miércoles, 7 de septiembre de 2011

sonríe, sonríe, sonríe!!


Tenemos muchos hábitos saludables que ejercitamos a lo largo del día durante toda la vida: lavarnos la cara, los dientes, ducharnos, una dieta equilibrada y variada, hacer algo de ejercicio... Un hábito saludable fundamental es la risa. La risa es un privilegio del ser humano. Somos los únicos seres que reímos. La risa es un lenguaje universal y el camino más corto de comunicación entre dos personas.

Necesitamos reírnos para descargar tensiones: reírnos de cosas que nos hacen sufrir, que nos producen estrés, de lo contrario no aguantaríamos tantas presiones, necesitamos un escape, un chiste sobre jefes escarmentados, sobre cirujanos que se dejan el móvil dentro del paciente... Al reírnos, nuestro organismo responde a dichas tensiones, por un lado segregando endorfinas, que nos relajan y aligeran mentalmente y por otro, la carcajada produce sabrosas sacudidas que nos procuran también una gran liberación y distensión muscular. Mi espada es la risa, mi escudo la sonrisa.

Además de descargar, la risa sirve también para "cargar pilas". La risa tonta, la risa floja, cómplice, amorosa, que nos alimenta el alma y nos potencia la alegría de vivir.

También es una de las vías más directas de comunicación y entendimiento a nivel de
relaciones, un lenguaje universal que nos acerca a los demás.

SI TAN BUENA ES LA RISA, ENTONCES ¿POR QUÉ NO REÍMOS LO SUFICIENTE?

A veces no nos reímos:
• Por estar tristes o deprimidos: Por disgustos familiares o por problemas de salud.
• Debido a tabúes culturales:
1. No parecernos apropiado para nuestra edad o posición social.
2. Confundir seriedad con responsabilidad, está mal visto manifestar la alegría.
3. Por no despertar envidia por estar bien.
4. Están acotados los momentos apropiados para reírse: en contextos de fiestas o asociado al alcohol o a los chistes.
• Porque hemos perdido la costumbre, no está dentro de nuestra rutina.

¡PODEMOS HACERLO! ¿Queremos? Ahí van algunas sugerencias para incorporar la risa a nuestra vida diaria:

Busca espacios durante la semana para diferentes diversiones o actividades que te ayuden a reír. ¿Has hecho ese espacio para ti, por sencillo que sea, para disfrutar y reírte?

Apuntarte a algún curso de risoterapia o de clown o de humor saludable.. ¡no te arrepentirás!

Si a lo largo del día surge una situación divertida, ríete libremente y ábrete a la sensación placentera que da la alegría natural.

Entrénate a valorar los sucesos menudos del día de forma positiva y con una sonrisa en los labios. Relativiza cuando sea posible los problemas cotidianos para que no te inunde la tristeza y te quite la sonrisa.

Busca deliberadamente durante el día la noticia buena y entrénate a no pensar constantemente en la mala. Prémiate cuando consigas cambiar tu pensamiento a un estado más positivo.

Escribe ese problema que te atosiga, y que de momento no tiene solución aparente, en una hoja y rómpela hasta que no se pueda leer. Son pequeños ritos que te ayudan a tomar distancia y darte un respiro.

Proponte ser amable, agradable, regalar sonrisas a las personas que te rodean, sobre todo a quienes más las necesitan, los mayores, los enfermos, los niños...

Ponte una película cómica, leer las viñetas de humor del periódico... busca detalles que te ayudan a cultivar a risa y la sonrisa a diario.

Juntarte con gente positiva, que contagia buen humor y ganas de vivir!!!

Tener a mano fotos de momentos en los que nos hemos divertido, fotos de momentos de alegría con aquellas personas que queremos, que nos transmiten alegría cada vez que las vemos o que nos recuerdan esos momentos compartidos.

La sonrisa cuesta menos que la electricidad y da más luz. Empecemos el día con una gran sonrisa, es necesaria para afrontar esta jornada y todo lo que tengamos entre manos hoy.