domingo, 4 de septiembre de 2011

puedo quejarme o ...

Se acaba el fin de semana, sin embargo las oportunidades de vivir despiertos y haciéndonos cargo de nuestra vida no caducan. Este escrito -cuyo autor desconozco- nos anima a ello, si queremos...

Esta mañana desperté emocionado con todas las cosas que tengo que hacer antes que el reloj sonara. Tengo responsabilidades que cumplir hoy. Soy importante. Mi trabajo es escoger qué clase de día voy a tener. Puedo quejarme o hacer algo, quejarme o hacer algo, dejar de echar balones fuera y decidir qué quiero hacer.. y hacerlo!

Hoy me puedo quejar porque el día está lluvioso o puedo dar gracias a Dios porque las plantas están siendo regadas.

Hoy me puedo quejar porque se acaban las vacaciones o agradecer haber tenido la posibilidad de unos días de descanso.

Hoy me puedo sentir triste porque no tengo más dinero o puedo estar contento porque mi economía me permite planear mis compras y gastos con inteligencia. Si el dinero se me escapa de las manos sin control, es tiempo de aprender a hacerlo de otra manera. Si el dinero no es un problema, siempre puedo ayudar a otros que no tienen tanta posibilidades.

Hoy me puedo quejar del lugar en el que vivo o dar gracias por vivir en un lugar del mundo que me permite desarrollar mi vida y preocuparme porque otros puedan tener oportunidades de desarrollo en países donde vivir es una cuestión de posibilidades.

Hoy puedo quejarme de mi salud o puedo regocijarme de que estoy vivo. Puedo hacer algo por mejorarla, por conservarla.

Hoy puedo lamentarme de todo lo que mis padres no me dieron mientras estaba creciendo o puedo sentirme agradecido de que me permitieran haber nacido y manifestar mi agradecimiento.

Hoy puedo llorar porque las rosas tienen espinas o puedo celebrar que las espinas tienen rosas y cuando me pincho es porque siento, vivo, y ese pinchazo tiene algo que enseñarme si quiero ver algo más que lo que me duele.

Hoy puedo autocompadecerme por no tener muchos amigos o puedo emocionarme y embarcarme en la aventura de descubrir nuevas relaciones y cuidar las que ya tengo.

Hoy puedo quejarme porque tengo que ir a trabajar o puedo agradecer porque tengo un trabajo. Siempre puedo mejorar, ponerme a buscar otro y hacer algo mejor que quejarme.

Hoy puedo quejarme de que nada me ilusiona y me motiva o emprender retos que rompan una vida de rutina y costumbres que no me satisfacen.

Hoy puedo quejarme que mi vida no avanza o puedo seguir dando pasos.

Hoy puedo quejarme porque tengo que ir a la escuela, a la universidad, al curso... o puedo abrir mi mente enérgicamente y llenarla con nuevos y ricos conocimientos y agradecer que tengo oportunidades de aprendizaje.

Hoy puedo quejarme de lo que me falta, de mi soledad o puedo intentar hacer algo con mi soledad, mi tiempo... para satisfacer mis necesidades de relación, de afecto, de utilidad.

Hoy puedo murmurar amargamente porque tengo que hacer las labores del hogar y quejarme de lo pequeña que es mi casa o puedo sentirme honrado porque tengo un techo para vivir, para mi mente, cuerpo y alma.

Hoy puedo quejarme de lo mal que está el mundo o desde mi pequeño lugar en el mundo poner de mi parte por mejorarlo.


Hoy, el día, la semana, este tiempo, se presenta ante mí esperando que yo le de forma y aquí estoy, soy el escultor. Lo que suceda hoy depende de mi, yo puedo escoger qué tipo de día voy a tener y qué quiero hacer en él, qué vida quiero vivir y ponerme a ello. Nada está escrito, ni decidido, es tu hora.

¡Qué tengas un gran día!... a menos que tengas otros planes.