lunes, 31 de octubre de 2011

generando esperanza y construyendo sueños

Gracias a los Misioneros Redentoristas conozco esta realidad y desde mi lugar en el mundo trabajo en el rastrillo solidario navideño para que una realidad concreta habitada por personas concretas pueda seguir adelante. Y los que estamos aquí, del otro lado del mundo, que podamos vivir más despiertos y responsables en nuestra realidad así como hermanos y más cercanos a la realidad de allá. 

Estas noticias son las que me gustan ver, escuchar y compartir porque hay gente que las habita y lucha por hacerlas posible. Estas imágenes me sacuden de mi realidad, me llevan más allá de mis cansancios y mis quejas y me abren a otras vidas. Agradezco que esta realidad concreta me robe el corazón, el tiempo y los esfuerzos que supone armar el rastrillo parroquial de navidad porque otra realidad puede ser posible cuando nos unimos para construir un sueño. La realidad es complicada para todos, pero pequeños instantes como los de éstas imágenes resetean mi esperanza, hacen nueva mi ilusión y el deseo por seguir trabajando por otros y junto a otros.

Hoy las imágenes y los videos dicen más que muchas palabras, por eso añado tres videos de una realidad que cada vez es más parte de mi vida y quizás, lo que yo puedo hacer, no sea más que una gota en el océano, como decía la Madre Teresa de Calcuta, pero si no estuviera, se notaría. Por eso mi apoyo para que este otro lugar en el mundo que es Santa Anita, Lima, Perú, pueda seguir adelante con sus mundos acuestas pero con una sonrisa.


Si te gustó y quieres saber más o apoyar este proyecto.... 

pataleando

Así es el título de un cuento que recuerdo desde la adolescencia y que he usado en cursos que imparto porque siempre da mucho que hablar y compartir. Es la imagen que esta mañana necesito. Hace un día de sol hermoso, es víspera de festivo, sin embargo hoy no estoy con ánimos y me siento floja y siento que todo el día será cuesta arriba. He abierto esta entrada para escribir y me vino a la mente esa palabra: pataleando. Y sonrío, qué bien me hace recordarlo para no dejarme comer por el desánimo y para quererme también hoy que estoy desanimada. Sé que no basta con pensarlo, hay que luchar por mantener el buen ánimo y a flote cuando estás con días bajos y eso se hace pataleando como la protagonista de este cuentecillo que me resulta tan familiar y que tiene montones de versiones. Lo escribo por si alguien tiene el día como yo o por si alguien necesita que le recuerden el mensaje de este cuento. 

Había una vez dos ranas que cayeron en un recipiente de nata. Inmediatamente se dieron cuenta de que se hundían: era imposible nadar o flotar demasiado tiempo en esa masa espesa como arenas movedizas. Al principio, las dos ranas patalearon en la nata para llegar al borde del recipiente. Pero era inútil, sólo conseguían chapotear en el mismo lugar y hundirse. Sentían que cada vez era más difícil salir a la superficie y respirar. 

Una de ellas dijo en voz alta: "No puedo más. Es imposible salir de aquí. Ya que voy a morir, no veo porqué prolongar este sufrimiento. No entiendo qué sentido tiene morir agotada por un esfuerzo estéril". Dicho esto, dejó de patalear y se hundió con rapidez, siendo literalmente tragada por el espeso líquido blanco. 

La otra rana, más persistente o más tozuda quizá se dijo: "!No hay manera ¡Nada se puede hacer para avanzar en esta cosa! Sin embargo, aunque se acerque la muerte, prefiero luchar hasta mi último aliento. No quiero morir ni un segundo antes de que llegue mi hora". Siguió pataleando y chapoteando siempre en el mismo lugar, sin avanzar ni un centímetro, durante horas y horas. A veces más despacio, a veces con más insistencia. Y de pronto, de tanto patalear y batir las ancas, agitar y patalear, la nata se convirtió en mantequilla. Sorprendida, la rana dio un salto y, patinando, llegó hasta el borde del recipiente. Desde allí, pudo regresar a casa croando alegremente.

Y después de recordarlo yo también y de ver el video que me manda una compañera paseando con su hijo,  me voy a pasear por mi ciudad, para que me dé el aire y sabiendo que hoy el sol de otoño me acompaña. 

aguantar el tirón

Esta expresión viene conmigo desde que era chica. Tiene que ver con resistir, con permanecer, con no moverme mientras no tenga que hacerlo y tiene que ver con esas decisiones que cuestan sostener con el paso del tiempo, esas que una vez tomadas hay que  aguantar hasta que se hagan cuerpo en nosotros. 

Ayer tenía muchas ganas de estar en un sitio concreto con personas concretas. Y empezó de manera sutil la lucha emocional por ir o no ir. Podría haber hecho lo que sentía y punto., pero iba en contra de la decisión tomada. Una corriente cálida y afectiva me decía: sí, andá, si total, no pasa nada y no había que justificarlo mucho, me gusta y sabía que si iba me iba a sentir bien por eso. Pero la decisión tomada de no estar es por motivos mucho más allá de lo afectivo. Y ¡qué difícil es aguantar el tirón cuando vuelven las ganas de hacer algo a lo que habíamos renunciado! Y ¡cómo cuesta volver a elegir lo mismo que elegí hace tiempo cuando ahora de repente me gustaría otra cosa!

Sé que los peores momentos son ahora porque somos gente de rutinas y costumbres y cuando éstas cambian o decidimos cambiarlas nos cuesta, empiezan a hablar nuestros vacíos y carencias, lo que ahora nos falta. Y sé de sobra que la dinámica de cambio es costosa. Aparecen nostalgias y deseos y por supuesto la paciencia de desvanece porque lo queremos y lo queremos ya. Soportar todo el proceso me cuesta, pero es un reto para mí el no aflojar y sostener la decisión tomada. 

Al principio y en torno a la hora sentía como un hormigueo y deseos de ir. Y de hecho casi lo hago, hasta que me dí cuenta de que porque era tan fácil pasar esa línea justamente por eso no tenía que pasarla. Por dentro, me moría de ganas y el decir que no, frustró mi deseo. Si le hago caso a lo que mi emoción me dice y no freno, me doy cuenta que no valen para nada los pasos dados hasta ahora. Y aunque puedo sucumbir en alguna ocasión y no pasaría nada, más que un reemprender el camino elegido, ahora es importante vivir el no. Elegir sostener el no es alimentar el sí dado. Elegir que no puedo ni quiero tenerlo todo es educativo, sé que a la larga libera. Y así sigo diciendo sí a lo que quiero.

A medida que pasaba el tiempo las sensaciones cambiaban, entre el sí y el no, para después quedarme de nuevo tranquila y contenta de que a pesar de todo, la tentación de volver la había superado y había aguantado el tirón. Y sonreí pensando en otros momentos de mi vida en situación de aguantar el tirón y me alegro de poder superar esas tentaciones a bajarme de los cambios y las decisiones tomadas.


Y pienso que todos en nuestras decisiones y elecciones coincidimos en buscar la felicidad. Otra cosa es que nos equivoquemos, metamos la pata… Pero en este intento todos coincidimos y ¡qué bueno es dar pasos hacia adelante aunque haya que aguantar el tirón!

domingo, 30 de octubre de 2011

elecciones

La batalla más difícil la tengo todos los días conmigo mismo.
Napoleón Bonaparte
 
Si buscas resultados distintos, no hagas siempre lo mismo.
Albert Einstein
 
Todos los cambios, aun los más ansiados, llevan consigo cierta melancolía.
Anatole France
 
No puedes evitar que el pájaro de la tristeza vuele sobre tu cabeza, 
pero sí puedes evitar que anide en tu cabellera.
Proverbio chino
 
El cambio es ley de vida. Cualquiera que sólo mire al pasado o al presente, 
se perderá el futuro.
John Kennedy
 
Las cosas no cambian; cambiamos nosotros.
Henry David Thoreau
 
Si ya sabes lo que tienes que hacer y no lo haces entonces estás peor que antes.
Confucio

Cada día me miro en el espejo y me pregunto: "Si hoy fuese el último día de mi vida, 
¿querría hacer lo que voy a hacer hoy?". Si la respuesta es "No" 
durante demasiados días seguidos, sé que necesito cambiar algo.
Steve Jobs
 
No hay árbol que el viento no haya sacudido.
Proverbio hindú
 
Cuando debemos hacer una elección y no la hacemos, esto ya es una elección.
William James
 
 
Cuando alguien desea algo debe saber que corre riesgos y por eso la vida vale la pena.
 
Las personas cambian cuando se dan cuenta del potencial que tienen 
para cambiar las cosas.
 
No tenía miedo a las dificultades: lo que la asustaba era la obligación de tener que escoger un camino. Escoger un camino significaba abandonar otros.
 
Cuando crezcas, descubrirás que ya defendiste mentiras, te engañaste a ti mismo o sufriste por tonterías. Si eres un buen guerrero, no te culparás por ello, pero tampoco dejarás que tus errores se repitan.
 
Todas las batallas en la vida sirven para enseñarnos algo, 
inclusive aquellas que perdemos. 
 
Hay en el mundo un lenguaje que todos comprenden: es el lenguaje del entusiasmo, de las cosas hechas con amor y con voluntad, en busca 
de aquello que se desea o en lo que se cree.
Paulo Coelho
 
La peor prisión es un corazón cerrado.
Juan Pablo II 
 
La gente se arregla todos los días el cabello. ¿Por qué no el corazón?
Proverbio chino

Lo pasado ha huido, lo que esperas está ausente, pero el presente es tuyo.
Proverbio árabe
 
Lo que sabemos es una gota de agua; lo que ignoramos es el océano.
Isaac Newton 

Si supiera que el mundo se acaba mañana, yo, hoy todavía, plantaría un árbol.
Martin Luther King
 
El futuro pertenece a quienes creen en la belleza de sus sueños.
Eleanor Roosevelt

estamos en campaña

Dentro de un mes ya sabremos quién nos gobernará la próxima legislatura, y salvo sorpresas, es bastante evidente qué partido será. Lo que habrá que ver es cómo queda el mapa político, quiénes suben y bajan votos, si los minoritarios tienes más o menos apoyos, cómo influirá nuestro momento socio económico actual, los indignados, el anuncio de ETA... Dentro de un mes, un poco antes, ya lo sabremos. Y de hecho estamos en campaña y de preparativos, los políticos usan toda su imaginación y apoyos para mejorar su imagen y mensajes, así como el despliegue de tantos que trabajan preparando lo que se necesita para ese día. Físicamente los espacios, las papeletas, los carteros que se verán desboradados de trabajo durante unas semanas, así como los ciudadanos que nos veremos desboradados de mensajes de nuestros políticos que hasta el cierre de campaña no pararán de intentar convencernos para que les votemos. Toda una suma de cosas encadenadas. Todo un juego que necesita de todos sus participantes.

Y pensaba esta mañana en nuestros cambios y momentos personales. Así como sí sabemos preparar un bautismo, una fiesta de cumpleaños temática, un aniversario de la muerte de un ser querido, un acontecimiento especial... No sé si sabemos preparar o acompañar nuestros tiempos de cambios. Como si se fueran a hacer solos. También aquí como en la vida política, se tienen que dar una suma de cosas encadenadas y para que todo vaya mejor o pueda funcionar hacen falta todos los participantes, y ya no me refiero a los demás, sino a todo lo que hace en cada uno de nosotros que podamos afrontar lo que se nos viene. Todo lo que ponemos en marcha para cambiar, para que podamos estar mejor que ahora. 

Ya lo dice el refrán popular: el que algo quiere, algo le cuesta. Y sino no hay más que ir a ver la película de los Tímidos anónimos, donde refleja muy bien y de manera divertida lo que le supone dar pasos a dos tímidos empedernidos para lograr lo que quieren. Así como nuevamente me viene a la mente mi amiga Mafalda y sus tardes de psicóloga que cuestan pero hacen bien y la están ayudando "a tirar pa' lante que pa' atrás ya dolió bastante"... Así como esas levantadas madrugadoras de mi amigo para poder hablar con su novia  y salvar así las las ocho horas de diferencia y más de ocho mil kilómetros que los separan y que gracias a internet, antes de irse a trabajar él y antes de que ella termine su día, comparten un espacio del día y sigue construyendo presente. Así como las horas extras de noche que está haciendo alguien muy cercano para poder cubrir necesidades básicas aún perdiéndose horas de su familia pero sabiendo que esta opción temporal hacen que no se llegue a fin de mes tan ahogado. Y pienso también en elecciones difíciles que todos tenemos, en riesgos que tenemos que correr y miedos que atravesar para poder llegar a un lugar distinto del que estamos. Y lo que eso nos cuesta, nos duele, nos desanima en ocasiones. 

Sin embargo lo sabemos, la teoría más o menos la podemos tener clara, se trata de encarnarla, de vivirla con lo que somos. Con nuestro grado de implicación en la solución, el ánimo y el humor que le pongamos para no volvernos locos ante lo exigente y sabiendo reírnos de nosotros mismos y de lo que nos pasa. Estar dispuestos a dejarnos cambiar por lo que elegimos,a desaprender lo que no nos ayuda y aprender lo que sí nos hace crecer. Muchas buenas y generosas dosis de ternura y paciencia con nuestros ritmos lentos y reticencias. Saber qué tenemos que hacer y si no lo sabemos, buscar a quién/es nos ayuden u orienten para no dar palos de ciego ni ahogarnos en un vaso de agua.  Contar con el apoyo de quienes son importantes en nuestra vida, quienes me pueden acompañar en este tiempo. Buscar los modos de quererme en medios de mis cambios (espacios, lugares, actitudes, decisiones). 

Lo pensaba antes cambios míos y de personas cercanas.  Suelo tener un resorte por ahí dentro, jaja, que por adelantado, por dentro es como una alarma que me dice ésto hay que prepararlo. Y me gusta sentir esa alarma porque me confirma que estoy despierta en mi vida y me anima a cuidar lo que se viene. Cada momento de la vida necesita prepararse, no sólo los grandes, también los pequeños. Aunque después no salga como pensábamos o lo que preparamos haya que cambiarlo para aprender cosas nuevas. 

También en nuestra vida y ante un tiempo de cambio ¡estamos en campaña! Necesitamos toda nuestra inteligencia e imaginación así como buscar apoyos para seguir creciendo y mejorando. ¡¡Ánimo para todas y todos!!

A ver si nos creemos por fin el mensaje de esta canción que viene a recordárnoslo


viernes, 28 de octubre de 2011

Por esto y por tantas otras cosas me gusta tanto Madrid.
Por leer carteles tan buenos como éste!!! 
¡¡¡Gracias por mandármelo!!!

vela por nosotras y por nosotros

Esto dice una canción de Pedro Guerra sobre Dios. Él no se considera creyente sin embargo, es de formación cristiana y católica y reflexionando en esa fe antisísmica de los más pobres de la tierra ha visto que para otros hay que alguien que a pesar de los dolores y sufrimientos del mundo, cuida de cada persona. Él construye la canción a raíz de esta frase: "vela por nosotras y por nosotros, vela". Y a veces nos sentimos solos, desparramados, agobiados, tristes, cansados... Y sin embargo, podemos confiar, porque Dios acompaña nuestro camino, podemos descansar en él.

Y pienso en Abraham, el bebé al que en este momento está bautizando Jorge, por deseo de sus padres y que morirá en poco tiempo. 

Y en el borrachín que me encuentro en la puerta de la iglesia y saluda siempre con una sonrisa porque allí por lo menos ve gente

Y pienso en acontecimientos de las últimas semanas, en la hipocresía de quienes decían querernos y ahora sabemos que no es verdad aunque nos sigan poniendo buena cara. Asumir que hay gente que no nos quiere, que nos va a mirar con sospecha hagamos lo que hagamos. Pero que esas situaciones nos unen más y las podemos vivir hasta con humor para que no nso hieran, como esa salida que tuve el miércoles cuando le dije a esta señora que pretendía disfrazar una realidad en algo que no es. 

Y me acuerdo de la soledad que siente Susana y no sabe aún cómo vivir, en la tensión entre el decirse y compartir. En las noches sin pegar ojo de Paula con Violeta que no da tregua. En mi china, la protectora de los animales, como yo la llamo y su preparación de exámenes, sus mateadas y elecciones desde la tierra colorada. Conchi y su dolor a largo plazo y con efectos secundarios. Uge le da a todo lo que puede para buscarse la vida y abrirse camino. La voz en off del gaditano que intenta narrar su vida con pocos recursos. Y en el apoyo sorpresa de Miguel mientras Carlos cuando pensábamos que sí, ahora resulta que no quiere darlo y se muestra hostil y extraño. Carrie, con su llamada de los viernes que esta semana no sé cuándo será pero que Samantha espera con ganas para que charlar un rato. Flopa con sus malabares y lucha por ser feliz. Cari y su humor a prueba de crisis como bien aprendimos en el IMA. Ese trabajo psicológico que trae sus tormentas y bajones para mi amiga Mafalda, que es una luchadora nata y que está avanzando en ese crecer, cuidarse mejor y va viendo la luz... quizás esta tarde se encuentre con una propuesta ilusionante. Enrique, esta semana tu s noticias me dan mucha alegría, qué buena tu nueva tarea y que volvamos a estar cerca después de tantos años. Ya estuve mirando horarios de tren ¿vas a venir, voy? Pablo, cuenta los días para el reencuentro y sigue construyendo su nueva etapa. Y yo, ante todos los cambios y la vida abierta y confianza por seguir estrenando.

Los problemas que crecen para algunos, las soluciones que se vislumbran para otros. Unos esperan, otros desesperan, otros confían y avanzan. Con los que buscan y tienen sed. Con los que se rinden y se agotan. Con los que quieren y van pudiendo. Con nosotros. Conmigo. Sé que a todos nos abraza, nos contiene, nos cuida y guía de día y de noche. Este Dios, es el mismo Dios para todos y vela por nosotras y nosotros. 

¿piedra, papel o tijera?

PIEDRA El distraído tropezó con ella. El violento, la utilizó como proyectil. El emprendedor, construyó con ella. El campesino cansado, la utilizó de asiento. Para los niños, fue un juguete. Drummond la poetizó. David mató a Goliat. Y Miguel Angel, le sacó la más bella escultura. En todos estos casos, la diferencia no estuvo en la piedra, sino en la persona. Por eso, no hay piedra en tu camino que no sirva para tu crecimiento!! Es cosa tuya lo que hagas con ella. 
PAPEL  Nos pasamos la vida esperando que pase algo, y lo único que pasa es la vida... Muchas veces no comprendemos el valor de los momentos, hasta que se convirtieron en recuerdos... o en el arrepentimiento de lo que queríamos que fueran y no hicimos. Por eso haz lo que quieras hacer, antes de que se convierta en lo que quisieras haber hecho... No hagas de tu vida un borrador, porque posiblemente no tengas tiempo de pasarlo en limpio... Escribe tu papel.
TIJERA  Corta y elige. Deja en la oscuridad todo aquello que no te deja ver el sol, respira y suelta esos malos recuerdos, libera tu alma, deja que tú corazón vuelva a estar contento, dale una oportunidad a la vida de volver a ver el mundo con buenos ojos. Dale una oportunidad a la gente de que te conozca. No importa por lo que has pasado, siempre hay razones para volver a sonreír, siempre habrá un mañana para volver a recomenzar. 
¿Qué te hace más falta en estos momentos piedra, papel o tijera?

jueves, 27 de octubre de 2011

una mirada agradecida

Ayer me llegaron distintos correos expresando de diversas maneras lo que este lugar en el mundo aporta, ayuda, ilumina en sus vidas. Me alegro por cada una de esas personas así como de otras que llegan fortuitamente a esta página o por recomendación. La verdad es que escribir me ayuda desde siempre y cada vez me gusta más. Nunca me hubiera imaginado tener un espacio como este blog, pero todo ayuda a conocerme, a expresar, a compartir, a contar algo... en el fondo no somos tan distintos unos de otros y de todo y de todos podemos aprender.  

A veces es algo vital que no puedo hacer otra cosa que volcar y contar. Otras, algo que venía rumiando hace tiempo y llega la hora de poner en palabras. En ocasiones son textos, imágenes, historias que me gustan, que dicen algo, que quiero hacerles un hueco en este lugar en el mundo. Por eso cuando siento que se vienen las ganas de escribir, agarro una libreta que suelo llevar en el bolso por si algo me inspira, me da un hilo del que tirar más adelante. Hay papeles que emborrono con ideas, frases, algo que en un momento me dice algo. A veces saco fotos a carteles o cosas que en la calle me llaman la atención o tienen que ver con imágenes que después me sirven para aplicaciones concretas. Pensamientos, sentimientos, intuiciones que tienen después su criba, su mejora, van clarificando. Y ahí le doy las gracias a materiales y libros que me alimentan o abren horizontes. Pero sobre todo, agradezco a muchas personas, conocidas o anónimas, que me inspiran, me sugieren, me aportan lo suyo. No es sólo su inteligencia sino su capacidad de compartir, cada cual a su modo y ésto de ser compañeros de camino.

Es curioso como se dan las cosas. Ayer hablaba con una amiga de cosas de muchos años atrás y está bien eso de recordar y ver cómo recuerda nuestra mirada. Nosotras compartíamos ese cariño a ese pasado, esas luchas, búsquedas, lo que sentíamos entonces, visto desde el hoy, desde quién somos ahora. Recordando, veo las decisiones que tomé que me sirvieron, lo que me ha servido para crecer, para saber por donde tirar, lo que me ha dado referencias, un estilo personal y una manera sencilla y alegre de vivir.   

Qué bien verlo así aunque haya sido difícil en su momento. Cuando sentía que daba palos de ciego o que sabía más lo que no quería que lo que quería, o cuando no sabía muchas veces ni por dónde me daba el aire. Siempre estaré agradecida a todo lo que he vivido, aunque la manera de caminar no es la que quizás hubiera elegido, sin embargo, me ha servido para ser quien soy hoy y poder compartirlo en espacios como éste. Mirar hacia atrás y pensar en la evolución es curioso. Y lo hago con una sonrisa. Me alegra haber ido desarrollando a lo largo de los años una mirada positiva y agradecida a la vida.  
  
¡¡Gracias a la vida que me sigue dando tanto!!

reparar, cuidar, afinar lo que sea necesario


Un día de octubre, una voz familiar en el teléfono me dice:  -Salí a la calle que hay un regalo para vos.  Entusiasmado, salgo a la vereda y me encuentro con el regalo. Es un precioso carruaje estacionado justo, justo frente a la puerta de mi casa. Es de madera de nogal lustrada, tiene herrajes de bronce y lámparas de cerámica blanca, todo muy fino, muy elegante, muy "chic". 

Abro la portezuela de la cabina y subo. Un gran asiento semicircular forrado en pana bordó y unos visillos de encaje blanco le dan un toque de realeza al cubículo. Me siento y me doy cuenta que todo está diseñado exclusivamente para mí, está calculado el largo de las piernas, el ancho del asiento, la altura del techo... todo es muy cómodo, y no hay lugar para nadie más.
Entonces miro por la ventana y veo "el paisaje": de un lado el frente de mi casa, del otro el frente de la casa de mi vecino... y digo: ¡Qué bárbaro este regalo! ¡Qué bien, qué lindo...! Y me quedo un rato disfrutando de esa sensación. 

Al rato empiezo a aburrirme; lo que se ve por la ventana es siempre lo mismo. Me pregunto: ¿Cuánto tiempo uno puede ver las mismas cosas?
 Y empiezo a convencerme de que el regalo que me hicieron no sirve para nada.

De eso me ando quejando en voz alta cuando pasa mi vecino que me dice, como adivinándome: -¿No te das cuenta que a este carruaje le falta algo?

Yo pongo cara de qué-le-falta mientras miro las alfombras y los tapizados.
-Le faltan los caballos - me dice antes de que llegue a preguntarle.
Por eso veo siempre lo mismo -pienso-, por eso me parece aburrido.
-Cierto - digo yo. 

Entonces voy hasta el corralón de la estación y le ato dos caballos al carruaje. Me subo otra vez y desde adentro les grito:
-¡¡Eaaaaa!! 

El paisaje se vuelve maravilloso, extraordinario, cambia permanentemente y eso me sorprende. 

Sin embargo, al poco tiempo empiezo a sentir cierta vibración en el carruaje y a ver el comienzo de una rajadura en uno de los laterales. Son los caballos que me conducen por caminos terribles; agarran todos los pozos, se suben a las veredas, me llevan por barrios peligrosos. Me doy cuenta que yo no tengo ningún control de nada; los caballos me arrastran a donde ellos quieren. Al principio, ese derrotero era muy lindo, pero al final siento que es muy peligroso. 

Comienzo a asustarme y a darme cuenta que esto tampoco sirve. En ese momento veo a mi vecino que pasa por ahí cerca, en su auto. Lo insulto: -¡Qué me hizo!
Me grita:-¡Te falta el cochero!
-¡Ah! - digo yo. 

Con gran dificultad y con su ayuda, sofreno los caballos y decido contratar un cochero. A los pocos días asume funciones. Es un hombre formal y circunspecto con cara de poco humor y mucho conocimiento. Me parece que ahora sí estoy preparado para disfrutar verdaderamente del regalo que me hicieron. Me subo, me acomodo, asomo la cabeza y le indico al cochero a dónde ir. 

Él conduce, él controla la situación, él decide la velocidad adecuada y elige la mejor ruta.
Yo... Yo disfruto el viaje. 

Hemos nacido, salido de nuestra casa y nos hemos encontrado con un regalo: nuestro cuerpo. A poco de nacer nuestro cuerpo registró un deseo, una necesidad, un requerimiento instintivo, y se movió. Este carruaje no serviría para nada si no tuviera caballos; ellos son los deseos, las necesidades, las pulsiones y los afectos. 

Todo va bien durante un tiempo, pero en algún momento empezamos a darnos cuenta que estos deseos nos llegaban por caminos un poco arriesgados y a veces peligrosos, y entonces tenemos necesidad de sofrenarlos. Aquí es donde aparece la figura del cochero: nuestra cabeza, nuestro intelecto, nuestra capacidad de pensar racionalmente.

El cochero sirve para evaluar el camino, la ruta. Pero quienes realmente tiran del carruaje son tus caballos. No permitas que el cochero los descuide. Tienen que ser alimentados y protegidos, porque... ¿qué harías sin los caballos? ¿Qué sería de vos si fueras solamente cuerpo y cerebro? Si no tuvieras ningún deseo, ¿cómo sería la vida? Sería como la de esa gente que va por el mundo sin contacto con sus emociones, dejando que solamente su cerebro empuje el carruaje. Obviamente tampoco podés descuidar el carruaje, porque tiene que durar todo el proyecto. Y esto implicará reparar, cuidar, afinar lo que sea necesario para su mantenimiento. Si nadie lo cuida, el carruaje se rompe, y si se rompe se acabó el viaje...

Cuento: El carruaje "26 cuentos para pensar", Jorge Bucay

miércoles, 26 de octubre de 2011

un sí que recorre el mundo

Como el otoño que ya dijo sí a venir definitivamente y se nos instaló en pueblos y ciudades. Un tiempo que nos invita a volvernos un poco pa' dentro, cuidarnos, querernos.

Como el sí de la ilusión en las miradas como las de Miguel y Santiago que nos hicieron conectar con esas miradas limpias y frescas de los jóvenes que buscan, que aún con vergüenzas y timideces se acercan y preguntan, sin tantos complejos dan sus pasos. Quizás no vuelvan pero algo había ahí que nos regaló a nosotros esa reelección en lo que creemos y por lo que trabajamos. 

 
Como ese rato de ensayo del lunes con Paloma que nos gusta a las dos, que disfrutamos y que es una terapia para ambas, a la vez que soñamos, inventamos voces, maneras de cantar y como mejorar el corito que compartimos.

Así como el sí que recorre el mundo con la fuerza y el empuje de la misericordia joven, que Julia organizó con tanto tiempo y sobre todo ilusión, este proyecto de estas queridas hermanas de la misericordia que en torno al bicentenario de su fundadora la madre Rosello reunieron en un congreso a muchísimos jóvenes de toda Argentina. Unos días que marcaron una diferencia, que renovaron los apoyos y que contagiaron vida en abundancia. 

Como el sí de Enrique a crear cosas nuevas y dar oportunidades en tiempos que otras cosas se cierran. En cuanto podamos iremos a verte y apoyar esa propuesta artística tan buena. 

El sí de una amiga que quiere avanzar, que quiere ser feliz y tomar por fin la vida en sus manos y se empieza a dar cuenta de las cosas importantes. El sí de otra amiga que aunque estos días no sale de trabajar antes de las diez de la noche y todo el día parece una pila de trabajo, su corazón sigue en pie a pesar de los derrumbes y dificultades. Ambas, cada una en lo suyo, mujeres valientes, que están luchándola.

Tres sí que sostienen mi sí. Mi sí a cada día, a seguir luchando, a seguir con lo de cada día, con confianza. El sí que acompaña mi amistad con tres grandes amigas que están del otro lado del charco pero mas cerca que muchas personas de mi vida cotidiana. Es lo bonito que pasa por dentro, en el corazón. En cosas que compartía hoy con ellas abriendo el corazón y soltando los últimos tiempos. De una de ellas me llegaba un correo cariñoso que fue un placer leer y en el que me sentía escuchada, querida, contenida... y el encargo de seguirla charlando más. Con otra de ellas hablaba hace unas horas y creo que aunque no me hubiera dicho nada, sólo el escucharla, el reírnos, el hablar ese rato entre interrupciones de mi linda ahijada es de las mejores cosas del día. Y el saber que es mi amiga y que esta amistad es uno de los grandes regalos de mi vida por el que siempre me siento agradecida y que cuido con mimo. 

Y sí, se cuentan con los dedos de la mano y ¿para qué queremos más? como dice un buen amigo. Hay personas que son como una casa a la que siempre se puede volver y me siento afortunada de que esa casa esté habitada, la habitemos mutuamente y nos sigamos encontrando en ella. 

martes, 25 de octubre de 2011

dos o tres

A mis amigos, a esos dos o tres que siempre están ahí y desde hace ya muchos años.
Para Flor, Paula y Cari, gracias a cada una. 

Se cuentan con los dedos de una mano,

nunca me piden algo a cambio,

saben de todas mis heridas,

de cada caída, de cada batalla que di por perdida,

que di por vencida…


Son sólo dos o tres,

a los que no busqué,

no son ni los mejores y tampoco sé muy bien,

por qué me los topé

y decidieron ser

un trozo de mi vida y un pedazo de mi ser.


Son sólo dos o tres,

a los que no busqué,

ignoran mis torpezas y saben comprender

lo bueno que no vi,

el mal que cometí

y una palabra suya es sagrada para mí.

viernes, 21 de octubre de 2011

va por ella

http://www.youtube.com/watch?v=oQNTaQbTkZ8

¿podemos creer? ¿podemos confiar esta vez?

Ayer a la noche ETA comunicaba que ha decidido "el cese definitivo de la actividad armada". Con la misma escenografía de siempre, tres encapuchados, pidieron además un diálogo directo a los Gobiernos de España y Francia.  Después de 43 años de violencia y 829 asesinatos la banda terrorista ha sido derrotada por el Estado de derecho. El comunicado se produce después de que el pasado lunes se celebrara en el Palacio de Aiete de San Sebastián la Conferencia de Paz en la que importantes personalidades internacionales, entre ellos, el ex secretario general de la ONU, Kofi Annan, reclamaron a la banda "una declaración pública de cese definitivo de la actividad armada".

¿Podemos decir que es un día histórico? ¿Se acabó? Yo veo muchos entusiasmos después de tantas promesas no cumplidas. Me muestro escéptica. Me cuesta creer que es verdad. Lo deseo con todo mi corazón, pero quisiera creer y me gustaría que de verdad esta vez sí. Es una buena noticia, pero por lo pronto no es más que un paso y aunque es un paso adelante tienen que venir muchos más. Han hecho mucho daño a un precio muy alto y ninguna idea política ni ninguna lucha justifica la muerte de nadie. Pienso en tantas familias destrozadas y otras tantas amenazadas... En tantas víctimas y en tantos verdugos. En tantas palabras dichas y vueltas a decir. Palabras que se lleva el viento. Declaración de intenciones. Heridas abiertas. Contradicciones, politiqueos, expectativas, dificultades. Y ahora tantas reacciones, de lo más variopintas. Desde los eufóricos colectivos pasando por los moderados hasta llegar a los más escépticos.

¿Esta vez sí? ¿Podemos creer que es algo nuevo? ¿Podemos confiar? ¿Es verdad? ¿Serán capaces de sostener este paso adelante? ¿Serán capaces todos los implicados en seguir avanzando hacia la paz? Creo que es demasiado pronto para saberlo, los procesos cuestan y más uno de esta envergadura, que necesita pasos por todas las partes implicadas. El dolor no es negociable, la vida no es negociable. El diálogo será difícil. Como lo es también el marco de crisis en el que nos encontramos, las elecciones presidenciales a la vuelta de la esquina, la realidad tan compleja.

Y pienso que estas mismas preguntas que me surgen ante este anuncio de la banda terrorista me las hago no sólo ante un escenario tan deseado y pedido como la paz sino también en tantas relaciones y conflictos de mi vida en las que me pregunto ¿Esto será verdad? ¿Es algo nuevo? ¿Esta vez sí? ¿Podemos confiar? Y no quiero ser ingenua, en estos momentos me cuesta confiar. En concreto en tres situaciones actuales de mi vida. En ellas, aún mantengo una actitud de apertura, de disponibilidad al diálogo y de ayuda. 

Como bien dice una amiga mía uno debe luchar en esta vida por lo que quiere y lo que cree con todas sus fuerzas, pero hasta un determinado punto. Llega un momento en que no se puede estar permanentemente en la lucha, en el intento, cuando no se recibe nada por la otra parte o lo que se recibe es un mensaje contradictorio. Está claro que ni las cosas, ni los sentimientos se pueden forzar. Y también, sé que los procesos tienen muchos momentos, necesitamos Dios y ayuda para esclarecernos, para saber lo que necesitamos, lo que queremos, poner nuestros límites, abrirnos al diálogo. Es duro dar pasos cuando somos más personas implicadas y cuando todas las elecciones son difíciles.

La confianza la ponemos en una situación, en una persona, pero primero en nosotros mismos. Esa fe, esa confianza es un impulso que se puede volver a retomar en la vida hasta el último soplo, decía el hermano Roger de Taizé. El primer amor es con uno mismo y mis energías en este momento tienen que estar conmigo. Todos tenemos sentimientos y también tenemos un límite y en algún momento hay que ponerlo porque si no esto sería el cuento de nunca acabar. Estas tres situaciones, cada una distinta, me enseñan algo duro de aprender y vivir, me toca asumir: que ya no puedo hacer más y tengo derecho a elegir cómo quiero vivir cada situación. Y eso es un paso y una manera de quererme, desde el hoy, desde mi posibilidad.

jueves, 20 de octubre de 2011

las flores del desierto

Todas las flores del desierto están cerca de la luz. Todas  las  mujeres  bellas  son  las que yo he visto, las que andan por la calle  con  abrigos  largos y minifaldas, las que huelen a limpio y sonríen cuando  las  miran.  Sin  medidas  perfectas,  sin  tacones de vértigo. 
Las mujeres  más  bellas esperan el autobús de mi barrio o se compran bolsos en tiendas  de saldo. Se pintan los ojos como les gusta y los labios de carmín de chino. 
Las  flores  del  desierto son las mujeres que tienen sonrisas en los ojos, que  te  acarician las manos cuando estás triste, que pierden las llaves al fondo del abrigo, las que cenan pizza en grupos de amigos y lloran sólo con unos pocos, las que se lavan el pelo y lo secan al viento.
 
Las  bellezas  reales  son las que toman cerveza y no miden cuántas patatas han  comido,  las  que se sientan en bancos del parque con bolsas de pipas, las  que  acarician  con ternura a los perros que se acercan a olerlas. 

Las preciosas  damas de chándal de domingo. Las que huelen a mora y a caramelos de regaliz. Las  mujeres  hermosas  no  salen  en  revistas,  las ojean en el médico, y esperan  al novio, ilusionadas, con vestidos de fresas. Y se ríen libres de los chistes de la tele, y se tragan el fútbol a cambio de un beso. 

Las  mujeres normales derrochan belleza, no glamour, desgastan las sonrisas mirando a los ojos, y cruzan las piernas y arquean la espalda. Salen en las fotos  rodeadas  de  gente sin retoques, riéndose a carcajadas, abrazando a los   suyos   con   la   felicidad   embotellada  de  los  grandes  grupos. 

Las mujeres normales son las auténticas bellezas, sin gomas ni lápices. Las flores  del desierto son las que están a tu lado. Las que te aman y las que amamos. Sólo hay que saber mirar más allá del tipazo, de los ojazos, de las piernas  torneadas,  de  los pechos de vértigo. Efímeros adornos, vestigios del  tiempo,  enemigos  de la forma y enemigos del alma. Vértigo de divas y llanto de princesas. La verdadera belleza está en las arrugas de la felicidad...

Mario Vargas Llosa 

miércoles, 19 de octubre de 2011

escuchar lo que nos habita

Sea cual sea nuestra cultura, nuestra edad o nuestra historia, tenemos en común una espera, una sed de vida en plenitud. Una sed de amor arde en cada uno, desde los niños pequeños hasta los ancianos. Ni siquiera la más grande intimidad humana puede apagarla completamente. 

Estas aspiraciones, las sentimos a menudo como ausencias o un vacío. A veces pueden llevarnos a la dispersión. Pero lejos de ser una anomalía, forman parte de nuestra persona. Son un don, pues contienen la llamada a abrirnos. Lo que puede paralizar al ser humano es el escepticismo o el desánimo. No podemos quedarnos pasivos, encerrados, sino que tenemos que desplegar todas nuestras energías y abrirnos.

El corazón humano desborda una profusión de deseos y aspiraciones: quisiéramos tantas cosas, incluso contradictorias. Pero sabemos también que ni podemos hacerlo todo ni tenerlo todo. Lejos de conducir a una triste resignación, esta toma de conciencia puede liberarnos y ayudarnos a vivir más ligeros. El bienestar material se acompaña a menudo de un repliegue sobre uno mismo y de la pérdida de una verdadera comunicación. Bastaría poco para que las cosas fueran de otro modo.

Sí, es importante hacer selección entre nuestros deseos. No todos son malos y tampoco son todos buenos. No podemos buscarlos solamente en un sentimiento. Es una realidad más profunda que nuestros pensamientos o nuestros sentimientos. Se trata de aprender pacientemente a cuáles dar prioridad y cuáles dejar de lado.  

Quisiéramos comenzar y recomenzar de nuevo a elegir esta opción. Decidir las aspiraciones que ponemos en primer lugar, escuchar lo que nos habita en nuestras profundidades, nos pone ya a la escucha. 

Comunidad de Taizé - Escritos varios

llamándote a despabilar

Desde el misterio
brota la ambigüedad
trenzando el espesor del cuerpo
y la sutileza del espíritu.


Camina disfrazada
con ideas bien trabadas,
sentimientos luminosos
y hambres naturales.


Corre, se instala astuta
en mis rutinas seguras,
en la prisa de mis urgencias
y en el sueño de mis calmas.


Pero mi ambigüedad
empieza a revelarse
por una mano ajena
huidiza en el encuentro,
por un desajuste ligero
asomándose a unos ojos,
por un pequeño sabor amargo
en medio del aplauso,
por una desazón íntima
como poso de fatigas cotidianas.


Al sorprenderla en su trampa,
se repliega de nuevo
a mi fondo más oscuro,
donde la tiniebla y la luz
todavía no han sido separadas.


Herida por la claridad,
deja un rastro de engaño
desangrándose en la huida.
Y se hunde inaccesible
donde no llegan
ni mi ojo ni mi análisis.


¡Señor de mis profundidades
abismales e ignoradas!
Como el primer día de la creación,
búscame y libérame
donde soy tiniebla y engaño,
ordéname con tu Espíritu
donde soy caos originario!

Benjamín González Buelta nos invita a vivir despiertos, a cuidarnos. Fidel Delgado con su amor y humor por el cuidado nos recuerda que es importante cuidar la lucidez:

Se ha descubierto que la oscuridad tiene muchas ventajas: te ahorra trabajos, responsabilidades y autocríticas, y si logras dar lástima suficiente conseguirás apoyos. 

Afortunadamente la lucidez se impone a los obstáculos: llamándote a despabilar (aquello que era necesario hacer con los candiles y las velas cuando requemados producían más humo que luz). 

Ver claro que no veo bien es el comienzo del salir de la ceguera. Observar los puntos ciegos, prejuicios y partidismos es ver también. Muchas veces pactamos al servicio de nuestros intereses y nos vendría bien iluminarlos más para que se disuelvan esos manejos que hacemos con la comodidad para que no nos limiten. Es lucidez notar la tentación de  atontarse con los medios modorras. La lucidez lúdica lleva bien los sacudones saludables, la gran oportunidad de enderezar el rumbo, de caer en la cuenta y mirar de frente la realidad, de abrirse a nuevos horizontes.  

¿Aprenderemos a vivir despiertos en medio de nuestra realidad? Es muy cierto que la vida nos depara sacudidas inesperadas, a veces desagradables, dolorosas. Una enfermedad que estalla sorpresivamente como una tormenta, la pérdida repentina de un ser querido, la notificación de un despido laboral. Éstas, queramos o no, siempre vienen. Pero los sacudones saludables son aquellos que necesitábamos. O porque nos olvidamos de vivir o porque anestesiamos la conciencia o porque nos acostumbramos a alimentarnos de migajas, a ir tirando, a que nos den las cosas hechas, a experiencias de breve duración o exigirlo todo sin dar de nosotros nada, a no elegir... ¿Aprenderemos a aceptar nuestras limitaciones y sabernos luz limitada necesitada de más luz, amor y perdón? ¿Nos enchufaremos a la luz?

 
 

¿qué puedes aportar tú?

En un pequeño pueblo, una mujer se llevó una gran sorpresa al ver que había llamado a su puerta un extraño, correctamente vestido, que le pedía algo de comer. "Lo siento", dijo ella, "pero ahora mismo no tengo nada en casa".

"No se preocupe", dijo amablemente el extraño."Tengo una piedra de sopa en mi cartera; si usted me permitiera echarla en un puchero de agua hirviendo, yo haría la más exquisita sopa del mundo. Un puchero muy grande, por favor".

A la mujer le picó la curiosidad, puso el puchero al fuego y fue a contar el secreto de la piedra de sopa a sus vecinas. Cuando el agua rompió a hervir, todo el vecindario se había reunido allí para ver a aquel extraño y su piedra de sopa. El extraño dejó caer la piedra en el agua, luego probó una cucharada con verdadera delectación y exclamó: "!Deliciosa! Lo único que necesita es unas cuantas patatas."

"!Yo tengo patatas en mi cocina!", gritó una mujer. Y en pocos minutos estaba de regreso con una gran fuente de patatas peladas que fueron derechas al puchero. 

El extraño volvió a probar el brebaje."lExcelente!,dijo; y añadió pensativamente:"Si tuviéramos un poco de carne , haríamos un cocido de lo más apetitoso....!"

Otra ama de casa salió zumbando y regresó con un pedazo de carne que el extraño, tras aceptarlo cortésmente, introdujo en el puchero. 

Cuando volvió a probar el caldo, puso los ojos en blanco y dijo: "!Ah, que sabroso! Si tuviéramos unas cuantas verduras, sería perfecto, absolutamente perfecto..."
 
Una de las vecinas fue corriendo hasta su casa y volvió con una cesta llenan de cebollas y zanahorias. Después de introducir las verduras en el puchero, el extraño probó nuevamente el guiso y, con tono autoritario, dijo: "La sal"."Aquí la tiene", le dijo la dueña de la casa. 

A continuación dio orden: "Platos para todo el mundo". La gente se apresuró a ir a sus casas en busca de platos. Algunos regresaron trayendo incluso pan y frutas.

 
Luego se sentaron a disfrutar de la espléndida comida, mientras el extraño repartía abundantes raciones de su increíble sopa. Todos se sentían extrañamente felices y mientras reían, charlaban y compartían por primera vez su comida. 

En medio del alborozo, el extraño se escabulló silenciosamente, dejando tras de sí la milagrosa piedra de sopa, que ellos podrían usar siempre que quisieran hacer la más deliciosa sopa del mundo.