viernes, 26 de agosto de 2011

lugares donde encontrarnos

¡Qué importante son para mí los grupos en que participo! En diferentes ambientes, me siento afortunada de poder vivir esta experiencia que me enriquece como persona.

Está claro que necesitamos lugares. Con los años te vas dando cuenta que no existe el lugar ideal, como no existe la familia perfecta ni los amigos ideales ni la media naranja ni el príncipe azul ni nada del mundo que te imaginaste así de grande y envuelto para regalo llamando a tu puerta. Las cosas suelen ser distintas, a veces más sencillas y otras no. De la misma manera que a veces los lugares no están, hay que generarlos y cuando los tenemos, cuidarlos para que vayan siendo cada vez más un hogar donde encontrarnos con los otros y con nosotros mismos.

En algunos de estos espacios me encuentro gente que a veces comenta que no encuentra su lugar y se siente en el aire. Y aquí hay gente de todo tipo, gente que no encuentran lo que busca, gente que está eternamente en búsqueda, gente que quiere y no concreta, gente que picotea de todos lados y eso les excusa para no estar en ninguna parte.

Cuando hablo de gente que no encuentra su lugar no me refiero únicamente a un espacio físico, sino a ese espacio que da el encuentro con dos o más personas y que se vive en distintas relaciones. De alguna u otra manera buscamos eso. Dependerá la etapa de la vida en la que nos encontremos, las necesidades que tengamos. De una u otra manera necesitamos espacios de la misma manera que encontrar modos de comunicarnos.

Al lugar no lo forma tanto el espacio físico, ni una sola persona, al lugar lo generan y lo alimentan los que van al encuentro cada vez que participan de cualquiera de las posibilidades que se dan. Por lo que para generar un lugar es esencial el encuentro de las intenciones, el querer estar juntos y querer compartir, porque muchas veces nos hemos visto en situaciones de estar juntos pero no encontrarnos ni comunicarnos.

Además de los lugares o espacios de encuentro habituales, están esos otros encuentros especiales que surgen de forma espontánea o planificada y alimentan esa relación que se va generando entre nosotros. Esa comida anual con los compañeros de colegio, la cena más esperada del año, una excursión, un viaje, tomadas de mate, quedadas para cafés o tés (según los gustos), visitas, acontecimientos como un cumpleaños, una fiesta, una salida a comer, participar juntos de la preparación de un evento, en un campamento.

Y esos otros foros de encuentros virtuales y on line. Primero llego el correo electrónico, después la telefonía móvil, los chats, el Skype, los blogs, después Facebook, Twitter... herramientas que nos dan hoy en día facilidades que hace años atrás no hubiéramos soñado que existirían.

Está claro que una vez que encontramos los lugares importa también la intención y el querer que se pueda, por más que físicamente no siempre es fácil por horarios o agendas el encajar la manera, lo mismo que la duración y la frecuencia, si el querer estar juntos importa, aunque suene a frase hecha, todos sabremos encontrar el espacio posible para que surja.