viernes, 11 de noviembre de 2011

comunicarme

 Porque las experiencias de otros también nos ayudan a nosotros:

"Hacía mucho tiempo que tenía la necesidad de aprender a comunicarme, sobre todo en mi vida personal. Y esa necesidad se hizo ineludible el día que llegué a la conclusión de que detrás de la mayor parte de los conflictos había una incapacidad de transmitir mis ideas con claridad, una incapacidad que me impedía comunicarme de forma eficaz con la gente. 

Cuando fui consciente de esta carencia, decidí empezar una búsqueda para ponerle remedio; me pregunté qué hacía posible una buena comunicación, cuáles eran las claves que podían ayudarme a mejorarla. Para encontrar respuestas, exploré muchos caminos. Durante años me observé y observé a la gente con la que me relaciono. Leí, busqué ayuda. Poco a poco fui descubriendo cosas que me parecieron decisivas para comunicarme. 

Entendí que de poco sirven nuestros pensamientos si no somos capaces de hacerlos llegar a los demás. La incapacidad de hacer partícipes a los otros de lo que nos ha ocurrido, de lo que pensamos, de lo que nos inquieta, de lo que deseamos, puede conducirnos a una inmensa soledad, a un profundo sentimiento de frustración. 

(...) Pude constatar en mi propia piel que comunicar eficazmente tiene un efecto secundario: permite construir relaciones, porque la comunicación dice mucho de nosotros mismos y nos acerca a los demás. Crea complicidades. A veces, nos tropezamos con alguien con quien se crea de forma espontánea una sintonía, porque nuestra comunicación es intensa y fluida, de comprensión mutua, como si las palabras nos llevaran a un mismo espacio emotivo, sin que sea condición indispensable la coincidencia de opiniones, entusiasmos o aflicciones". 

La isla de los 5 faros. Un recorrido por las claves de la comunicación. 
Ferrán Ramón-Cortés