miércoles, 3 de agosto de 2011

a las dos nos hace bien

Hubo una época que nos veíamos mucho y gracias a eso nos hicimos amigas. Después nuestra realidad cambió y empezamos a hacer malabares con los tiempos para vernos y sacar huecos para mantener viva nuestra amistad. A veces tomábamos cafés, otras veces comíamos juntas. La época que comíamos juntas solíamos decir que era la que más nos cundía.

Después yo cambié de trabajos y empezamos a no coincidir con tanta facilidad y a ella le llegaron los niños y empezamos a vernos menos o vernos en su casa, en el parque o en ratos que ella podía disponer. Este último año nos vimos un par de veces, rascando tiempo de descanso del café en el trabajo.

Hoy nos vamos a tomar un café, en ese mismo espacio y tiempo. Poco tiempo para la mayor parte de la gente. Sin embargo para nosotras, es tiempo de calidad, un tiempo valioso, de retomar la sintonía donde la dejamos.

¡Qué alegría volverte a ver! El tiempo que compartimos a nosotras nos hace bien.


Y sí, nos vimos, en nuestra media hora ultra aprovechada. Hablando de los cambios de ella con el trabajo, los míos ... Y me hubiera gustado no saber de lo que me estaba hablando, pero con lo bien que describía sus sentimientos respecto a esta ruptura en el trabajo, notaba su liberación y a la vez ese desagarro, ambos sentimientos los conozco muy bien... y me recordó lo que viví este año, con el cambio y me removió. Y me volví a sentir triste y a sentir lo que he perdido. Escucharla y verla era como si me viera a mí misma un año atrás.

Libre, serena y con la lucidez de la decisión tomada a la vez que frágil, estrenando confianza, luchando con los miedos, el empezar de nuevo,... Ante el silencio de compañeros que parecían mas cercanos de lo que después fueron, ante el cariño y la solidaridad de los que no esperaba... Redefiniéndome, adaptándome a mi nueva situación...

Y aún un poco arremolinada por dentro, le dije que escucharla era como verme a mí misma en un espejo. Se puede, aunque duele y desgarra, se puede aunque no sepas a ciencia cierta cómo va a ser el camino, se puede aunque te vuelvan la preguntas y las dudas más de una vez en el día, al tiempo, se puede aunque te digan eso de la edad que se usa siempre para hacerte dudar y sentir que te equivocas, ... Se puede y nos hace bien hablar así, sin máscaras, sin ocultar la verdad que somos cada una.

Cuando me iba para casa elegí no guardármelo y llamé a un buen amigo que me acompañó en todo este proceso y su escucha y sus palabras de ánimo me hicieron volver a conectar de nuevo con mi presente, que aunque distinto a lo esperado, está bien.