jueves, 13 de octubre de 2011

actitud y movimiento

 No es nada que no sepamos, al contrario, como no somos nuevos en esto de la vida, tenemos muchas dificultades comunes. Todos queremos en mayor o menor medida, mejorar cosas que no nos gustan,  alcanzar objetivos, tener un ámbito social muy agradable, cumplir nuestros sueños, trabajar de algo que nos apasione y algunas cosas más. Pero cuando decidirnos dar el paso, nos aparecen obstáculos, inconvenientes, piedras que molestan y obstaculizan el camino, miedos, temores, saboteadores que hacen detener y caer todos los planes de cambio. 

Benjamín Franklin decía que "hay 3 tipos de personas en el mundo: los inamovibles, los movibles y los que se mueven" . Y es una gran verdad, para cambiar, transformarse, reinventarse, reciclarse... hay que moverse, y eso significa comprometerse de verdad, no vivir en un quiero pero no puedo. La actitud con la que nos movamos por la vida, determinará quiénes somos, qué queremos, hacia dónde vamos, que sueños e ilusiones podremos alcanzar, qué huella dejaremos durante la vida. Es la que determina nuestra postura en la vida, tanto de pensamiento como de acción, es como un motor que de acuerdo al uso dado, podremos explotar su potencial o bien fundirlo.

Germán Antelo, coach especializado en desarrollo personal, cuenta que habitualmente escucha, lee y ve a muchísimas personas juramentarse una y otra vez cambiar, que está cansada y triste de su vida, que quiere superar sus miedos, que está esperando el momento adecuado para actuar (nunca llega) y su actitud siempre es pasiva, ni siquiera reactiva, ante el mínimo obstáculo, aparece su actitud negativa, mediocre y de temor, con lo cual esa persona está destinada a ¡¡¡no cambiar nunca!!! Cuando se tiene una actitud positiva, valiente, llena de ilusión y esperanza, al final las cosas se consiguen, porque está claro que cuando hay un compromiso real, el poder de la actitud abre puertas, hace escalar montañas, nos hace nadar por aguas difíciles, conducir por superficies desastrosas, y todo para llegar al objetivo.

Marcelo Berenstein nos regala sus reflexiones, necesarias para los que emprenden en la vida laboral pero válido también para cualquier cambio o reto en nuestra vida personal:

El vaso medio vacío o medio lleno. Crisis u oportunidad. Ser parte del problema o de la solución. No son opciones diferentes sino visiones particulares de una misma cosa. Se trata de elección cotidiana: ¿Uso los cristales de la negatividad o del positivismo?

Tiene que ver con una actitud de vida. Ninguno de nosotros está exento del sufrimiento, de los conflictos, los problemas y las dificultades. Hay quién se esfuerza por superarlos y hay quien parece encontrar un oculto goce perverso al sumarle pesimismo.

(...) Es vivir con una mirada superadora. Es esforzarse por ser más sabio que inteligente; más un Mc Gyver que un Superman. Las soluciones para los problemas surgen cambiando nuestro punto de vista. Es una cuestión de actitud y también una elección cotidiana. Ojalá tengamos buenas elecciones diarias para mejorar nuestros emprendimientos.