lunes, 29 de agosto de 2011

un abanico multicolor

Poca vitalidad, ausencia de proyectos personales que entusiasmen, sin grandes convicciones ni pretensiones. Aburrimiento, pasividad, poca intensidad en todo. Poca energía, cansancio. Poca disposición a integrarse o interactuar con otros. Evitar confrontaciones, de la escuela del "está todo bien". Estar con gente sin llegar a tener una amistad personal con nadie en concreto, pocas habilidades sociales para estar con la gente. Así era el protagonista de una película que vimos el viernes y que no recomendamos se vaya a ver, porque al menos en este caso: segundas partes nunca fueron buenas. Porque es una pobreza de vida la de este señor, lo que se llama una vida gris, esa que no queremos nosotros.

Lo contrario es lo que viví este fin de semana, relaciones que vuelven mi vida un abanico multicolor. Unas abren las puertas a cosas nuevas, otras son viejas y conocidas, otras generan muchas preguntas, otras traen algo inesperado, otras que llevan mucho más lejos de donde empezaste y otras traen de vuelta a la realidad. Es un consuelo saber que aquellas a las que amas siempre vivirán en tu corazón y si tienes suerte y se puede, a unas horas de viaje, a un vuelo de distancia, en un rato de chat o aprovechando que cargaste la tarjeta telefónica.

Para unas cuantas cosas no sé si estoy o no preparada, pero cada vez me doy cuenta con más claridad que la relación más emocionante, difícil y significativa de todas es la que tengo conmigo misma, en esa siempre estoy aprendiendo y en ésto, otras personas también ayudan.