viernes, 29 de julio de 2011

día de asuntos propios

Hoy fue uno de esos días. No por trabajo ni porque tuviera que ir al médico o hacer algún trámite. Voluntariamente y como en momentos puntuales en el año, me regalo lo que llamo un día de asuntos propios o un día para mí. No porque esté mal o para resolver un problema o pensar o para inspirarme o hacer compras, no sólo el puro placer de regalarme un día para mí quitándome todas las obligaciones de encima, aunque sea sólo por unas horas. Y elegí desde el principio del día cómo vivirlo. Ayer decidí el destino, cómo iba a organizar el día... Salir de mi ciudad y disfrutar de una día sola. Me gusta estar con gente pero también disfruto estando sola, haciendo cosas sola. Desde hace ya muchos años porque lo he elegí así, para estas cosas soy bastante autónoma e independiente, cuando busco estos espacios es porque me dan vida.

Me desperté, desayuné, me puse ropa cómoda. Me fui a la estación de autobuses y me puse en camino a mi destino. Y disfruté de pasar el día en otro lugar del mundo que es bonito para mí, donde no me conoce nadie, pasear, caminar, entrar a las tiendas que me gustan, leer, tomar el sol aprovechando que hacía buen tiempo, escuchar músicos callejeros, picar algo... Esto es algo que mujeres y hombres que conozco en cuanto pueden se regalan ese tiempo personal, de disfrute, un espacio propio para estar a gusto consigo mismos.

Y después de un día sola ¡qué mejor que terminar acompañada! A la noche cena con unos amigos con los que hacía mucho tiempo no coincidía. También un espacio de relax, de risas y de buena compañía, conversaciones de verano y puesta al día.

Día redondo, disfrutado sola y en compañía.