martes, 22 de noviembre de 2011

necesitamos contacto

Los seres humanos necesitamos tocar y ser tocados tanto como podemos necesitar comer, vestirnos, beber o cualquier otro acto básico. De hecho, su importancia es tal que puede influirnos a nivel psicológico o en nuestra conducta futura y, además, nos es necesario a lo largo de todas las etapas de nuestra vida.

Cuando nace un niño, por ejemplo, es lógico pensar que, al principio, los sentidos de la vista y el oído tardarán aún un tiempo en desarrollarse del todo; en cambio el tacto no. Éste es, prácticamente, el primer medio de comunicación con su entorno inmediato. Un bebé percibe enseguida hasta que punto es deseado a través de la calidad del contacto que recibe de su madre. Este contacto inicial será, entre otras cosas, el que le transmitirá información sobre él mismo, sobre los demás y sobre la vida en general. Es una forma muy efectiva de transmitirles felicidad y bienestar.

El sentido del tacto no sólo es importante para el bebé. Durante nuestra infancia y adolescencia también juega un papel predominante. Crecer en un ambiente frío y distante, con poco o ningún roce, nos puede marcar tanto física como psicológicamente. La cantidad y calidad del contacto que recibimos durante nuestra vida influirá sobre nuestro carácter, en nuestras futuras relaciones con otras personas, en nuestro desarrollo y vigor físico y mental, en nuestra capacidad para soportar el estrés y el dolor e incluso en nuestra forma de combatir la enfermedad.

Las personas mayores representan el porcentaje de población más aquejado de enfermedades y dolencias y también suelen ser los más carentes de tacto a nivel emocional. En la sociedad en que vivimos actualmente, cada vez hay más ancianos que viven solos; esto implica que sobreviven desatendidos física y emocionalmente, que soportan solos sus dolencias, su propia degeneración física y su soledad al fin y al cabo. El sentido del tacto, posiblemente, sea el último en desaparecer, por lo que es especialmente eficaz con las personas mayores para combatir muchos de los dolores que padecen, como también para combatir la depresión, los sentimientos de angustia y la soledad.

Si en la biodanza, la abrazoterapia, la risoterapia y otras disciplinas terapéuticas se da tanta importancia al trabajo corporal y sensorial es por poder tan importante del contacto en nuestra calidad de vida.  

Todos recordamos abrazos y caricias que hemos sentido especiales, que nos han hecho sentir queridos, cuidados, sostenidos. Recordamos la calidez de momentos que nos han hecho vibrar de felicidad y alegría, de reencuentros esperados durante mucho tiempo. que conservamos en la memoria del corazón y que están ahí alimentando la historia de nuestras relaciones. Nos sentimos agradecidos por las personas que hoy en nuestro presente siguen transmitiéndonos el cariño que necesitamos para vivir mejor de las maneras más diversas. 

Tengámoslo en cuenta, en nuestras relaciones, en la manera de comportarnos y expresarnos con quienes compartimos la vida. Y también para nosotros! Pidamos abrazos, caricias, escucha, ternura, cariño... Los niños con su espontaneidad y sencillez, también en ésto pueden guiarnos, para soltar más el corazón y expresar sin tantas vergüenzas y miedos toda la vida que llevamos dentro.