miércoles, 18 de enero de 2012

puntada a puntada con hombros de apoyo

"…Puntada a puntada
con hombros de apoyo.
(…) Se inicia la ruta
con nudos y trenzas que entrelazan por dicha
risas, llantos, sueños y mucha energía.
Amor que te enciende puntada a puntada
el bello sendero de esta vida juntos
la fibra es el punto".
Sandra Ruíz

Cuando el artesano comienza a soñar una obra, debe poner todas sus herramientas a punto para poder plasmar sus intuiciones en la sencillez de los materiales con los que cuenta. A nosotros, como artesanos de la vida, de las relaciones, de los retos que asumir para vivir mejor, también nos toca descubrir el camino que queremos seguir.

Para llegar a ser verdaderamente humanos es necesario conocerse. Para conocerse es muy importante comunicarse cada vez de forma más amplia y profunda, sino como si fuera una fruta, nos quedaríamos en la cáscara, en la superficie de las relaciones. Hay gente que ésto le basta, hay otras que quieren más pero se protegen y se quedan en sus no puedo y sus miedos. Hay gente que se anima a dar pasos de crecimiento, pequeños o grandes. 

En el camino todos vamos un poco a tientas... La paz muchas veces llega como el fruto de una lucha larga y afanosa. Y es que el dolor no sólo nos muestra nuestra fragilidad, sino también refleja el aprendizaje lento del corazón humano. Todos cargamos una historia larga de encuentros y desencuentros, errores, despistes. En nuestra retina quedan grabados rostros de luz y de sombra. En nuestro cuerpo van quedando las cicatrices de intentos fallidos y búsquedas mezquinas, de pérdidas y dificultades.

En muchas partes se siente la necesidad de una comunicación más intensa entre los miembros de un mismo grupo del tipo que sea. La falta y la pobreza de comunicación genera habitualmente un debilitamiento de la fraternidad a causa del desconocimiento de la vida del otro, que convierte en extraño al hermano, al compañero, al amigo y en anónima la relación, además de crear verdaderas y propias situaciones de aislamiento y de soledad.

Dos libertades que se comunican; dos ojos que miran y se dejan mirar en la cotidianidad de nuestra simpleza. Esto incomoda al mismo tiempo que nos salva. Y es que reconocemos en el corazón una profunda necesidad de esta apertura. No son las certezas inmutables las que nos movilizan, sino los amores esperanzados, las búsquedas sinceras, los deseos abiertos. Toda forma de comunicación implica itinerarios y dificultades psicológicas particulares que pueden ser enfrentadas positivamente, incluso con la ayuda de las ciencias humanas, de materiales, de profesionales, buscando crecer en donde uno falla o en lo que uno busca algo más. En medio de tantos intentos torpes y a trompicones, vamos haciendo camino, a veces sin darnos cuenta. Somos invitados a reconocernos en nuestra precariedad y vulnerabilidad. Y por lo mismo, abiertos y dispuestos al riesgo de perderlo todo para ganarlo todo. Así, la vida se transforma. Hay que hacer arriesgados y valientes si queremos crecer en lo humano. La comunión, la comunicación la construimos con nuestra entrega personal. No hay otra. Se puede crecer en verdad y en libertad. 

"Dicen que las alegrías, cuando se comparten, se agrandan. 
Y que en cambio, con las penas pasa al revés. Se achican. 
Tal vez lo que sucede, es que al compartir, lo que se dilata es el corazón. 
Y un corazón dilatado esta mejor capacitado para gozar de las alegrías 
y mejor defendido para que las penas no nos lastimen por dentro". 
Mamerto Menapace