viernes, 30 de marzo de 2012

conciertosentido

Ayer me crucé por la calle con una conocida y me salió decirle así espontáneamente: chica, estás horrible ¿hay algún concurso?... Y se quedó primero un poco cortada con mi comentario pero inmediatamente y con tranquilidad, me dijo: sí, la semifinal!!! a ver si la paso, jaja... tiene gracia yo no me hubiera atrevido a expresarlo

Más allá de que estaba desmejorada, por eso mi comentario, de ahí en unos breves minutos salió un diálogo abierto de nuestros atrevimientos para una u otra cosa y de cómo el humor nos ayuda a tomarnos las cosas mejor que si las viviéramos como un dramón continuo. Para dramas, las novelas de la tarde, decía uno de mis tíos, y es verdad que podemos digerirla mejor con humor. De hecho la despedida fue más simpática pero creo que las dos nos quedamos con eso de qué bien tener la capacidad de expresar cosas así.

Está claro que ni con todos ni siempre es posible ni recomendable hacerlo. Pero la vida no viene en envase caro y de lujo sino más bien trapero y de andar por casa, como esos días que todos estamos horribles y desmejorados. Si nos protegemos menos y nos animemos más a encontrar al otro como está, como viene o como lo voy a buscar y no como a mí me gustaría que fuera, que sea, puede que ese encuentro nos sorprenda a los que lo vivimos. Y sea hasta divertido, más sencillo, humano, con sus imperfecciones pero con lo que hay de vida real.

El sentido del humor siempre viene en ayuda de nuestra debilidad y hasta la gente sin gran formación sabe hacer aprecio de un buen rato y de buenos tratos humorísticos. Vivir más sueltos, a desdramatizar, relajarnos, reírnos... son algunos de los buenos efectos secundarios que el humor nos deja. Así como para decir lo que queremos pero sin ser tan rígidos y solemnes.  

Ojalá cada vez más nos atrevamos a reírnos, a disfrutar del día a día, a ser menos serios y oficiales en esto de vivir y nos animemos a compartir ocurrencias, chistes, lo que pensamos, lo que sentimos con quienes compartimos la vida aunque sea en un encuentro en la calle. 

Si no pasaremos a la historia como la generación de las nuevas momias del siglo XXI, gente que teniendo todas las posibilidades se quedó sin vida por dentro porque no se contagiaba afuera, gente anclada solo en teorías, verdades, en preceptos, pero sin humor, sin ternura, sin capacidad de encuentro... Y como no estamos libres ni de quedarnos como momias ni de pasar a la historia, no hay que pensarlo y darle tantas vueltas, depende de nuestra apertura, espontaneidad, humor, naturalidad, con que vivamos la vida.


PD: Gracias a todos los que en la vida me ayudan a reírme tanto y a encontrar el humor hasta en las pequeñas cosas.