lunes, 19 de diciembre de 2011

un buen día se hizo la luz

Una tarde de otoño en una visita a los productores, Christian Hick visitó la casa de Eva y Gabriel, los papás de Cristian e Ismael. Mate de por medio en su ruca de barro (impecable por cierto) notó que estaba oscuro y que había una rudimentaria instalación eléctrica en el interior. Preguntó entonces quién la había hecho y Eva le explicó, “los chicos nomás, con lo que aprendieron en la escuela”. Cuando le consultó sobre la instalación exterior y el pilar de luz le contestó “hace tres años que intentamos juntar el dinero para comprar el pilar para que el EPEN instale la luz, tal vez antes del invierno podamos tenerlo, sino será en otro año…”.

La semana siguiente Christian regresó a Nahuel Mapi con la propuesta del Área de Desarrollo Rural de otorgarles un préstamo reembolsable para la compra de un pilar de luz y con los requisitos para solicitar a la empresa la posterior conexión. Como los valores eran muy altos para la precaria economía familiar, decidieron construir el pilar ellos mismos. Solicitaron un un préstamo reembolsable por la compra de los materiales por un valor de 300 pesos a pagar en cuotas. “Si tengo luz en invierno voy a poder hacer más artesanías en platería” dijo Eva, “acá en invierno ya es de noche a las cinco de la tarde y sin luz nos vamos a dormir temprano…”. Para fines de mayo, Cristian e Ismael habían hecho el pilar y estaba terminado. En Junio llegaron las primeras nevadas del invierno y “Un buen día se hizo la luz”.