jueves, 25 de agosto de 2011

nos podemos ayudar los unos a los otros

El consultorio de Elena Francis fue un programa de radio emitido en España entre los años 1947 y 1984. El espacio iba dirigido al público femenino, duraba media hora y se estructuraba en torno a las cartas que dirigían las radioyentes a una supuesta experta que contestaba a las dudas, consultas y confidencias planteadas. Los temas eran los propios de la época, de corte doméstico: cocina, jardinería, salud, belleza y problemas sentimentales o incluso psicológicos.

Afortunadamente el registro ha cambiado y yo no me dedico a eso y aquí no hablamos de cremas o detergentes o de cómo cuidar mejor los geranios... Sin embargo a raíz de la revolución de los blogs y su presencia en nuestra vida que es a veces un poco virtual, surgen ocasiones que nutren este lugar en el mundo y me resulta simpático el hecho de que a raíz de los escritos que aquí publico, me llegan al correo reflexiones, sentimientos, de los nuevos oyentes on line, entre los que también hay hombres y no sólo mujeres.

Estoy convencida de que necesitamos espacios y lugares de encuentro y si los que tenemos no nos satisfacen tendremos que buscarlos o inventarlos. Porque mientras estamos vivos queremos eso: vivir y poder compartir lo que nos pasa. Y aunque nunca será como un cara a cara, sí puede ser de corazón a corazón, una oportunidad de conectar más a fondo con emociones y vivencias comunes.

Leer de otros esas palabras que no nos salen o que nos cuestan decir, así como acercarnos a experiencias y deseos. Sentir que no somos los únicos que pasamos por épocas difíciles. Abrir los ojos y el corazón para poder ver mas allá, dar otra puntada de hilo en ese aceptarnos tal y como somos y mirar con diferentes perspectivas. Porque también aquí tenemos un espejo y nos podemos hacer preguntas en al medida que vamos enfrentando nuestros problemas y temores. Comprobar que no hay sueños imposibles ni tan lejos a través de testimonios que nos enseñan que la vida es bella y que hay que vivirla con alegría, que se puede luchar por ser mejores, ser positivos y felices por mucho que nos parezca que las cosas están muy cuesta arriba.

Una vez más constatar que aunque este mundo nos dice que la vida va de ir por libre, cada uno a lo suyo, no es verdad, porque en el fondo no queremos eso, nos necesitamos, no queremos vivir solos, sin tener gente con la que poder compartir, eso tan humano que nos pide por dentro salir hacia otros, abrirnos, descubrir que siempre nos podemos ayudar los unos a los otros a ir más lejos, a soñar nuevos horizontes.

Como dice en uno de sus escritos Kike Figaredo: "Hay personas que son santuarios de vida, faros de energía y bondad, guías cuya presencia, por alguna extraña razón, nos hace querer mejorar, querer aportar, querer servir".

Hay gente que nos empuja a ser mejores. Y por eso también podemos tomar impulso para vivir con otro aire, más renovado.