domingo, 24 de julio de 2011

es algo necesario

"Aquello que habita en el pasado y aquello que habita en el futuro es solo una pequeña cosa comparado con aquello que habita dentro de nosotros." (Ralph Waldo Emerson)

Estoy convencida que todos necesitamos una vida interior. La vida interior no en un claustro monástico sino en nuestra realidad. La vida interior tiene que ver con el valor que damos a las cosas, la profundidad en las cosas naturales y diarias.

Es cierto que el mundo es lo que vemos y, sin embargo, tenemos que aprender a verlo.(Merleau-Ponty) Y es verdad, porque podemos mirar sin ver, estar en la vida y no enterarnos de nada.

Siempre pensamos que la vida interior no cabe en una mente agitada de nuestro tiempo y no puede convivir con la rutina diaria, quehaceres, los móviles y los portátiles invadiendo hasta el último rincón de nuestro espacio vital y requiriendo de nosotros una disponibilidad cada vez más incondicional. Sin embargo es una cuestión de salud mental, de salud relacional, de calidad vital que podamos encontrar un tiempo personal y un tiempo de silencio. Aparentementemente es fácil de llevar a cabo, su realización continuada sólo depende de nosotros… Aunque podamos encontrar espacios así y nos puedan ayudar, somos habitualmente los principales boicoteadores.

El verdadero silencio es el que brota espontáneo al comprender. Cuando caigo en la cuenta de lo que no había comprendido se produce en mi psiquismo una espontánea revolución que silencia lo falso y deja espacio a la revelación de lo verdadero. Por eso es importante tener espacios de silencio, por eso es importante escuchar y mirar más allá de lo que ahora estoy viendo. Los descubrimientos por sí solos no bastan, hay que ponerse a trabajar en ellos, porque sino se quedarán sólo en eso.

Necesito tiempo y espacios para encontrarme, para tenerme, es la mejor solución para las mentes y los cuerpos cansados y afligidos. Para ver con más claridad, valorar, tomar el pulso de mi vida, de mis relaciones... aprender a mirar significa mirar de nuevo, como si las cosas apareciesen por primera vez a la luz del sol. Aprender a mirar significará, también, detenerse en lo sencillo y en lo habitual. Si el tiempo es el gran escultor de nuestras vidas, tenemos que introducir el silencio.

Hoy se habla a menudo de desarrollar la capacidad de tomar distancia. Pero, al menos, hay dos tipos de distanciamiento. Por una parte, el de poner tierra por medio, el dar un paso atrás, y ponerle un paréntesis a la acción…para regresar de nuevo a ella e iniciar un nuevo ciclo que desembocará en la necesidad de un nuevo paréntesis. Por ejemplo cuando pensamos que unas vacaciones solucionan nuestros problemas, cuando no son más que eso: vacaciones. Para descansar puede que necesitemos vacaciones pero para los problemas necesitamos otra cosa, que podrán ser unos día de descanso o no.

Por otra, el desarrollo de una capacidad humana que nos permite estar inmersos en la acción sin quedar atrapados por ella; la creación de un espacio interior que nos permite vivir sin desvivirnos, y que nos permite no olvidar quienes somos y no confundirnos con el rol que ejercemos. El desarrollo de esta capacidad y la creación de este espacio es una posibilidad siempre presente y siempre creciente, pero requiere disponibilidad, propósito y decisión.

Por ello, el primer tipo de distanciamiento puede ser una condición de posibilidad para el segundo, pero por sí mismo no lo garantiza en absoluto.

Cada uno de nosotros necesita dedicar un tiempo cada día a estar sentado en silencio.

Tranquilizarme de los agobios o tensiones que produce la interacción personal no tiene nada que ver con la serenidad que sobreviene natural e inevitablemente al eliminar los errores. Si no nos tomamos el tiempo necesario para entrar en nuestro interior y conectar con nuestra sabiduría interna, no sabremos tomar las mejores decisiones y lo peor es que viviremos desconectados de la vida, de nuestra vida. Necesitamos espacios de silencio para dejar que salgan las preguntas que tenemos de fondo. Necesitamos aprender a escucharnos. Necesitamos espacios para abrirnos a un tiempo de encuentro con nosotros mismos. En el silencio al que me refiero no se trata de desconectar y echar una cabezadita, sino de estar conectado, lúcidamente despierto y atento.

Hay quien tiene la llave, pero le cuesta dar un paso y abrir la puerta. "No esperes por el momento preciso. Empieza ahora. Hazlo ahora. Si esperas por el momento adecuado, nunca dejarás de esperar. "(Jasmine Gillman)