sábado, 20 de agosto de 2011

cordón umbilical

Este escrito no es mío, es de una amiga que cuenta experiencias significativas en su trabajo, me pareció un lindo escrito que traer a este lugar en el mundo:

Llega el momento de la despedida, madre e hija habéis disfrutado de la tarde juntas y toca irse. La cena está servida, a tu madre la están esperando para atenderla como ella se merece, y tú tienes que irte a casa.

Veo con qué cariño te despides de tu madre,le ayudas a ponerse la servilleta y le das el beso de buenas noches. Desde el otro lado del comedor percibo tus lágrimas junto al ascensor y como quien no quiere la cosa me cruzo contigo, en busca de no sé qué. Te miro de frente, un escalofrío me sube a mí también por mis conductos lagrimales y tocando tu brazo te digo que ella está bien.

Su respuesta me sobrecoge. "Si no es por ella, soy yo, llevo 63 años viviendo con ella , es la primera vez que me separo de ella, que duermo bajo otro techo. Si por la que lloro es por mí, no estoy acostumbrada a estar sin mi madre."

Y me recuerda algo que yo también sé: que siempre es buen momento para romper nuestro cordón umbilical aunque nos cueste y duela.