miércoles, 26 de octubre de 2011

un sí que recorre el mundo

Como el otoño que ya dijo sí a venir definitivamente y se nos instaló en pueblos y ciudades. Un tiempo que nos invita a volvernos un poco pa' dentro, cuidarnos, querernos.

Como el sí de la ilusión en las miradas como las de Miguel y Santiago que nos hicieron conectar con esas miradas limpias y frescas de los jóvenes que buscan, que aún con vergüenzas y timideces se acercan y preguntan, sin tantos complejos dan sus pasos. Quizás no vuelvan pero algo había ahí que nos regaló a nosotros esa reelección en lo que creemos y por lo que trabajamos. 

 
Como ese rato de ensayo del lunes con Paloma que nos gusta a las dos, que disfrutamos y que es una terapia para ambas, a la vez que soñamos, inventamos voces, maneras de cantar y como mejorar el corito que compartimos.

Así como el sí que recorre el mundo con la fuerza y el empuje de la misericordia joven, que Julia organizó con tanto tiempo y sobre todo ilusión, este proyecto de estas queridas hermanas de la misericordia que en torno al bicentenario de su fundadora la madre Rosello reunieron en un congreso a muchísimos jóvenes de toda Argentina. Unos días que marcaron una diferencia, que renovaron los apoyos y que contagiaron vida en abundancia. 

Como el sí de Enrique a crear cosas nuevas y dar oportunidades en tiempos que otras cosas se cierran. En cuanto podamos iremos a verte y apoyar esa propuesta artística tan buena. 

El sí de una amiga que quiere avanzar, que quiere ser feliz y tomar por fin la vida en sus manos y se empieza a dar cuenta de las cosas importantes. El sí de otra amiga que aunque estos días no sale de trabajar antes de las diez de la noche y todo el día parece una pila de trabajo, su corazón sigue en pie a pesar de los derrumbes y dificultades. Ambas, cada una en lo suyo, mujeres valientes, que están luchándola.

Tres sí que sostienen mi sí. Mi sí a cada día, a seguir luchando, a seguir con lo de cada día, con confianza. El sí que acompaña mi amistad con tres grandes amigas que están del otro lado del charco pero mas cerca que muchas personas de mi vida cotidiana. Es lo bonito que pasa por dentro, en el corazón. En cosas que compartía hoy con ellas abriendo el corazón y soltando los últimos tiempos. De una de ellas me llegaba un correo cariñoso que fue un placer leer y en el que me sentía escuchada, querida, contenida... y el encargo de seguirla charlando más. Con otra de ellas hablaba hace unas horas y creo que aunque no me hubiera dicho nada, sólo el escucharla, el reírnos, el hablar ese rato entre interrupciones de mi linda ahijada es de las mejores cosas del día. Y el saber que es mi amiga y que esta amistad es uno de los grandes regalos de mi vida por el que siempre me siento agradecida y que cuido con mimo. 

Y sí, se cuentan con los dedos de la mano y ¿para qué queremos más? como dice un buen amigo. Hay personas que son como una casa a la que siempre se puede volver y me siento afortunada de que esa casa esté habitada, la habitemos mutuamente y nos sigamos encontrando en ella.