miércoles, 29 de febrero de 2012

creer para ver


En uno de los lugares en los que estoy actualmente se está usando este símbolo unido a la frase: disculpen las molestias, estamos en construcción. Y nos estamos dedicando un tiempo para darnos esta posibilidad, de seguir construyéndonos, eligiendo mostrarnos no desde posturas rígidas y definitivas sino estando en búsqueda y en camino, reconociendo que no todo lo hacemos bien y que muchas veces muchas cosas las hacemos mal. Tomando posturas diferentes ante nuestro proceso de cambio y crecimiento. Y mostrando ternura, humor, ilusión, paciencia, porque esto ya nos abre la mente y va generando un cambio, empezando por nosotros mismos.


Hay cosas que no las vemos hasta que las vivimos y menos mal, porque si las supiéramos de ante mano, no sé yo qué haríamos. De esta manera nadie nos exime del riesgo, así no nos bajamos del burro y nos exige el compromiso de tener que estar ahí haciendo lo que tenemos que hacer. No hay otra, la manera de llegar más lejos empieza en uno mismo, con cambios, estando en movimiento y en búsqueda. 

Si no empezamos creyendo en que algo sucederá nos quedaremos con las ganas y nunca llegará. Y de esto sabemos: deseos que se estrellan sin llegar ni a forjarse. Si nos resignamos y abandonamos antes de tiempo estaremos tirando la toalla y perdiendo una oportunidad. Y sabemos de decepción, de tristeza, de angustia y de lo mal que nos quedamos en situaciones así. Si empezamos a creer que podemos, algo distinto puede ser posible. Si nos permitimos reconocer que no lo sabemos todo, reconocemos con humildad que somos imperfectos, falibles, acomplejados, indecisos, miedosos, ... nos acercamos a nosotros mismos con un poco más de verdad y partiendo de la verdad es más fácil construir dando pasos pequeños pero reales, reconocer lo que necesitamos y muchas veces no nos atrevemos a pedir: apoyo, ayuda, cariño, personas, nuevas herramientas y habilidades...  Nuestras energías creadoras a veces están adormiladas y otras veces necesitan desoxidarse, como nuestro cuerpo después de mucho tiempo de inactividad. Nuestras energías creadoras que duermen en nosotros se despertarán y se irán poniendo en movimiento. Podremos incluso sorprendernos de a dónde podemos llegar. A medida que nos vayamos proponiendo metas pondremos los medios para alcanzarlas. 

Todo empieza con un salto, sí, y con un acto de fe. Fe en algo que no se ve pero que queremos creer. Fe en que aunque no sabemos cómo será, algo distinto queremos, fe en nosotros mismos, fe en que podremos, fe en en nuestro decidir y en nuestro actuar, y por supuesto fe en nuestra vida. Aunque nos quede mucho por avanzar, por aprender, por vivir, ¿qué importa eso si estamos en construcción? ¿Qué importa si una y mil veces tenemos que empezar de nuevo? ¿Qué importa si estamos en ello?

Con ritmo y empuje para lo que cada uno y cada una estemos viviendo, nos viene como anillo al dedo la canción de Diego Torres:  Saber que se puede, querer que se pueda...