miércoles, 25 de abril de 2012

soy dueña de mis esperanzas

Hay un gran abismo que atravesar a solas. Esta mañana llorábamos juntas y nos abrazábamos largo rato mientras la acariciaba. La ternura, el cariño, el amor acompaña como nada puede hacerlo, los detalles y cada gesto obran un pequeño gran milagro, la presencia de gente querida es roca necesaria.  

Lo sabemos, no hay vuelta atrás, de esta no se sale. Se puede paliar el dolor pero poco a poco se irá yendo. Tiene un corazón a flor de piel que ha decidido no cerrarlo viviendo lo que venga. El saberlo es duro pero ayuda a irlo asimilando, a tomar decisiones, a hablar de todo lo que haga falta, sacando sentimientos, expresando emociones, aceptando que se vienen tiempos difíciles, de aceptación y de despedida. 

Todos están enfermos de preocupación, de angustia, de por qués que nos tienen respuesta, de un quererynosabermuybiencómo acompañar que se suma y que cada uno descubrirá cómo concretar.   

Esto descoloca, te rompe todos los planes y te obliga más que nunca a centrarte en el presente, porque cada momento cobra intensidad y quiere ser vivido con entrega. Tener nostalgia de cómo estaba antes, no es sano, porque siempre estará peor. Vive como en una montaña rusa, un día bien y otro mal. Dice que le hace bien, para curarse en sencillez y en humildad .Son momentos de recibir, de dejarse cuidar y querer, de vivir el hoy, de ser dueña de sus esperanzas. Irá llegando el deterioro y cuanto más triunfadores somos, más nos cuesta aceptar el deterioro, sin embargo se abre una ocasión de descubrirte y conocerte de otra manera.

El dolor es parte de la vida, y con el dolor también hay que aprender a vivir, lo sabemos, aunque cuesta cuando llega. La enfermedad es una llamada también a la interioridad. Dejar el mundo de fuera, dejar de correr y entrar en otro ritmo. Es una llamada a vivir para dentro. Dejar que lo que pasa pase, si no, el sufrimiento te roba las energías y te vas perdiendo entre miedos, angustias que te acorralan y no dan tregua.  

“Amurallar el propio sufrimiento es arriesgarte a que te devore desde el interior” 
"Árbol de la esperanza, mantente firme" 
Frida Kahlo

Qué pena a los que les asusta la enfermedad y se esconden. Es un buen momento para aprender tantas cosas y ponerse en contacto con lo importante, me decía hoy. 

Y termino con estas palabras de José Luis Martín Descalzo que compartíamos esta mañana:

Nunca podrás, dolor, acorralarme
Del libro "Testamento del Pájaro Solitario"
Nunca podrás dolor, acorralarme.
Podrás alzar mis ojos hacia el llanto,
secar mi lengua, amordazar mi canto,
sajar mi corazón y desguazarme.

Podrás entre tus rejas encerrarme,
destruir los castillos que levanto,
ungir todas mis horas con tu espanto.
Pero nunca podrás acobardarme.

Puedo amar en el potro de tortura.
Puedo reír cosido por tus lanzas.
Puedo ver en la oscura noche oscura.

Llego, dolor, a donde tú no alcanzas.
Yo decido mi sangre y su espesura.
Yo soy el dueño de mis esperanzas.

Me pidió que lo escribiera y aquí lo dejo.