jueves, 15 de marzo de 2012

me despido de Madrid

Nos vimos en Atocha antes de que salga el tren y ¡qué bien que aunque sea tengamos este rato para vernos! pensé, mientras se alejaba. Me hace gracia porque cada vez nos vemos menos, cada menos tiempo, menos cantidad de tiempo y sin embargo nos importa muy poco porque por lo menos ¡nos vemos! Y es un rato que nos da alegría y nos carga las pilas, es la calidad del tiempo que compartimos la que nos importa porque la cantidad no la tuvimos nunca, jaja... al menos hasta ahora.

Vivimos en ciudades diferentes y habitualmente ni nos llamamos ni seguimos mucho la verdad, pero en estas ocasiones, gracias a Madrid, es cuando aprovechamos y nos tomamos nuestro tiempo, como dice este cartel que me gustó cuando lo vi.

La ciudad tiene este ritmo que me engancha y que me gusta vivir aunque sea concentrado en días como ahora. Esta estación con el invernadero y las plantas la hacen un lugar diferente en medio del ritmo frenético de la capital, de las salidas y llegadas, un mundo de gente va y viene, se saluda, se despide, se encuentra, espera... Ya en el tren me despido de Madrid hasta la próxima.