domingo, 30 de octubre de 2011

estamos en campaña

Dentro de un mes ya sabremos quién nos gobernará la próxima legislatura, y salvo sorpresas, es bastante evidente qué partido será. Lo que habrá que ver es cómo queda el mapa político, quiénes suben y bajan votos, si los minoritarios tienes más o menos apoyos, cómo influirá nuestro momento socio económico actual, los indignados, el anuncio de ETA... Dentro de un mes, un poco antes, ya lo sabremos. Y de hecho estamos en campaña y de preparativos, los políticos usan toda su imaginación y apoyos para mejorar su imagen y mensajes, así como el despliegue de tantos que trabajan preparando lo que se necesita para ese día. Físicamente los espacios, las papeletas, los carteros que se verán desboradados de trabajo durante unas semanas, así como los ciudadanos que nos veremos desboradados de mensajes de nuestros políticos que hasta el cierre de campaña no pararán de intentar convencernos para que les votemos. Toda una suma de cosas encadenadas. Todo un juego que necesita de todos sus participantes.

Y pensaba esta mañana en nuestros cambios y momentos personales. Así como sí sabemos preparar un bautismo, una fiesta de cumpleaños temática, un aniversario de la muerte de un ser querido, un acontecimiento especial... No sé si sabemos preparar o acompañar nuestros tiempos de cambios. Como si se fueran a hacer solos. También aquí como en la vida política, se tienen que dar una suma de cosas encadenadas y para que todo vaya mejor o pueda funcionar hacen falta todos los participantes, y ya no me refiero a los demás, sino a todo lo que hace en cada uno de nosotros que podamos afrontar lo que se nos viene. Todo lo que ponemos en marcha para cambiar, para que podamos estar mejor que ahora. 

Ya lo dice el refrán popular: el que algo quiere, algo le cuesta. Y sino no hay más que ir a ver la película de los Tímidos anónimos, donde refleja muy bien y de manera divertida lo que le supone dar pasos a dos tímidos empedernidos para lograr lo que quieren. Así como nuevamente me viene a la mente mi amiga Mafalda y sus tardes de psicóloga que cuestan pero hacen bien y la están ayudando "a tirar pa' lante que pa' atrás ya dolió bastante"... Así como esas levantadas madrugadoras de mi amigo para poder hablar con su novia  y salvar así las las ocho horas de diferencia y más de ocho mil kilómetros que los separan y que gracias a internet, antes de irse a trabajar él y antes de que ella termine su día, comparten un espacio del día y sigue construyendo presente. Así como las horas extras de noche que está haciendo alguien muy cercano para poder cubrir necesidades básicas aún perdiéndose horas de su familia pero sabiendo que esta opción temporal hacen que no se llegue a fin de mes tan ahogado. Y pienso también en elecciones difíciles que todos tenemos, en riesgos que tenemos que correr y miedos que atravesar para poder llegar a un lugar distinto del que estamos. Y lo que eso nos cuesta, nos duele, nos desanima en ocasiones. 

Sin embargo lo sabemos, la teoría más o menos la podemos tener clara, se trata de encarnarla, de vivirla con lo que somos. Con nuestro grado de implicación en la solución, el ánimo y el humor que le pongamos para no volvernos locos ante lo exigente y sabiendo reírnos de nosotros mismos y de lo que nos pasa. Estar dispuestos a dejarnos cambiar por lo que elegimos,a desaprender lo que no nos ayuda y aprender lo que sí nos hace crecer. Muchas buenas y generosas dosis de ternura y paciencia con nuestros ritmos lentos y reticencias. Saber qué tenemos que hacer y si no lo sabemos, buscar a quién/es nos ayuden u orienten para no dar palos de ciego ni ahogarnos en un vaso de agua.  Contar con el apoyo de quienes son importantes en nuestra vida, quienes me pueden acompañar en este tiempo. Buscar los modos de quererme en medios de mis cambios (espacios, lugares, actitudes, decisiones). 

Lo pensaba antes cambios míos y de personas cercanas.  Suelo tener un resorte por ahí dentro, jaja, que por adelantado, por dentro es como una alarma que me dice ésto hay que prepararlo. Y me gusta sentir esa alarma porque me confirma que estoy despierta en mi vida y me anima a cuidar lo que se viene. Cada momento de la vida necesita prepararse, no sólo los grandes, también los pequeños. Aunque después no salga como pensábamos o lo que preparamos haya que cambiarlo para aprender cosas nuevas. 

También en nuestra vida y ante un tiempo de cambio ¡estamos en campaña! Necesitamos toda nuestra inteligencia e imaginación así como buscar apoyos para seguir creciendo y mejorando. ¡¡Ánimo para todas y todos!!

A ver si nos creemos por fin el mensaje de esta canción que viene a recordárnoslo