domingo, 16 de octubre de 2011

no basta con estar sin más...

Hoy estuve en un sitio al que voy frecuentemente y en el que participo de manera activa. No era un día más, se estaba ofreciendo una propuesta nueva y daba la sensación de que, salvo a unos cuantos contados, no interesaba a nadie más. La mayoría, cuando hubo un espacio para ello, no expresaba nada, ni a favor, ni en contra, ni sobre gustos...  Se respiraba un ambiente frío y de poca vinculación, cuando hasta hace poco tiempo no era así. Y no podía dejar de pensar ¿qué es lo que ha pasado? ¿qué está pasando aquí? Es verdad que ha habido cambios y hasta conflictos, pero ¿son esos los que motivan esta frialdad en el ambiente? 
Tuve una sensación extraña. No sé si porque la gente estaba con sueño, si estaban haciendo las cosas por inercia, si era porque el lugar estaba fresco (se empieza a notar frío) o porque está pasando otra cosa que se me escapa. Es verdad que cada curso, cada año, es distinto, podemos cambiar las personas, las maneras de estar en los lugares que habitualmente vamos. Pero hoy se notaba otra cosa: decepción, desilusión, pérdida de fuerzas. Somos pocos, estamos pocos y no damos para mucho más. Ésto se muere. Y es una sensación que es parte de la realidad que tenemos y es dolorosa de aceptar también. Sumado a las iniciativas de unos, el cansancio, la pasividad de otros, la comodidad y los miedos que pueden a los compromisos y la presencia reales, los que eligen ser espectadores, la falta de relevo generacional, la falta de apuesta personal por animar, implicarse, empujar lo que ahora hay... 

¿Alguien más notará la diferencia? Los que estamos ¿podemos mejorar esto?¿Nos estaremos volviendo cómodos en nuestras elecciones? ¿Nos estaremos acostumbrando a paisajes y a rutinas que no nos dicen nada y a no hacer nada porque se renueven? ¿Queremos hacer algo o habrá sido una ilusión bonita mientras duró?
Y me dio pena lo que sentí y lo que ya es parte de nuestro mundo en los últimos años en este espacio y en tantos otros similares. Muchos optan por salir a las plazas, a las calles, indignados por tantas cosas que hoy no les representan ni acompañan. Millones de seres humanos se han dado cita el sábado15 de octubre en unos 82 países porque la noche es demasiado larga para demasiados y eso agota a cualquiera. También en nuestros lugares y espacios, más pequeños, menos importantes a los ojos del mundo, es necesario estar pero no para ser parte ni del mobiliario ni del paisaje, hace falta que estemos dando el callo, animando, empujando, apoyando... Nuestra manera de estar y ser en el mundo. 
Nos jugamos el presente y el futuro. Hay que darle a nuestro día a día lo que le corresponde, sin dar más importancia a nuestra comodidad. Hace falta nuestra presencia, nuestra implicación en mejorar lo que tenemos. Hace falta nuestra forma personal de dar respuesta a los desafíos del momento que vivimos. Es lo que nosotros sí podemos hacer. Y en mi caso, yo me hago preguntas y hago mis elecciones.