martes, 27 de marzo de 2012

la vida que somos capaces de dar y recibir

Dicen que cuando uno está más eufórico y con mejor tono vital es cuando está enamorado. Y sino basta con mirar una pareja a los ojos!! Lo malo es que muchas veces las parejas, están tan ocupadas que no tienen tiempo para quererse, ni se lo dicen; otras tantas veces salen con eso de "si ya lo sabe" y bueno, así otras tantas ocasiones que se pierden de no actualizar ese pequeño tesoro que es el amor y que muchas veces parece una condena más que una dinámica relación en la que seguir creciendo y aprendiendo cómo quererse más uno a otro, cómo ayudarse a seguir de la mano, caminando juntos por la vida.

Todos tenemos la necesidad de amar y de ser amados, y cuando amamos estamos mucho más contentos. Y sino pensemos en tantas cosas que hacen nuestra vida más hermosa y que tienen que ver con el cariño de los que nos quieren. Esos detalles de cariño que tenemos cuando alguien que lo está pasando mal, con una llamadita que teníamos pendiente, con un correo, una canción, ese rato juntos en el sofá o caminando, yendo al cine, una quedada, ese sentido del humor que viene en ayuda de un momento de cansancio, un dibujo, una notita... Y cuando uno lo hace se da cuenta de lo bien que hace, de lo bueno que es recibir y dar cariño, ternura, besos, amor, abrazo, caricias, escucha, descanso... ¡Y tantas veces nos olvidamos de generar vida! ¡La vida que todos somos capaces de dar!

Todos, más tarde o más temprano, nos damos cuenta que importa lo fundamental y que muchas veces perdemos tiempo, fuerzas y energías en tantas cosas secundarias. Es importante que seamos generadores de nuestra propia vida, que gastemos tiempo en lo importante, que seamos jardineros y cuidadores de nuestras relaciones: nuestra pareja, nuestros hijos, nuestra familia, nuestros amigos, nuestros compañeros... gente que nos entregamos en lo que para cada uno de nosotros vale la pena.


Hay dos buenos consejos en cosas del amor que escuché no hace mucho y comparto:

Uno, que a veces no nos decimos que nos queremos y lo decimos luego en el funeral cuando el que lo necesitaba oír ya no puede escucharnos. 
Dos, que hay que salir bien queridos de casa, hay que generar el amor dentro y generar esa ternura en el trabajo y en cualquier lugar al que vayamos.

Todos los seres humanos necesitamos que nos quieran y que nos lo digan.  

¡¡En vida, en vida!! dice mi papá, es cuando hay que decir, hacer, expresar, intentar... La calidad de nuestra vida es la calidad de nuestros encuentros. Por eso es importante cómo vivamos nuestras relaciones. Elegimos cómo somos, elegimos el tipo de relaciones que creamos.

Hay gente que pasa al lado del que está barriendo y no lo ve, sin embargo, otros valoran el trabajo que éste hace. Es importante que nos hagamos sentir válidos los unos a los otros, y el trabajo y el reconocimiento de los demás nos hace sentir válidos. Por el amor que les tenemos a los otros, se merecen lo mejor de nosotros, no se merecen que lo hagamos de cualquier manera. Se merecen que hagamos el mejor trabajo, que lo hagamos con toda la ilusión, con cariño.

Y hay miles de oportunidades día a día para expresarnos, para querernos más y mejor. En todos los sitios estamos llamados a ser gente que ama porque mientras estemos vivos tenemos que ir desarrollando cada vez más nuestra capacidad de amar. Cualquier rincón del mundo, necesita de nuestro cariño, de nuestro cuidado, de nuestro empuje por hacerlo cada día un poquito mejor. 

Todo lo que no se da se pierde, dice un proverbio hindú, en la película La ciudad de la alegría. Y si no tuviste muchas ocasiones de decírselo a alguien en vida o no supiste  aprovecharlas o cómo hacerlo ¿por qué no echar un guiño al cielo o con esa foto de tu ser querido adelante o que una carta te ayude a decirle lo que llevas en el corazón?

Todo ser humano creyente o no creyente tiene una parcela interior, todos. A Dios unos le llaman Mahoma, otros le llaman Buda, otros le llaman energía, otros le llaman universo, otros la libertad o la justicia, pero el caso es que Dios nos quiere a todos los seres humanos de la tierra y su corazón nos está esperando para querernos y enseñarnos a amar más.