lunes, 26 de septiembre de 2011

excursión vertical

Hace muchos años escuché una frase de esas que están en la cultura popular y que decía que si no tenemos nada mejor que decir que el silencio, mejor, no digamos nada. Y es verdad, porque también los silencios están habitados y comunican siempre y cuando estemos dispuestos a callar y a escuchar.

Y esto no es una invitación a que los retraídos y tímidos se queden encerraditos en su persona, a esos, quizás les vendría mejor largarse a hablar... Este silencio no va de enmudecerse sino de abrirse más allá de las palabras, de esa necesidad permanente de tener algo que decir, muchas veces sin ni siquiera escuchar. 

José Moratiel que fue un hombre sencillo que conocía hace más de quince años y podría decir de el que fue un profeta contemporáneo del silencio, sabía expresarlo muy bien: Cuando nos preguntan quiénes somos, frecuentemente contamos lo relacionado con el área de nuestra actividad: lo que hacemos, nuestros planes, nuestros trabajos, nuestras tareas, nuestros proyectos. Contamos nuestra ocupación, expresamos un poco el lado de nuestra actividad, pero, ¿quién sabe decir lo que uno es? ¿Quién sabe expresar lo que uno vive, lo que uno es allá en lo hondo de su ser? Esta pregunta siempre nos envía al fondo de nuestro corazón: ¿Y tú quién eres, o qué dices de ti mismo? Esta pregunta nos precipita de alguna manera, dentro. Nos remite a nuestro corazón, nos envía a lo más privado, al subsuelo, por así decir. Al sótano, diríamos. Pero nosotros nos resistimos a ese examen en profundidad, a esa búsqueda. Nos resistimos a esa especie de excursión. Pero no una excursión a lo horizontal, sino a esa excursión en lo vertical, a que nos somete esa pregunta, porque no se puede responder por uno mismo, si no es descendiendo, bajando a lo hondo de nuestro corazón.

El silencio  tiene la capacidad de recrearnos, de transformarnos, si nos abrimos a esa posibilidad. Si callas tu voz y abres tus oídos. Dispones tu corazón. Puede haber sorpresas, un silencio fructífero, de gestación, donde aparecen intuiciones, se despiertan convicciones, uno se alimenta y eso da fuerzas. En este caso esta excursión vertical será para este blog, unos días de respiro online, por lo que unas cuantas casillas de correo suspirarán sonrientes con menos volumen de entradas de correo a rolete. ¡Hasta la vuelta!