miércoles, 2 de noviembre de 2011

lo que pasa cuando no pasa nada

Hace poco leía a un escritor mexicano que decía lo más importante es que la vida se la juega uno en su propia casa por mucho que viaje. En el viaje uno aprende y tiene una gran experiencia, pero en la vida cotidiana en el día a día, es donde realmente uno se juega la vida, sin moverse de casa, en esos tiempos donde parece que no pasa nada. Y es así, en el día a día, que a veces está teñido de ilusión, de fuerza, de ánimo, de proyectos y otras tantas veces de todo lo contrario. Donde tenemos que soportar los cambios lentos, los ritmos propios y de los otros, donde no sabemos muchas veces que hacer con el tiempo, cuando los días no son brillantes sino de colores tenues... Igual pasan muy pocas cosas ¡pero cada una tiene enorme valor!

Dicen que los tiempos de crisis son tiempo de crecimiento. De hecho lo palpo, lo disfruto o lo sufro, según el día y cómo me acompañe el ánimo. Hay un anuncio televisivo que está saliendo mucho últimamente, habla de borrar todo lo que significa madurez, marcas, cicatrices... claro, es una crema anti-edad y ellos tienen que vender y hacen su marketing, pero me llama la atención el énfasis en borrar. Y pienso que eso que hace el mundo de la cosmética con todos sus esfuerzos por no mostrar que la vida pasa, también lo consiguen muchos mensajes que nos creemos cada vez que ante un dolor o una crisis preferimos esconderla, borrarla, no hablar de ella, tapar con maquillaje, hacer como si no existiera. Y pienso en tantos dolores ocultos por vergüenza, miedo, bloqueos y sentimientos diversos. Conseguimos creernos que es mejor así, que así nos va a ir mejor y nos perdemos la vida que puede dar una charla, un café, un mate, un abrazo, un tiempo de oración o de silencio que serena... Y hacemos hasta lo imposible por mantener la cara bonita de no pasa nada. En cambio, otro mensaje, una invitación. Veo la naturaleza de esta estación que es el otoño, que poco a poco se encarga de desnudar, despojar, lo que sobra, lo que tiene que caerse y lo hace naturalmente... y creo que tendríamos que aprender más de los árboles, de lo que muchos paisajes nos muestran ante sus cambios. Consentir con los cambios, que pasen, que vengan otoños e inviernos en nuestra vida porque son necesarios para crecer y que brote la vida de nuevo en primavera. Me encanta contemplar la naturaleza y quiero aprender de ella. Me habla de vida, de belleza, de renovación.Y en este tiempo de otoño, de lluvias y vientos fuertes, de días más o menos grises, de menos luz ... me sintonizo con el paisaje y observo la naturaleza en su variedad de colores ocres, amarillos, marrones y rojos que me traen un mensaje de cambio, de dejarme hacer de manera diferente por el dueño de la Vida, en un tiempo de poda y de espera esperanzada.

Me gustan las imágenes que me ayudan a ver proceso y a redescubrir, que yo, como todo lo que se está haciendo necesita su tiempo, como esas recetas más elaboradas que precisaban de cariño y fuego lento. Deseo y pido que el tiempo y la profundidad de la vida no se nos escape entre las manos y sepamos descubrirla también en el día a día. Empezando por hoy, sí, precisamente hoy, estemos como estemos.