domingo, 20 de noviembre de 2011

con el corazón y con la cabeza

Comparto la reflexión de alguien a quien conozco... 
"Piensa con el corazón, pero decide con la cabeza" fue el consejo de una amiga hoy. Me gusta, creo que une dos cosas valiosas y no siempre valores al alza: sensibilidad (humanidad) e inteligencia (astucia, previsión). 
Quedarse con una de las partes es la tentación de muchos: sensiblonería, caridad mal entendida; y otros racionalidad desencarnada, justificación de las "necesarias víctimas" del sistema. No me agrada ni lo uno, ni lo otro. Prefiero el equilibrio, que creo más sano, que se encierra en esa ecuación: cabeza y corazón van de la mano, nunca enfrentados. El corazón me dice dónde quiero ir y la cabeza cómo puedo hacerlo.
Igual que fe y razón no se oponen sino que se complementan. Estoy dispuesto a sumar y escuchar, con criterio, pero siempre a sumar. La vida y el tiempo ya se encargan de borrar lo que no debe permanecer.