miércoles, 30 de noviembre de 2011

la salud de un cuento

¡Tom Sawyer! dije hoy cuando abrí Google y ví a los personajes del cuento y un nuevo recuerdo de hace muchos años se despertó en mi mente y me trajo una sonrisa. Pinché en la imagen y efectivamente, es en homenaje al gran escritor estadounidense Mark Twain por el día en que se celebra el 176º aniversario de su nacimiento. 

Mark Twain es uno de los escritores más queridos en Estados Unidos y sus obras más conocidas y destacadas son: "Las aventuras de Tom Sawyer", "Las aventuras de Huckleberry Finn", "El príncipe y el mendigo'". Cuentos e historias que alimentaron mi imaginación y muchas horas de lectura cuando era niña.  Todavía me acuerdo de párrafos enteros del libro que vaya una a saber por qué se me quedaron grabados. 

¡Cómo agradezco el regalo de tantos cuentos que me han ayudado a crecer, a soñar, a ilusionarme, a vivir en la piel de tantos personajes distintos! A viajar cuando no tenía dinero en el bolsillo pero cuyos mundos me han llevado a lugares increíbles. Algunos lugares los he conocido muchos años más tarde y estando allí era como volver a conectar con ese cuento primero que inicialmente ya había llevado.  

Un buen libro o una historia que contar regala salud. Leer a alguien un cuento genera bienestar, contribuye al equilibrio emocional, relaja, y no lo digo yo, lo dicen los que saben de estas cosas. Y sino no hace falta más que comprobarlo con alguien pequeño de la familia, con un enfermo en el hospital o con quien queramos compartir un espacio o un tiempo de lectura.

Ahora que se acercan las fiestas y podemos sugerir a Papá Noel y a los Reyes Magos algunos regalos buenos, que en esas opciones cuenten los cuentos, los libros del formato y tamaño que más nos guste. Los cuentos siempre nos hablan de cosas importantes para la vida, nos buscan y nos encuentran ahí donde nuestra vida se abre a leer, a escuchar, a sentir, en clave de valores y formas de vivir.

Hace unas semanas con mis sobrinos leíamos entre cuatro un cómic que escribió uno de ellos, hacíamos los distintos personajes y disfrutamos de compartir ese tiempo asomados al mundo fantástico de alienígenas y seres de otros planetas. Sé de una familia amiga, que padres e hijos los domingos a la tarde dedican unas horas a la lectura de algo que les guste a cada uno. Los imagino a cada uno leyendo sus libros. Nosotros tenemos libros que siempre nos acompañan en nuestros viajes furgoneteros. En mi bolso, libreta o libro siempre hay, para esos ratos de espera y distensión o de inspiración y creatividad. También sé de otra familia que abuelos, hijos, nietos, tíos y primos la noche de navidad preparan un teatro familiar con disfraces y canciones navideñas incluídas y comparten así el tiempo después de la cena. Dicen que cada año lo hacen mejor y a medida que los nietos crecen se implican más en la historia que como una tradición viva se renueva cada año.

Ojalá que muchas historias sigan vivas en los corazones y las vidas de muchas personas porque esa herencia queremos también compartirla y repartirla. Ojalá encontremos espacios para dejar otras cosas y sacar tiempo para leer y leer con otros Ojalá sigamos regalando salud a través de un cuento, de un libro, de un escrito.