martes, 8 de noviembre de 2011

cada pintada te regala un mensaje

No son las primeras pintadas, carteles o imágenes que traigo a este lugar en el mundo y es sabido que me gustan. Cada vez que veo una pintada en una pared con un mensaje me acuerdo de ella, una ex compañera de trabajo, que solía decir que le gustaría tener un aerosol en mano y dejar frases impostadas por paredes del centro pero no cualquier frase sino de esas que provocan una reacción en quien la lee, que hacen pensar o reivindican alguna cuestión concreta. Hoy traigo una pintada, de una pared y lugar del mundo que bien nos hará leer y pensar en ella.


Como dice D. Cuesta sobre este mismo tema: a la mañana siguiente la gente mira, se para, comenta. A unos les parece una provocación, otros hablan de ortografía, éste critica a quien lo pintó, aquel se fija en el mensaje. Lo cierto es que, guste o no, a pocos deja indiferentes. Quizá no esté del todo mal que alguien nos recuerde que tenemos que tener fe en nosotros. Eso sí, cada cual pondrá a este mensaje su propio acento y conviene completar la fe en uno, con la confianza de que hay otro que va a recorrer el camino conmigo y que tiene más fe en mí que la que tengo yo mismo.