lunes, 12 de septiembre de 2011

podemos hacerlo mejor

Como dice una canción: Es tu hora, es la hora de la verdad. A todos los cambios les llega su hora. Y con los comienzo ya se sabe, nos dan ese impulso que necesitamos para llevarlos a cabo. 

No se puede vivir siempre de vacaciones ni aislado del ritmo del mundo ni sin estar implicado en nada, por eso la rutina de nuestra vida, los compromisos, las relaciones, hacen bien en recordarnos nuestros deberes y nos dan la posibilidad de volver con más fuerza después del verano. Miden nuestra capacidad de implicación, de interés, de ilusión, de gastar la vida en aquello que nos importa. Y eso no se hace de una vez para siempre sino a través de nuestras pequeñas y grandes elecciones.


Vamos experimentado que podemos vivir a pesar de nuestros errores. No solamente como una obligación sino como un cambio de corazón y podemos hacerlo dándonos una y otra vez oportunidades, confiando, haciendo lo posible por nuestra parte aunque sea difícil, sabiendo que es posible mejorar a pesar de los fallos, de los años, de lo que no haya salido otras veces... ¡Sí, se puede! Podemos hacerlo mejor... si queremos.  

No es fácil establecer una relación con alguien y aún menos mantener dicha relación. Lo sabemos, no siempre las personas queremos lo mismo y por eso muchas relaciones no funcionan. En la vida cualquier relación que se construya y no se mantenga se derrumbará. Y a veces no sirven ni las mejores intenciones si uno quiere y el otro no. Se necesita una base sólida y saber que tenemos que estar dispuestos a crecer en el amor y a trabajarnos.

Ayer fui testigo de ese deseo de unas siete personas que a partir de este curso comienzan un trabajo común, de colaboración, de apoyo a una realidad diversa, juntos por un cambio. Me consta que comienza un tiempo nuevo, de ver, de escuchar, de acompañar, de proponer, de lo que ya está poniendo cada uno de su parte para que suceda. 

También para cada uno de nosotros, en nuestras vidas comienza ese tiempo, desde donde estamos, desde lo que necesitamos para vivir mejor.
 
Es tiempo de crear, también en la relación con nosotros mismos. De comenzar y recomenzar de nuevo, elegir conscientemente esta opción. Dejarnos de evasivas y poner en la práctica aquello que ya está quemando en nuestro corazón, que es una luz clara en nuestra vida, sin mirar atrás, porque sino las oportunidades pasan, si no entramos en dinámica de construir lo que descubrimos como importante y necesario para vivir.

Es tiempo de creer, abrir la persiana, sacar el cartel que teníamos puesto de "cerrado por vacaciones" y seguir  abiertos al mundo y a todo lo que la vida nos arrime, eligiendo ahí lo que queremos ser.