lunes, 12 de septiembre de 2011

mil ideas en la cabeza

"La realidad de los demás, no reside en lo que te muestran, sino en lo que no saben mostrarte. Si de veras quieres comprender a los demás, no escuches lo que dicen, sino lo que callan". Khalil Gibran

¡Qué sabias estas palabras! Estoy pensando en algo que pasó recientemente entre dos personas que conozco. Terminó su relación laboral y ni siquiera en persona, sino por teléfono, ella le dijo medio al pasar, que se sentía resentida por algo que había pasado hace dos años... y así lo soltó sin dar mucho lugar a hablar de ello y al pasar. ¡Dos años y me lo dices ahora! contestó la otra persona a la vez que intentó entender lo que quería decirle, pensó más en lo que no le estaba diciendo que en lo que decía, que francamente fue poco y nada claro pero un reclamo afectivo en toda regla. Porque cuando algo ha pasado hace tanto tiempo no es el hecho en sí el que importa sino la interpretación que hemos hecho de él, el tremendo lío que alguien se ha montado en su cabeza por lo que ha callado, por lo que no ha dicho. 

La mayoría de las personas  (todos conocemos gente así y muchas veces somos nosotros), se la pasa preocupada por un montón de cosas en vez de poner los medios para ocuparse de resolverlas en su momento y no después que ha pasado tanto tiempo... cuando se multiplican los malos entendidos, los malos rollos, los resentimientos y el que muchas veces no lleguemos a encontrarnos.

Nuestra cabeza nos juega malas pasadas cuando no hacemos más que comernos el coco pensando una y otra vez sobre lo mismo, sin llegar a nada... Y darle tantas vueltas no lleva a nada, no deja de ser un callejón sin salida. Necesitamos un tiempo para pensar y analizar una situación que nos preocupa está claro,  sin embargo, no hay nada mejor que una vez pensado, nos ocupemos de ello. Eso ya nos pone en camino de solución o al menos para dar los primeros pasos.