martes, 6 de septiembre de 2011

conversaciones a media noche

Luis Guitarra en una de sus canciones canta a las tres de la mañana, me es más fácil ser sincero... y a mí me recuerda a esas conversaciones hasta las tantas con amigas de mi adolescencia. Lo cierto es que no sé por qué pero la noche nos abre a otro tipo de diálogo, que a veces, no siempre, el día nos lo da. Quizás porque bajamos la guardia y soltamos más el corazón o porque salta lo que verdad queremos y en otros momentos no sé si diríamos o porque la cabeza ya no habla tanto y dejamos que salga lo más nuestro o porque el interlocutor invita a abrirnos y a confiar... no sé, la cuestión es que tienen algo de magia ciertas conversaciones que a veces se dan a horas intempestivas.

Anoche dos noctámbulas nos encontramos de puro churro y salió una conversación interesante. Ella de guardia en el hospital y yo en mi casa dando últimos toques a un proyecto que en unos días llevo a la imprenta. Nos escribimos un par de mensajes sobre un tema que tenemos en común y como la noche estaba tranquila pudimos chatear un rato. Y salió una conversación que le dije que hoy iba a traer a este espacio porque de una u otra manera tenemos todos experiencia de estas cosas.

Perdona!!! crisis respiratoria... ya vengo!!! y cortábamos un rato con interrupciones así, que daban un toque gracioso en medio de nuestra conversación que cada vez se ponía más interesante, jaja... Hablábamos de las relaciones, de experiencias de las dos... Me dijo una frase que nos dio que hablar un rato nos encontramos con gente en un momento determinado por alguna razón y cuando esa razón se ha hecho realidad, o se ha crecido hay que dejarla ir porque otra persona vendrá que te ayudará a crecer o tú a ellas y hablábamos eso de que hay amigos de unas épocas, otros que están con nosotros siempre, otros que no son amigos pero aparecen y nos acompañan un tiempo, a otros los reenganchas con el tiempo y ni se te hubiera ocurrido... el cariño ahí está, cada persona nos aportamos algo, dejamos algo en otros, como otros dejan su huella en nosotros. A veces son huellas de amor, otras veces queda dolor.

Ella decía que tenía la sensación de haber fallado a mucha gente en diferentes momentos de su vida y que le resultaba increíble que a pesar de ella misma esas personas sigan ahí. Y me quedó resonando esa expresión "aceptar, querer a otro a pesar de sí mismo", a pesar de lo que muestra, de lo que es... y pensaba hoy que que todos queremos que nos quieran como somos, pero la realidad es que incluso a pesar de nosotros mismos, nos cuesta que nos quieran, porque somos los primeros a los que nos cuesta querernos así, con lo que nos cuesta, con lo que nos sentimos incapaces de cambiar, con nuestras reticencias y reincidencias, con todo en lo que no nos gustamos y que por eso no queremos mostrar... con lo que querer a los demás a pesar de sí mismos, a los demás que no son el resto de la humanidad, sino esas personas concretas de nuestra vida con las que nos relacionamos... también nos cuesta y a veces aunque por dentro lo tenemos claro el revuelo que nos armamos entre lo que pensamos, lo que sentimos y lo que queremos, no es fácil de vivir.

Y a mí solo me venía una persona al corazón, alguien a quien quiero mucho, una amiga a la que echo de menos porque hemos compartido muchas cosas, con quien ahora la relación no es sencilla, hay silencios y distancia, estamos como en un tiempo de toque de queda... y lo único que me gustaría es poder darle un gran abrazo y que podamos en algún momento volver a encontrarnos y si ésto no fuera posible, aprender a querernos a pesar de nosotras mismas.