lunes, 26 de septiembre de 2011

dar pasos de acercamiento

Hace un tiempo escribí sobre una situación con una persona que había sido tensa antes del verano y mis quebraderos de cabeza sobre acercarme o no. Nos hemos vuelto a ver en dos oportunidades en estos días y me he acercado, sus actitudes conmigo son huidizas y distantes y cuando hemos hablado ha sido muy breve, casi de compromiso. Anoche pensaba en eso y hoy la he llamado para juntarnos y hablar, creo que nos hará bien a las dos partes porque me da la sensación que está muy dolida y en el fondo se le ha ido de las manos la situación. Yo podría marcar distancias o esperar que reaccione pero quiero acercarme, quiero pedirle perdón por si la he ofendido o he hecho algo que pudiera herirla, con los cansancios de final de curso muchas cosas no salieron como me hubiera gustado y siento por dentro que ella necesita que yo dé el paso. Y yo necesito darlo, más por ella que por mí, pero por cosas que hemos compartido estos años y porque vale la pena vivir de otra manera, más ligeros, desde la confianza más que desde los recelos y sospechas. 

En este tiempo he pesando en ello, sobre todo en la necesidad que tenemos las personas de vivir reconciliadas. Alguien que también conoce la situación me ha ayudado a mirar más allá de lo que había pasado y a buscar cómo combinar ser clara y hablar con sinceridad a la vez que no ir a un diálogo de besugos sólo con razones sino buscando una reconciliación. A veces las cosas que nos separan están más en nuestra cabeza, en las vueltas que le hemos dado a las cosas que han pasado, cómo las hemos interpretado, encerrándonos en lo que nos ha dolido y todo eso ayuda a que las heridas se hagan más grandes y la confianza se empequeñezca. Cuando somos capaces de ponernos delante de la otra persona, dialogar y escuchar, se pueden abrir otras posibilidades. Está claro que no todo el mundo puede ni está dispuesto ni a dar pasos ni a recibir un acercamiento ni a abrirse a pedir perdón ni a perdonar, puede ser o no el momento, eso cada uno lo tiene que ir viendo. En mi caso, la pregunta sobre qué es lo que me permite crecer es la que me ha ayudado a buscar la respuesta que dar. Y la fe me ha ayudado a mirar con otros ojos, con ojos más sencillos, a dar pasos de acercamiento y crecer en el perdón... este camino siempre me ha hecho más libre, aunque no sea sencillo de recorrer.