domingo, 30 de septiembre de 2012

agua, tijera, abono...

Si uno va al campo en ciertas épocas del año e incluso sin salir de la misma ciudad puede verlo: hay momentos de poda que son necesarios. Si miramos una flor, una planta, un árbol o una rama podemos ver si está viva o si se está secando o muriendo. Si nos miramos a nosotros podemos preguntarnos ¿estoy totalmente seca y el único remedio es que me corten y me echen al fuego? o ¿Soy una rama que acepta ser podada y está dispuesta a recibir la savia, el agua o un buen tijeretazo? 
Víctor lo dice hoy en su comentario: hay ciertas podas en nuestras vidas que se hacen necesarias, dinámicas que hemos de romper porque no nos llevan a ser felices ni a ser mejores personas. Aunque digamos que sí con la cabeza sabemos que es algo que cuesta. Suena duro, ¿verdad? Y lo es. Pero también es bastante razonable. Nos hemos acostumbrado demasiado a convivir con el mal, a tolerar la atrocidad, a hacer chistes burlones en los que podemos reírnos de todo y relativizar cualquier situación. Y así nos va. Tendemos demasiado a autojustificarnos, a no ser capaces de afrontar nuestros problemas, defectos y dificultades, porque no los reconocemos, no les ponemos nombre. Y no hay peor enemigo que aquel que no tiene rostro ni nombre.
Si nos replegamos sobre nosotros mismos, si no desplegamos nuestras posibilidades, nos secamos, nos morimos. ¿Qué frutos estamos dando? Para crecer, para llegar a dar fruto podemos nutrirnos en la vida. Primero, para estar vivos, pero hay más: no quedarnos en una sola flor sino para llevar fruto, para dar hojas que no se marchitan, que junto a otras estén unidas y regalen su perfume, su belleza.
¿Cómo, de dónde, con qué medios… recibo la savia que necesito para crecer? ¿Cultivo esos medios? ¿Debería cultivarlos más o cultivar otros? 
La raíz es más profunda. El dueño de la Vida no nos abandona. Hay alguien que me cuida cada día, cavando la tierra, limpiándome de piedras, poniéndome buen abono y construyéndome una valla alrededor, para que yo permanezca protegido... Hay compañeros de camino que aparecen y que están, que me acompañan. Hay que aprender a dejarse acompañar. Permanecer unidos es algo positivo, nos ayuda a dejarnos cuidar. Cuidados que nos hacen saber que somos más cuando no nos quedamos solos ni encerrados en nuestra incapacidad, si necesitamos ayuda ¿por qué no pedirla?

sábado, 29 de septiembre de 2012

 ¿Estás haciendo lo que dijiste que ibas a hacer?

la historia la escribes tú

Una pregunta de todos los tiempos
que nunca pasa de moda 
no está de más volver a contestar
para seguir creciendo


Una realidad que se vuelve más verdadera 
a medida que la construimos
con nuestras búsquedas y acciones, 
con nuestra reflexión y lucidez, 
en actitudes y decisiones


Los chicos del Desván del Duende nos lo recuerdan

 Nunca es tarde pa' vivir
¡si se quiere, se puede!
Que nadie te diga que no, 
¡si se quiere, se puede!



viernes, 28 de septiembre de 2012


salvando las distancias

Efectivamente los milagros existen y, los descubrimos, cuando somos conscientes de que algo está cambiando en nosotros, cuando vemos que aquello que en otros tiempos decíamos que no podíamos, es ahora cuando vamos siendo capaces, cuando lo que decíamos sería imposible de vivir, ya no lo es tanto, porque lo estamos haciendo. 

Sea cual sea el caso particular, la diferencia entre unas y otras personas está en cómo se enfrentan a los problemas. Si nos la pasamos postergando o nos enredamos en excusas, no vivimos, no estaremos cumpliendo con lo que decimos que es importante para nosotros, en ese caso más nos valdría dejar de prometer lo que no podemos cumplir... Es preferible ser realista y no decir algo si no tenemos una total seguridad de poder vivirlo. 

Ganamos en confianza cuando damos pequeños pasos y nos animamos a dar consistencia a lo que hacemos, cuando nos superamos, cuando sentimos que avanzamos, que la vida se abre camino...que es lo que puede llevarnos a crear un mejor futuro para nosotros.

Teniendo una actitud positiva se allana el camino para poder comenzar y confiar. Por supuesto que esto es más fácil decirlo que hacerlo pero es en este proceso donde son importantes los pequeños pasos, todo lo que concretamos en la vida diaria. Lo sabemos cuando lo vivimos, no es una teoría, a medida que pasa el tiempo, los pequeños pasos se empiezan a juntar y la confianza puesta crece pero tenemos que seguir insistiendo con lo mismo, y cumplir siempre con lo que queremos sostener hasta que vaya siendo más verdadero. 

Tu confianza y la mía se sostiene en el hoy. Para empezar hoy, para continuar hoy... Mañana será otro día. 

miércoles, 26 de septiembre de 2012

tiempo de contrastes

Entramos en tiempo de contrastes. El clima dice mucho, como dice Enrique, se notan más los contrastes en todos los sentidos. Vivir en zona norte, es lo que tiene. Sin embargo, el otoño es estación peleona en cualquier parte, cuando se corta el ritmo que marcaba el verano, comienzan las clases, todo arranca de nuevo. Hay más movimientos y cosas que se revuelven. Personas que se deprimen en este tiempo, que sufren alergias, que duermen peor, que viven esta época menos contentas, que les cuesta más que otras. En los días que avanzan hacia el otoño, tenemos menos horas de luz, menos días de sol, llega la lluvia, sacar otro tipo de ropa, tener a mano paragüas, que bajan poco a poco las temperaturas, el aire se revuelve, irán cambiando los colores del paisaje... también la naturaleza se acompasa para acompañarnos en tiempo de cambios.

Lo noto en las personas y en los espacios en los que estoy, en las primeras reuniones que vamos teniendo... Hay personas que ven en este tiempo posibilidad, actividad, reencuentro, oportunidades nuevas, cambios... De todo hay. Las diferencias del cambio de estación y de ritmo se notan. Para bien y para mal. Si bien es una estación del año que me encanta y me gusta esta época de comienzos, también yo ando con el primer resfrío de temporada, pero no me afecta a lo demás, sufro algunos días la diferencia, nada más. Así como percibo los efectos que provocan las diferencias de estación, de temperatura, de humor, en las personas de alrededor.

Zona peleona, reivindicativa desde siempre. Hoy día de huelga general a la que unos se suman y otros no, en los que unos reivindican e intentan que su voz sea escuchada y otros piden ser respetados en su decisión de no añadirse. Maneras distintas de estar y de vivir. Tiempos difíciles, actuaciones y opiniones diversas. Muchas palabras, mentiras y verdaderas circulando y confundiéndose. Modos pacíficos y violentos. La clase política muy cuestionada y la ciudadanía saturada de más de lo mismo, de sentir esos miedos a flor de piel ante la realidad compleja que no parece tener solución a corto plazo. Los más débiles, siempre los más perjudicados. Silencios sostenidos y gritos. Distintas iniciativas y modos de lucha y afrontamiento. Las redes sociales y los móviles hoy echan humo.

Nada que no haya ocurrido en otros tiempos ni en otros otoños (ni en otras épocas del año). Hay tiempos peleones y difíciles en toda sociedad, con cualquier gobierno. En cada momento histórico hay unas luchas, hay frentes abiertos, la vida está por desarrollarse, podemos hacer algo, podremos descubrir qué podemos aportar, cómo afrontar, cómo vivir aquello que nos toca.

Y si bajamos al terreno personal más de lo mismo. Vivimos contrastes. Hay veces en que las emociones se nos revuelven y arremolinan, la cabeza dice una cosa, el cuerpo pide otra, las relaciones con los de alrededor están como están... Hay unas luchas, hay frentes abiertos, la vida está por desarrollarse en cada uno de nosotros. Podemos hacer algo. Tienen cabida los intentos. Las situaciones repetitivas que se dan en nuestra vida están tratando de enseñarnos algo. ¿Qué puedo aprender de lo que me está pasando? ¿Cómo puedo vivir mejor lo que tengo?


martes, 25 de septiembre de 2012

lunes, 24 de septiembre de 2012

sano, espontáneo y reconciliador

Todavía me acuerdo la cara que se me quedó cuando me dí cuenta que las estupendas muestras de crema facial que me habían regalado en aquella tienda nacional de productos naturales eran de una crema anti-arrugas.... Cuando el día que me la dieron ni me fijé y estaba de lo más contenta con el obsequio. Al final recuerdo que lo conté en el trabajo y me eché unas buenas risas con mis compañeras... Necesito una crema anti arrugas ¿y qué pasa? Nada. No me voy a quedar llorando por eso y amargarme. En fin. Al fin y al cabo todo es cuestión de actitud y asumir lo que trae consigo el paso del tiempo. 

Lo de la crema anti arrugas no es más que una mera anécdota, sin embargo, en nosotros y en otros se siguen dando cambios, hay tantas situaciones que reclaman nuestra atención, muestran o tapan dolores silenciados, gritan por una curación, buscan alivio... Cambios, problemas, dolores ¿Los vemos? ¿los escuchamos? ¿queremos hacer algo con lo que nos pasa?

Pasa en lo físico y en lo espiritual, también en todo ese entramado emocional y cerebral que somos, en todo lo que tenemos por dentro: a veces nos desconocemos por completo, otras veces, vamos sabiendo cómo está la cosa, lo tenemos más o menos asumido. Puede estar tan resguardado y metidito a presión que el día que sale lo que nos sale o sacamos lo que habíamos retenido, nos explota en la cara como el globo grande de un chicle y nos quedamos con cara de gato asustado con un montón de sensaciones y preguntas mezcladas.

Es posible que seamos los últimos en darnos cuenta y en querer enterarnos. Cuando nos enteramos y queremos dar cuenta, reaccionamos de maneras muy diversas, algunas de nuestras reacciones son violentas, patéticas, dramáticas, infantiles, divertidas, desdramatizantes... El humor es un buen aliado cuando de mirar la vida se trata. A veces hay que volver a encontrarlo para que venga con nosotros a la vida. Conocemos personas que lo utilizan a diario como herramienta vital y sabemos todo lo que contagian!!! Hay quienes se ríen sin reír, la sonrisa es fachada que esconde mucho dolor. Están las personas que incluso teniendo muchos motivos por los que llorar, encuentran el modo de aprender a sonreír de manera sincera. Todos tenemos un poco de todo esto y necesidad de seguir creciendo en el humor sano, espontáneo y reconciliador.

En ocasiones nos vemos como objetos perdidos y fuera de circulación. Nosotros mismos dictamos la peor sentencia. Es cierto que hay situaciones en las que no somos capaces. Es entonces cuando no desesperar es más importante. Si nuestras ciudades que tienen larga historia siguen hoy con arreglos, mejoras y algunas tardan años en terminar de hacerse... ¿Por qué no nosotros que seguimos en construcción? 

La velocidad y la inmediatez de la vida no son muy educativas que digamos, nos frustran continuamente cuando descubrimos que cada cosa tiene su ritmo, sus tiempos, que no podemos cambiar sólo a golpe de deseo... Nos gustaría que en lo que nos interesa, en todo eso que nos encontramos cuando afrontamos lo nuestro, la solución fuera ya, por vía rápida... Sin embargo, nos cuesta esperar, nos cuesta dar paso por paso, enfrentar un camino a largo. Nos cuestan los compromisos que nos implican y necesitan de toda nuestra persona para hacerse realidad... En la era de la alta velocidad y la banda ancha, nos cuestan tantas cosas...

La esperanza cobra densidad en el presente para quien se atreve a caminar con lo que tiene, a seguir las pistas y las fechas de un camino que aunque borroso puede empezar a dibujarse, a tener más claridad a medida que lo andamos. Es en primer lugar una actitud interior la que arranca el interruptor que nos anima cada día a comenzar. 

Y por cierto, hay cremas anti-arrugas e hidratantes muy buenas!!!

domingo, 23 de septiembre de 2012

dar los primeros pasos

Es una pena que no nos acordemos de cómo fueron nuestros primeros pasos. Sabemos de nuestro crecimiento por lo que nos contaron en casa, por esos recuerdos familiares que se vuelven conversación. Es una gran alegría cuando un hijo, un sobrino o cualquier peque cercano empieza a darlos. Es un momento realmente especial que marca una etapa. Como también ocurre cuando somos testigos de avances y crecimiento de gente con la que compartimos la vida o cuando vamos siendo conscientes de que también nosotros seguimos en vías de desarrollo. 

El bebé crece, ya se sienta, se levanta, da vueltas, se pone de pie, se agarra a los barrotes de la cuna, y desde hace algunas semanas no para de arrastrarse y de gatear por todos los rincones de la casa. Su sentimiento de libertad es contagioso. El poder moverse es divertido y un paso importante en el desarrollo de sus destrezas y confianza. 

Si nos fijamos en los peques, algunos empiezan gateando, otros se lanzan directamente a esa aventura de caminar. Para unos y para otros el suelo es quien les recuerda de donde parten y los golpes no fallan. La independencia no siempre es algo muy fácil de alcanzar. También necesitan orientación y apoyo.

Pero hay algo que no nos quita nadie: el riesgo, el precio de los intentos. Todo lo que vivimos y que pasa por no saber, por descubrir, por querer, por equivocarse, por sentir miedo, por retraerse, por volver a intentar. El miedo, el susto y la inseguridad también se aprenden. No nos libramos y afortunadamente, son experiencias vitales que nos ayudan a conocernos y a saber de lo que somos capaces.

A medida que pasa el tiempo, en cualquier edad de la vida, podemos descubrir cosas, podemos seguir dando pasos. Las resistencias en la edad adulta son más frecuentes porque nos replegamos más, nos volvemos menos confiados y no queremos que nos hagan daño. Sin embargo, seguir dando pasos de crecimiento es algo que nos abre a una vida más amplia que la que conocemos. Sabemos que nuestra vida no está determinada por nuestro pasado si nos empeñamos en un presente y un futuro mejor. Si nos atrevemos a seguir dando pasos...

¡En cuántas cosas a lo largo de la vida nos encontramos dando los primeros pasos! A veces será tomar la iniciativa; en otras ocasiones tendrá que ver con actuar conforme a decisiones tomadas para ir hacia algo que deseamos o que vemos que nos hará bien. Se puede tratar de iniciar nuevos retos o aprendizajes necesarios para vivir mejor. Cualidades y habilidades por desplegar y descubrir. 

Los pequeños pasos que inicialmente eran flojos e inconstantes o hacían mirar más suelo que otra cosa, se empezarán a juntar y nuestra confianza crecerá a medida que descubramos que lo estamos haciendo. Orientación y apoyo nunca nos vienen mal, si tenemos la humildad de dejarnos acompañar y el deseo real de aprender.

sábado, 22 de septiembre de 2012

 
 
"Todos los triunfos nacen 
cuando nos atrevemos a comenzar"
Eugene Ware
"La salud es equilibrio y armonía. 
El secreto de la felicidad es saber combinar 
los placeres inmediatos con la satisfacción 
y la alegría de la conciencia"
Javier Sádaba
Encuentro de la Felicidad, septiembre 2012

 

viernes, 21 de septiembre de 2012



tiempo de crecer



Dos semillas en la tierra sembrada

La primera dijo: ¡Quiero crecer!
Quiero que mis raíces lleguen muy abajo en el suelo y que mis retoños  rompan la corteza de la tierra que tengo arriba...
Quiero desplegar mis tiernos brotes como banderas  para anunciar la llegada  de la primavera...
Quiero sentir el calor del sol en mi cara y la bendición del rocío matinal en mis pétalos! Y entonces, poco a poco, creció.

La segunda semilla dijo: Tengo miedo.
Si dejo que mis raíces vayan hacia abajo, no sé qué encontraré en la oscuridad.
Si me abro camino a través del suelo duro por sobre mi puedo dañar mis delicados retoños...
¿Y si dejo que mis brotes se abran y  una serpiente trata de comerlos?
Además, si abriera mis pimpollos, tal vez un niño pequeño me arranque del suelo.
No, me conviene esperar hasta que sea seguro. Y entonces esperó.
Un ave que andaba dando vueltas por el lugar en busca de comida, encontró a la semilla que esperaba y enseguida se la tragó.

MORALEJA
Los que se niegan a correr riesgos y a crecer se pierden la vida.
Cuando sientas la llamada de hacer algo, hazlo sin titubear, no busques excusas.
Muchas veces nuestro problema no es el riesgo que no estamos tomando. Nuestro problema es la oportunidad que estamos perdiendo.

Jorge Bucay

jueves, 20 de septiembre de 2012


La vida es el arte del encuentro con el otro, 
pero este encuentro no será posible 
si vivimos desconectados de nosotros mismos, 
alejados de nuestras necesidades y deseos; 
desamparados y ajenos a nuestros
sueños e ilusiones.




seguir aprendiendo y descubriendo

Quiero compartir un escrito precioso que a su vez compartía con sencillez la maestra de mi ahijada hoy en el blog del colegio. Me alegra muchísimo que se anime a compartir lo que pasa por el corazón porque es un gran regalo poder ser testigos de la vida que descubrimos a nuestro alrededor pero que también se da en nosotros.

Observando al jardín del Schönthal, al salir de mi querida sala amarilla, inmediatamente observo una flor que está ahí presente en todas las estaciones del año. Su color me identifica personalmente por ser mi color favorito y su aroma me apasiona. Mi flor preferida es “la lavanda”. La lavanda es un arbusto multifuncional. Empezando por su exterior al verla me encanta su color, violeta, el de la transmutación (transformación). Asociada con mi profesión… 

¿Cuantas veces tenemos que “transformar” en nuestra tarea docente las cosas negativas con las que nos enfrentamos, en algo positivo, mágico? Y dentro de la salita (aula de infantil)… vivimos transformando las cosas dadas en algo hermoso: materiales descartables en algo utilizables, un títere en un personaje de fantasías e ilusiones, un simple papel de diario en millones de objetos con que jugar (una capa de súper héroes, un sombrero, un barquito de papel), etc. Los chicos son parte de esta preciosa transmutación… Cuántas veces me ha pasado de tener una mala semana personal y/o profesional, pero sus miradas, su inocencia, sus caricias y sonrisas, logran modificar todo lo malo en una dulce jornada. En cada trabajito que realizan, ver como pueden sorprenderme día a día con sus avances, su creatividad, sus ideas, su curiosidad, sus hipótesis infantiles. Esas frases que emocionan, sorprenden, generan un “algo más” a seguir aprendiendo y descubriendo. 

Me gusta también el aroma fresco e intenso de la lavanda ya que es inconfundible. En nuestra huerta escolar es utilizada para ahuyentar plagas y preservar nuestros cultivos. Suele usarse socialmente para fabricar lociones y perfumes. Como así también tiene propiedades medicinales: energizantes, antisépticos, cicatrizantes, antioxidantes y protectores de la piel. Los aromas quedan retenidos significativamente en nuestra memoria emocional y al recordar el de la lavada no puedo dejar de pensar en mis veranos en la costa, en un lugar muy especial para mí. Toda mi infancia, adolescencia y juventud vivida en ese lugar. Cuántos recuerdos inolvidables, llenos de mucho amor. 


Claro que la lavanda tiene sus propias propiedades, pero a mí me genera esa sensación de entusiasmo, alegría, felicidad que se tienen en las vacaciones; esa energía de mi infancia, esa curiosidad, esa “niña exploradora” que era. Hoy como adulta, no es casual que haya elegido este tipo de profesión, “ser pedagoga”. Es mi deseo de aprender y experimentar cosas nuevas todo el tiempo la esencia de mí ser. Es lograr que los chicos aprendan y desarrollen cada vez más sus posibilidades, sus fortalezas, mi misión profesional. 

Me identifico con las cualidades medicinales de esta flor ya que uno en este camino de enseñar y de que los chicos aprendan dentro de sus posibilidades y particularidades, brinda esa energía necesaria para seguir en el camino sin abandonarlo, protege a sus alumnos de todas aquellas vicisitudes de las que puede evitarles y cicatriza con amor, con la escucha, con la mirada y el acompañamiento esas heridas que la vida le ocasione inexplicablemente o no. 

Las canciones, los juegos, los cuentos, las imágenes, los desayunos, los trabajitos, la placita, las visitas, y demás experiencias vividas en el jardín de infantes son momentos que marcan en nuestra historia personal y dejan huellas emocionales imborrables. Así como la lavanda marcó en mi infancia y me identifica en mi presente… Ojalá sepa dejar en mis alumnos ese recuerdo positivo y afectuoso que sean parte de sus recuerdos futuros. 



miércoles, 19 de septiembre de 2012


dar pasos nuevos

Vivimos un tiempo en que creemos que todo lo podemos, que todo está en nuestras manos; pensamos que nuestra autosuficiencia, los bienes materiales, el poder y el éxito nos van a dar la felicidad. 

Vivimos angustiados porque lo queremos todo, porque no podemos con todo, porque una y otra vez la limitación nos coloca ante nuestras dificultades y ante nuestro propio fracaso. Vivimos escondiéndonos de nuestra propia limitación, sin darnos cuenta que lo que somos.

Que todos somos limitados es algo que no nos cuesta reconocer cuando hablamos en teoría. Cuando nos acercamos a nuestra propia realidad, aceptar nuestra limitación se nos hace bastante más difícil.

Hacemos lo que podemos, pero muchas veces no acertamos. En la dramática de la vida a menudo nos sentimos atenazados por la culpa, sin salida ante nuestra dificultad. Ahí andamos, medio mendigos con nuestra carga. 

No importa lo grandes que sean nuestras limitaciones, nuestras debilidades ni el peso de la culpa que llevemos encima, aceptándolo todo humildemente, dando pasos, el camino de la vida seguirá siempre abierto y podremos empezar una y otra vez de nuevo.  

Si podemos con todo, si lo sabemos todo, si lo somos todo no necesitamos nada, no necesitamos a Dios. Si sabemos que todo lo que tenemos es regalo, que todo es don, que somos limitados y pequeños, Dios sale a nuestro encuentro. 

Todo lo que nos falta, nuestro sufrimiento, nuestros fracasos, nuestra imposibilidad nos posibilita ser humanos, nos posibilita entender al otro, nos permite la humildad.


La humildad es la virtud 
que consiste en el conocimiento de la propia debilidad y limitación 
y en obrar de acuerdo con este conocimiento.

Extracto Carta Red Asís 2 y 6.

martes, 18 de septiembre de 2012

un poco de ecología emocional

No es la primera vez que sale reflejado en este blog: somos personas en construcción y constantemente nos estamos creando. Nos construimos a medida que elegimos.  La imagen de la ecología nos puede iluminar en este construirnos por dentro para que redunde en nuestras relaciones y compromisos con nuestro mundo. 

Si queremos vivir de una manera nueva, más plena, tendremos que ir por caminos distintos a los que estamos yendo. No hay otra, es el precio de elegir la vida, de vivir despiertos. Abriremos los ojos y miraremos la realidad. Intentaremos no huir de ella cuando no nos gusta. Intentaremos descubrir qué nos está diciendo. A medida que nos demos cuenta de las cosas, de cómo estamos, de qué estamos viviendo, empezaremos a reconocer lo que nos pasa. Podremos hacer algo a partir de lo que descubrimos, si no lo dejamos pasar, si canalizamos nuestras energías en construirnos cada día un poco más. Es un camino de cada día, no se hace de una vez para siempre ni se improvisa. Hace falta que nos vayamos haciendo contantes en el querernos, responsables de nuestra vida, tomando decisiones que favorezcan nuestro crecimiento.

La ecología emocional parte de que nuestras emociones tienen un impacto directo en el mundo, y aunque no podemos decir que somos plenamente responsables de estas emociones, sí lo somos de su gestión y de ser capaces de transformarlas en positivo, con una acción creativa.

Las emociones mal gestionadas son fuente de contaminación, agresión, destrucción, enfermedad, muerte interior y muerte exterior; por ello, no basta con afrontar nuestros estados de ánimo de una manera inteligente, sino hacerlo también sin perder la perspectiva del mundo que nos rodea y el compromiso responsable.

Educando nuestra parte afectiva: aprendiendo que nuestras emociones y sentimientos son datos valiosos que nos informan sobre nosotros mismos, nuestras relaciones con los demás y nuestro proyecto de vida. Aprendiendo a dar nombre a lo que sentimos, a traducir bien el mensaje que cada emoción y sentimiento lleva incorporado y, a partir de ahí, a gestionar esta emoción de forma que nuestra conducta tienda a construir y a crear una vida mejor.
 
Nos vendrá bien reducir el nivel de tóxicos que emanamos, reutilizar y reciclar capacidades y habilidades adormecidas, y reparar heridas para conseguir la armonía. Nos agota nuestra ignorancia emocional: no saber qué sentimos y sólo saber que estamos mal; nos agota aferrarnos a determinada emoción sin dejar que fluya, obsesionándonos con ella o sin pasar a la acción. Nos agota reprimirlas y nos agotan las consecuencias de las conductas reactivas que tenemos cuando perdemos nuestro autocontrol. Para no agotarnos es importante aprender a gestionarlas de forma ecológica. Si se quiere, se puede.

Las leyes de la gestión ecológica de las relaciones, nos dan las pautas para mantener relaciones personales gratificantes basadas en el amor y la libertad. Son siete:
  • Ley de la autonomía: Ayúdate a ti mismo y todos te ayudarán
  • Ley de la prevención de dependencias: No hagas por los demás aquello que ellos pueden hacer por sí mismos
  • Ley del boomerang: Todo lo que haces a los demás, también te lo haces a ti mismo.
  • Ley del reconocimiento de la individualidad y la diferencia: No hagas a los demás aquello que quieres para ti, pueden tener gustos diferentes.
  • Ley de la moralidad natural: No hagas a los demás aquello que no quieres que te hagan a ti.
  • Ley de la autoaplicación previa: No podrás hacer ni dar a los demás aquello que no eres capaz de hacer ni darte a ti mismo.
  • Ley de la limpieza relacional: Tenemos la responsabilidad de hacer limpieza de las relaciones que son ficticias, insanas y que dificultan nuestro crecimiento personal. 

La automotivación es la mejor fuente de energía psicoecoafectiva. Esta competencia emocional está a la disposición de todas las personas pero para llegar a ella es preciso aprender a conectar con el interior de uno mismo. La automotivación parte del conocimiento de uno mismo. Quien se desconoce no va a poder automotivarse. Disponer de un buen autocontrol emocional será la base para poder movilizar y dirigir esta energía interna hacia la acción.   

¿Qué importa si no lo sabemos todo o si tantas veces sentimos que no hacemos las cosas bien? ¿Queremos que las cosas sean distintas? Atrevámonos a pensar distinto, a hacer las cosas de otra forma si así no nos funcionan, a aprender maneras nuevas. No tengamos tanto miedo a cambiar, a transformar actitudes y comportamientos, a seguir creciendo. Elijamos. No dejemos pasar oportunidades que nos permiten una vida nueva.

Energías limpias, renovables y ecológicas a cuidar y potenciar para crecer

FUENTE
CONTENIDO ECOLÓGICO
ALEGRÍA

Reír, visión positiva, agradecer, pequeños placeres, la belleza, compartir emociones positivas, cantar, vivir el presente. ¿Qué escojo hoy: alegría o tristeza?
CURIOSIDAD
Obertura, exploración, interrogación, deseo de descubrir, cambio, mirada nueva, perplejidad, intuición
DESEO
Desear lo necesario, amar lo que se desea, deseo no es consumo, el gozo, sexualidad, placer (*según Epicuro amistad, libertad y reflexión, una vez cubiertas las necesidades básicas) seleccionar de forma inteligente nuestros posibles objetos de deseo, educar la frustración.
FORTALEZA
La resistencia inteligente, apostar por uno mismo, asumir la aventura de vivir, virtud (* Según Savater: La fuerza del héroe es el cumplimiento de aquello que nos prometemos con la virtud), vivir la incertidumbre, salir de la franja de comodidad, lanzarse a la acción.
SILENCIO
Serenidad, silencio interior, pausa, vacío, meditación, contemplación, el respeto por la palabra
SOLEDAD
Libertad de ser uno mismo, espacio de crecimiento personal, creatividad, intimidad, conexión con uno mismo, autonomía, saber vivir solo para poder vivir con los otros, armonía. (* Soledad plena. No desconexión.)
VOLUNTAD
Esperar un poco menos y querer un poco más. Elección inteligente de los objetivos. Perseverancia, esfuerzo, determinación, flexibilidad. Compromiso con uno mismo y con los demás. Responsabilidad. Libertad. Trabajar la dificultad, la paciencia, el inconformismo. Asumir el control de la propia vida.
VITAMINAS EMOCIONALES
La vida. Ternura: abrazos y besos. Sonrisas. Música. Cantar. El humor. Palabras de ánimo. Acoger. Palabra amable. Refuerzos positivos. Agradecer. La belleza. La coherencia. La ética.

Extractos de entrevistas a los creadores de la ecología emocional
Mercé Conangla y Jaume Soler

lunes, 17 de septiembre de 2012


insisto: creer para ver

Inventos y creaciones, derechos humanos y sociales, cantidad de logros en la historia de la humanidad que nos han hecho avanzar, demuestran la capacidad del ser humano para crear y el valor de quien es capaz de intentarlo. Personas con voluntad de evolucionar ha habido en todos los tiempos, también hoy conocemos personas con capacidad de encaminar sus pasos a una vida más satisfactoria y feliz para sí mismos y para otros. 

Como seres humanos nacemos con la capacidad de desarrollarnos como personas y seguir creciendo a lo largo de nuestra vida. Lo sabemos de sobra, quien quiere, hace, mueve, intenta, busca, encuentra... ¿Nos lo creemos de verdad o es una frase hecha que decimos pero no baja a la realidad de nuestra vida? 
 
Si tantas veces damos vueltas, improvisamos, tanteamos, probamos soluciones que en ocasiones no nos llevan muy lejos y no hacen más que empeorar nuestro dolor o nuestra realidad ¿por qué no queremos probar y elegir otros caminos? ¿Por qué no salir de zonas cómodas protectoras que nos impiden vivir la vida de manera más amplia? Si dejamos que nuestras creencias restrictivas y negativas, nos limiten, seguiremos poniéndonos una venda en los ojos y complicándonos la existencia. Si no nos gusta lo que hay, podemos cambiarlo y mejorarlo.

Estoy leyendo un libro que habla de cómo nuestras creencias positivas y posibilitadoras nos hacen movilizar nuestra energía emocional para crear para nosotros una vida mejor. Creencias que nos favorecen y ayudan a movilizan energías creadoras: "La alegría, la curiosidad, el sentido del humor, el deseo, la fortaleza, el silencio, la soledad, la voluntad son algunas de esas energías renovables, ecológicas y sanas. Energías que podemos encontrar en nuestro interior y que, si están trabajadas, nos permitirán ser personas independientes, equilibradas y maduras. Requieren atención y cuidado especial el agradecimiento, la amistad, el amor, la compasión, la confianza, la esperanza, la felicidad, la generosidad, la serenidad y la ternura".
 
Gentes de todos los tiempos han visto que si se quiere se puede. Nosotros muchas veces descubrimos que así es. La vida no será entonces un ver para creer, sino más bien un creer para ver, una llamada de atención y un desafío que empieza en presente. 
La única llave que abre todas las puertas es el momento presente.
Algo que nadie puede hacer por ti. 

 


sábado, 15 de septiembre de 2012



Otrolugarenelmundo
porque necesitamos espacios, lugares y momentos 
en los que permitirnos expresar, compartir y ... querernos
 
Navega y descubre las novedades

¡Nos vemos en el blog!

viernes, 14 de septiembre de 2012

confianza en tus promesas

Nos gusta prometer cosas que no siempre podremos cumplir ¿por qué será? Solemos decir en arrebatos de amistad y de amor que no nos fallaremos nunca, que estaremos siempre, que no nos haremos daño así como tantas otras cosas que llenan escritos, cartas, emails, tarjetas y buenas intenciones que en ocasiones se quedan ahí. Y es verdad, si nuestro nivel de compromiso coincide con nuestra intención, puede que hagamos lo posible por mantener una palabra dada, un compromiso contraído. 

Sin embargo, nuestra limitación humana nos muestra que hasta las mejores promesas se rompen. Cuando las palabras y los mejores deseos pasan por el filtro de todos los días, de dificultades y conflictos, nos vamos descubriendo más pequeños de lo que nos creíamos. No toleramos muchas cosas, fallamos, abandonamos, nos desdecimos, guardamos una imagen, tomamos distancias, no siempre estamos abiertos al diálogo y a escucharnos y nos hacemos daño. Son repetidas las veces que metemos la pata y repetidas también las que decimos que "no lo volveremos a hacer", "a ver si esta vez sí la cosa cambia"... Palabras... ¿Será verdad?

Tenemos experiencia de personas que traicionan nuestra confianza y nosotros, en ocasiones, damos motivos a otros para que no puedan confiar. Hay promesas dadas fruto de la emoción del momento sin pensarlas detenidamente o por miedo a decir que no; palabras que después se desdicen cuando hacemos todo lo contrario. A veces nos sentimos tentados de querer hacer siempre más, tenemos miedo de no hacer lo suficiente o decepcionar a alguien al decir no.  O bien, queremos hacerlo todo por nosotros mismos, sin confiar nada a los demás

De palabras y buenos propósitos dados conscientemente tenemos experiencia. También que suponen un precio que pagar para cumplirlas. Precio emocional, económico, social, laboral, afectivo, ¿a quién no le cuesta? Por eso, cuando nos da el bajón o perdemos nuestra seguridad, nos cansamos, nos quejamos, no queremos sostenerlo. Lo deseamos, sí, pero nos cuesta hacer nuestro el compromiso de permanencia. 

Cuando no cumplimos  nuestras promesas es nuestra palabra la que pierde valor y entran en el escenario la decepción, la frustración, la sensación de que no hemos hecho las cosas bien.  Siendo realistas y no moralistas, todo el mundo rompe alguna promesa de vez en cuando. Tenemos ejemplos todos los días: "después te llamo", "mañana vamos al parque", "esta vez nos juntamos", "ahora lo arreglo", "te prometo que voy a cambiar".... Independientemente de las veces expresadas, estas palabras alcanzan cumplimiento cuando hacemos lo que decimos, cuando hay un querer verdadero que deja de dar largas y da el paso. Porque eso que no decimos y hacemos, habla de nosotros, está diciendo quiénes somos.

¿Cuánto valen tus promesas?  

No pasa nada si mirándote te das cuenta que en unas cuantas situaciones no das la talla, no pasa nada que no quiere decir que dé igual sino que hay aspectos de tu vida en los que aún no has crecido y te piden ser vividos de manera más realista y con más verdad, si tu comportamiento no se ajusta a lo que realmente quieres y consideras importante, si quieres seguir creciendo en autenticidad. Una alerta aparece cuando hay cosas tuyas que te chirrían, que te incomodan, te demandan más atención e invitan a fijarte en esos aspectos, en los que puedes elegir  vivir mejor. 

Para crear nuevas solidaridades, 
¿no ha llegado el momento de ahondar aún más en las fuentes de la confianza?

Ningún ser humano, ninguna sociedad puede vivir sin confianza.

La confianza no es una ingenuidad ciega, no es una palabra fácil, 
proviene de una elección, fruto de un combate interior. 

Cada día se nos llama a rehacer el camino que va de la inquietud a la confianza.

Extracto Carta de Taizé 2012 Hacia una nueva solidaridad 
 
En todos los tiempos, reconocemos lo auténtico es lo que perdura y a medida que vivimos descubrimos que nada que valga la pena se hace con facilidad.
 
Sabemos que la confianza es un gran regalo y es la base para construir relaciones sólidas. No surge de la noche a la mañana. Todo lo contrario, poder confiar en alguien, ganar la confianza de las personas que nos rodean, es un camino largo que requiere reciprocidad, honestidad, trabajo y constancia. Sin embargo, es muy fácil perder en poco tiempo lo que se tardó tanto en construir. La confianza puesta en algo y en alguien se puede hacer trizas en nada y resulta mucho más difícil reconstruirla, lo que no significa que no sea posible, pero seamos claros, tiene sus consecuencias. Volver a encontrar la confianza y la paz del corazón supone ser muy paciente con uno mismo y recomenzar tomando impulso muchas veces. 

Mi amigo Fer solía animarnos a la esperanza "somos como la cerveza, sí, pura espuma, pero cada día, por un misterio que nos sobrepasa, nos damos cuenta que podemos permanecer y si nos animamos a ser fieles en muchas pequeñas cosas, descubriremos que es posible". La vida me muestra que es verdad.
 
En un mundo cambiante en el que muchos mensajes nos dicen que no valen nada, que la palabra no sirve, que la confianza no es un valor en alza. Sigo confiando en las promesas verdaderas y me atrevo a caminar cada día según lo que descubro como más auténtico con todas las limitaciones que eso tiene. 
 
Solemos hablar de ello en algunos espacios: para estos tiempos son necesarias personas más consistentes. Críticas pero abiertas al diálogo y dispuestas a compartir lo que más nos ayuda a cada uno. Asumiendo con sencillez y humildad que nos queda mucho que aprender. Valientes para no tomar decisiones mediocres y compromisos merengues. Quizás necesitemos hacerlo bajo nuevas condiciones. Nos vendrá bien hacer uso de nuestra imaginación, una buena dosis de audacia y creatividad. 
 

jueves, 13 de septiembre de 2012

“La felicidad no depende tanto de las circunstancias externas 
como de nuestra actitud interna ante ellas”
Vicente Simón

cada uno de los momentos

Gracias a María José por compartirlo!!!

Un hombre murió. Al darse cuenta vio que se acercaba Dios y que llevaba una maleta consigo.

Y Dios le dijo: Bien, hijo, es hora de irnos.

El hombre asombrado preguntó:

- Ya? Tan pronto? Tenía muchos planes....

- Lo siento pero es el momento de tu partida.

- Que traes en la maleta? preguntó el hombre.

Y Dios le respondió: tus pertenencias!!!

- Mis pertenencias?? Traes mis cosas, mi ropa, mi dinero?

Dios le respondió: Eso nunca te perteneció, eran de la tierra.

- Traes mis recuerdos?

- Esos nunca te pertenecieron, eran del tiempo.

- Traes mis talentos?

- Esos no te pertenecieron, eran de las circunstancias.

- Traes a mis amigos, a mis familiares?

- Lo siento , ellos nunca te pertenecieron, eran del camino.

- Traes a mi mujer y a mis hijos?

- Ellos nunca te pertenecieron, eran de tu corazón.

- Traes mi cuerpo?

- Nunca te perteneció, volvió a la tierra, se esparció por el mar.

- Entonces traes mi alma?

-No! Esa es mía.

Entonces el hombre lleno de miedo, le arrebató a Dios la maleta y al abrirla se dio cuenta que estaba vacía... Con una lágrima de desamparo brotando de sus ojos, el hombre dijo:

- Nunca tuve nada?

- Así es. Cada uno de los momentos que viviste fueron solo tuyos. La vida es solo un momento. Un momento solo tuyo. Por eso, mientras estés a tiempo, disfrútalo en su totalidad. 

Que nada de lo que crees que te pertenece te detenga.

Y no te olvides de SER FELIZ, es lo único que realmente vale la pena.

Las cosas materiales y todo lo demás por lo que luchaste, se quedan aquí. NO TE LLEVAS NADA. 

Valora a quienes te valoran, no pierdas el tiempo con alguien que no tiene tiempo para ti.
  
Vive tu vida.