nos vimos, y nos reímos... y fue lo mejor después de esa reunión difícil. Hablar del tema, expresarlo y poder seguir adelante con nuestra realidad.

Me siento afortunada de que estés, después cuando nos despedimos me iba más tranquila, como si los problemas y las dificultades pesaran menos y me sentía con un poco de ilusión y de esperanza.

martes, 24 de agosto de 2010

yo soy yo

“Yo soy yo. En todo el mundo, no hay nadie exactamente como yo. Hay personas que tienen algunas partes que se parecen a mí, pero nadie es idéntico a mí, por lo tanto, todo lo que sale de mí es auténticamente mío porque yo sola lo elegí.

Todo lo mío me pertenece –cuerpo, incluyendo todo lo que este hace; mi mente, incluyendo todos sus pensamientos e ideas; mis ojos, incluyendo las imágenes que perciben; mis sentimientos, cualesquiera que éstos puedan ser- coraje, alegría, frustración, amor, desilusión, excitación; mi boca, y todas las palabras que salgan de ella, agradables, dulces o bruscas, justas o injustas; mi voz, fuerte o suave; y todos mis actos, sean éstos para otros o para mí misma.

Me pertenecen mis fantasías, mis sueños, mis esperanzas, mis temores. Me pertenecen todos mis triunfos y éxitos, todos mis fracasos y errores. Porque todo lo mío me pertenece puedo llegar a familiarizarme íntimamente conmigo misma. Y al hacer esto puedo amarme y aceptarme, y aceptar todas las partes de mi cuerpo.

Entonces puedo hacer posible que todo lo que me pertenece trabaje para lograr lo mejor para mí. Sé que hay aspectos de mí misma que me confunden, y otros que que no conozco. Pero mientras me conozca y me ame puedo buscar valerosamente y con esperanza la solución a mis confusiones y la forma de conocerme más. La forma como luzca, como suene para los demás, lo que diga o haga, lo que piense y sienta en un momento determinado, soy yo. Esto es auténtico y representa donde estoy en este momento.

Cuando más adelante analice cómo lucía y sonaba, lo que dije e hice, y cómo pensé y sentí, algo parecerá no encajar.

Puedo descartar lo que parece no encajar, y conservar lo que si encajó, e idear algo nuevo para reemplazar lo que descarté. Puedo ver, oír, sentir, pensar, hablar y actuar. Tengo los instrumentos para sobrevivir, para acercarme a los demás, para ser productiva y para hacer sentido y sacar del mundo a las personas y cosas ajenas a mí. Me pertenezco y por lo tanto puedo manejarme. Yo soy yo y yo estoy bien

El tema de este poema es lo que yo llamo autoestima”
(VIRGINIA SATIR, En contacto Intimo, 1994, páginas 16 – 18)

baño de realidad

Esta noche estoy un poco descolocada, me reuní con un compañero con el que tenemos trabajo en común y después de una conversación amplia sobre este curso que empieza, planteábamos posibilidades y preguntas sobre lo que queremos trabajar, lo que podemos y no podemos hacer y que no queríamos que la gente se aferre a nosotros... de medir fuerzas, ser realistas... Al volver a casa caminando con el run run de la conversación me acompañaba un sentimiento de pérdida, de pena, de que algo había cambiado y que ya no estaba en el mismo lugar que antes, en los planes que habíamos hecho inicialmente, lo que había pensado en un principio que iba a ser de una manera ahora es de otra y hablando y compartiendo cómo vivíamos cada uno esa realidad que nos toca, me dí cuenta de que había sido un gran baño de realidad para caminar más despiertos... y cuesta, al menos a mí me cuesta, por una parte está bien porque te sitúa, te abre los ojos, pero por otro, nos gustaría que la realidad que nos toca vivir fuera de otra manera, más sencilla o más comprometida en cambio es limitada, imperfecta y con mucho por lo que trabajar, y al compartir eso, me daba cuenta que algo se pierde cuando decides abrir los ojos y ver la realidad tal y como es... y la lucidez y la verdad duelen!!!

domingo, 22 de agosto de 2010

la historia de los erizos

Ayer hablando de dificultades en nuestras relaciones de amistad con otras personas, le contaba a esta amiga esta historieta que viví hace muchos años con otra amiga:
“Para defenderse del frío invernal, los erizos decidieron juntarse los unos a los otros para calentarse con su propio calor animal, pero, al acercarse, se pincharon y entonces se alejaron nuevamente; al alejarse, tuvieron de nuevo frío y se volvieron a acercar para calentarse, pero se pincharon nuevamente y, una vez más, se alejaron, buscando alternativas para protegerse del frío y de las picaduras. Todo esto hasta que, después de varios intentos, los erizos encontraron la distancia adecuada que les permitía no pincharse, sino calentarse, es decir, protegerse al mismo tiempo del frío y de la picadura”.(Schopenhauer)

sábado, 21 de agosto de 2010

amenazados de activismo y dispersión

Esta tarde vino a verme una buena amiga con la que es un gusto compartir tantas y tantas cosas de la vida y comprobar una vez más que la amistad es inversamente proporcional al tiempo que te conozcas, se da, aparecen personas que no hubieras imaginado, y es un regalo vivirlo.

Hablando de otro amigo al que queremos y nos preocupa su alto índice de ocupación y su cansancio altamente acumulado, comentábamos ésto: la gran dificultad que tiene él de descansar y la necesidad a la vez de sentirse querido y valorado. Pero está tan en lo suyo que no sabe cómo hacer ni lo uno ni lo otro. Y a nosotras nos gustaría que se cuidara, que se quisiera un poquito más y ayudarlo desde el cariño que le tenemos a darse cuenta de lo que le pasa o por lo menos de lo que nosotras vemos.

Me quedé pensando en ello, y me daba cuenta que lo que le pasa a él es más común de lo que parece, le pasa a él que trabaja muy cara a los demás y con gran dosis de disponibilidad... y nos pasa a todas las personas, es la gran enfermedad de nuestro tiempo, si no estamos atentas, si no cuidamos los espacios, los momentos de sueño, descanso, amistad, alimentación, autocuidaditos de esos tan necesarios... y vamos por la vida, sin darnos el tiempo y el silencio para gustar las relaciones y las cosas y no buscamos esos espacios que nos hacen cargar fuerzas y dan sentido a otras muchas cosas. Espacio personal y tiempo propio: se necesitan. Hay que estar en el mundo porque formamos parte de él y hay que tener, como decía Virginia Woolf, "una habitación propia".

Padecemos un déficit de atención, podemos escuchar sin oír, mirar sin ver, comer sin saborear… y eso nos hace difícil disfrutar de una vida plena, crear en nosotros un espacio de receptividad.

De vez en cuando me ayuda pararme y ver cómo estoy comiendo, si soy capaz de gustar la ensalada que me estoy comiendo; cómo voy caminando; por dónde circulan mis pensamientos, si me estoy comiendo el tarro demasiado, si quiero o no estar con la gente que me importa, si no me aguanto ni yo… son pequeños indicadores que me dicen si estoy abierta, en disposición de contemplar la vida y las personas, de descubrir si ando envuelta en mí misma, mis cosas, distraída y sin disfrutar del momento presente que es lo que de verdad tengo.

unas cuantas tardes y un Clío rojo

Unas cuantas, muchas tardes, un Clío rojo y tres buenos amigos, nos liábamos la manta a la cabeza, como se suele decir, y nos íbamos a un pueblo a 90 km de nuestra ciudad a pasar la tarde, a ver a otros buenos amigos, a escapar de las cosas que nos agobiaban por entonces, a disfrutar de hacer cualquier locura juntos, a reírnos, charlar y charlar, escuchar música, y a estrenar una sensación de libertad que deseábamos más que nada en el mundo...

Esos recuerdos que siempre dijimos convertir en un librillo de anécdotas que nunca escribimos, permanecen como ese espacio que tuvimos hace tiempo y perdura esa sensación de ¡qué bien lo pasábamos! 

Todo lo que tengo lo llevo conmigo", es el título de una novela de la premio nobel de literatura Herta Müller, que también podría ser el de nuestra vida. Por eso, qué bueno, tener momentos así, como esos en el Clío y aquellas tardes, que ya quedan lejos en el tiempo, pero permanecen en conversaciones cuando evocamos viejos tiempos y nos reímos juntos sabiendo que allí compartimos y empezó a andar esta amistad a prueba de años y de cambios. 

De vez en cuando nos viene bien recordar viejos buenos momentos y pedirle a la memoria del corazón, que esa no nos falle y nos recuerde dónde están nuestros amigos cuando se nos olvida porque estamos muy ocupados haciendo nuestra vida.

de qué color es...

De qué color es este lugar en el mundo? supongo que dependerá de días porque no he sido capaz de decidirme por uno definitivo, empiezo con este color, entre rojos y naranjas, violetas y azules.... y ya iré cambiando según los días y las sensaciones... porque lo bueno de tener lugares en el mundo diferentes a los que acudir es lo de poder hacerlos tuyos, a tu manera y a tu gusto.

Después de una conversación telefónica con una buena amiga ayer, esta mañana me desperté con la idea de crear este otro lugar en el mundo, para ella, para mí, y para todas las personas que necesitamos espacios donde respirar, encontrarnos, descansar....

Y así nace este otro lugar en el mundo, como un espacio abierto y cálido donde encontrarnos, donde nuestras vidas se entrecrucen, las palabras, los distintos colores, las mezclas, cómo nos influyen las emociones y las vivencias... que todo vaya encontrando un canal de expresión y de sentido.