miércoles, 31 de octubre de 2012


¿Cómo te comunicas? 
¿Con quién te atreves de verdad?

Muxote Potolo Bat, es una propuesta que combina dibujos y palabras para ofrecer un mensaje optimista, alegre y que nos pinta otros mundos posibles. Una experiencia plural, cotidiana, que tiene mil voces y acentos.Que la disfrutes!

http://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&v=4z9qbgT0lgk

martes, 30 de octubre de 2012



¿Te rindes con facilidad?

la mentira del tiempo

En muchas ocasiones afirmamos "no tengo tiempo para..." y, sin embargo, si somos un poco honestos, lo que no solemos tener son ganas de establecer prioridades, elegir dejar otras cosas para hacer realmente lo que queremos hacer. Sí que tenemos tiempo y si lo gestionamos de manera adecuada, podríamos dedicárselo a aquello que queremos hacer, aunque sólo sea un poco. 

Me estaba acordando de una persona que vino a uno de mis cursos de expresión y que solía decir que no tenía tiempo para escribir y para superar esa sensación de sentirse víctima del tiempo, la invité a hacer un ejercicio para descubrir si realmente era así o no. Tenía que comprar cinco postales y cinco sellos o estampillas. Copiar la dirección de cinco personas que apreciaba pero que no tenía tiempo de mantener el contacto de otra manera. Se puso el reloj para que le avisara el tiempo a los quince minutos de ponerse a escribir y las escribió. Se dio cuenta que había necesitado unos dos o tres minutos por postal. Pegó los sellos y los llevó al correo. La sensación de satisfacción y de afrontamiento la recordó durante mucho tiempo y además se dio cuenta que las barreras nos las ponemos nosotros mismos, ella venció esa barrera que decía tener "no tengo tiempo para escribir" y se puso manos a la obra para hacer algo que quería. 

Ayer una persona me decía que se dio cuenta que necesitaba un espacio de hora y media a la semana sin los niños a los que dedica todo su tiempo actualmente. Y que en ese espacio pueda tener una conversación más personal y profunda, por eso no le basta quedar sin más para verse, estar o hablar del tiempo, eso ya lo hace con otras personas, en esa hora y media, quiere otra cosa y por eso elige a las personas con las que quiere construir una relación más profunda en ese poco espacio de tiempo. 

Para algunos será buscar modos de estar en contacto o de mantener un nivel de relación, para otros un espacio de estudio o compromiso con los demás, un espacio de relajación y ocio, de diversión o para hacer otro tipo de actividad. Son ejemplos sencillos que cualquiera podemos hacer si dejamos de conformarnos con ir tirando, con una vida vivida a medias. Si rompemos la mentira del tiempo y hacemos lo que vemos necesario podremos hasta sorprendernos de lo que somos capaces y de los beneficios saludables que nos aporta. Depende de nosotros, de nuestro compromiso e implicación con nuestra felicidad.


¿Qué te apasiona?

lunes, 29 de octubre de 2012

sábado, 27 de octubre de 2012

el otro día estabas...

Hace unos días me escribió una compañera para decirme que me había notado distante de todo el grupo en una reunión que habíamos tenido recientemente, me decía que si necesitaba algo que se ofrecía para que hablásemos. Me sorprendió mucho el mensaje porque realmente no tengo ningún problema con ese grupo, lo que sí es cierto es que hace tiempo ya la relación es distinta y me hace gracia que ¡¡¡recién ahora ella se dé cuenta!!! La conozco, me estaba diciendo más cosas que las que escribía: era un reclamo afectivo en toda regla. Por un lado, me pareció simpático el mensaje y no me importó contestarle con la misma simpatía, por lo menos demuestra interés y se anima a preguntar, todo un detalle en un mundo relacional que hoy muchas veces es más pasivo y menos demostrativo; por otro lado, le contesté que no había ningún problema aunque sí le expresaba que la relación que existió hace años hoy es distinta y todos vamos eligiendo con quién queremos estar.

Me quedé pensando en ésto y que lo que le pasa a esta persona no nos es ajeno al resto, tenemos experiencia de situaciones iguales o parecidas. Nos pasa a todos de alguna u otra manera. Me vino a la mente esa sensación que tenemos cuando volvemos a pasar por una calle en la que siempre hubo una tienda, y uno un día va y se da cuenta que ya no está, y de repente, empieza a pensar en lo que te relacionaba con ese negocio y nos da como un arranque revival que va y que vuelve y, de repente, un interés por saber qué pasó, cuándo se cerró, qué fue de los dueños... bueno, bueno, qué cosas, cuando hasta el momento de darnos cuenta ni nos lo habíamos planteado ni nos preocupaba en lo más mínimo. Lo mismo cuando alguien cambia de destino geográfico o del lugar donde solía estar y un montón de gente se moviliza cuando antes ni se preocupaba de esta persona mientras vivía en la misma ciudad y ahora, de repente, un despliegue que cuando estaba presente no se daba. Lo pienso y me río de lo ridículas que somos las personas en estas situaciones aunque prefiero dejar a un lado la ironía y quedarme con la parte amable que de nosotros mismos despiertan los cambios. Es psicológico está claro pero mueve nuestros sentimientos. Como si uno quisiera que algo que dejó en un lugar siga estando ahí. Si nos pasa con los lugares físicos y con algunas situaciones sobre todo donde entra en juego el cariño o cierto apego, ¿cómo no nos va a pasar en las relaciones? 

Y teniendo en cuenta que a medida que el tiempo pasa y vamos cumpliendo años, los cambios nos cuestan más a todos. ¿Cómo no a los más exigentes, a los rígidos de pensamiento, a los que quieren que las cosas sigan como están y no cambien? Y si además va y se empiezan a dar cuenta que a su alrededor las cosas cambian, las relaciones se trasforman o se mueren, las personas quieren otras cosas, eligen otras cosas... no me extraña que haya preguntas, momentos de descoloque, de querer saber qué está pasando. 

Hay gente que no se ve en mucho tiempo y siempre está diciendo que tiene que quedar, que va a llamar y ahora sí que de esta no pasa... con tal persona y una plaga de buenas intenciones se suceden en cascada hasta que se decide a llevarlo a cabo. A veces piensa se va a encontrar a esa persona tal y como la dejó la última vez que la vio o la trató. Como si una persona fuera algo estático, que no evoluciona, que no le pasan cosas, que no está cambiando cada día... Y si bien es verdad que en muchas cosas no cambiamos, en otras, tenemos todo el derecho a cambiar, a evolucionar, a reconocer nuestras posibilidades y descubrir hacia dónde queremos ir.

Como no estamos obligados a exponer ante los demás todo aquello que pensamos, sentimos, estamos viviendo, lo bueno es que no pagamos cuota de permanencia y tenemos opción al cambio. Y pasan estas cosas, no todo el mundo lo entiende ni lo encaja y nos encontrarnos con preguntas sorprendidas y reacciones sorprendentes de los que se percatan que en algo hemos cambiado y ya no estamos donde nos dejaron la última vez que se acercaron a nosotros. Y menos mal!

viernes, 26 de octubre de 2012

sobrellevarse

No es una expresión que usemos mucho que digamos, tenemos más a mano eso de "vamos tirando", "hacemos lo que podemos" que es la versión más coloquial. Sobrellevarse. Lejos de ser un amor idealizado, de cuentos infantiles, con los años vamos descubriendo que las relaciones con los demás no son fáciles y tenemos que aprender cómo vivirlas mejor.

De la misma manera que hay aprendizajes que se pueden hacer para sobrellevar el estrés o para aprender a manejar la ansiedad y los conflictos, se puede aprender a vivir mejor en relación a otras personas, especialmente la pareja, la familia y los amigos más próximos. El amor y la intimidad siempre entrañan el riesgo de salir lastimado y queriendo o no, nos lastimamos. Cuando nos importa otra persona somos vulnerables e inevitablemente viviremos momentos en esas relaciones de conflictos, de desencuentro, de crítica, de frustración, de decepción, que nos harán sufrir de alguna manera.  

Si no hemos aprendido a reciclar nuestras emociones pueden suceder dos cosas: contaminamos nuestro interior con residuos emocionales tóxicos o ensuciamos nuestras relaciones. Lo que llevamos dentro se refleja en el exterior, y a la vez lo exterior afecta nuestro interior. Por eso hoy cada vez más está demostrado que padecemos mucha más contaminación emocional que atmosférica. Cada persona somos responsables de nuestras emociones y tenemos que encontrar la mejor vía para darles salida para ganar salud con nosotros mismos primero  y en relación con los demás después.

Quizás hoy podemos dedicar un tiempito, pararnos con humildad y poner sobre la mesa alguna de esas relaciones que se nos resisten o nos resulta más difícil vivir. No hace falta darnos mucha manija, son esas con las que tenemos que lidiar actualmente y que, a veces, nos desilusionan y disgustan. Podemos revisar cómo las estamos viviendo, qué emociones se están moviendo en nosotros en este momento. 

Tenemos el derecho a decidir en quién vamos a invertir nuestra energía amorosa y por eso es importante saber en qué punto estamos tanto como si estamos dispuestos a crecer en esa relación para poder sobrellevarnos y querernos mejor. 

me duele el caparazón

¿Cuándo fue la última vez que te asustaste y temiste algo que tenías que hacer? Seguro que recordamos alguna vez cercana o más lejana en el tiempo. 

Resulta que a la tortuga Juan le duele el caparazón. Ni las visitas, ni los regalos, ni las sopitas consiguen aliviarle el dolor. Tendrán que llevarlo al caparazólogo. Pero a Juan, esto no le hace ninguna gracia, porque...¿quien no teme ir al médico? ME DUELE EL CAPARAZÓN es un espectáculo teatral para revivir, con humor y ternura, los temores infantiles en torno a la medicina. Para alguien que hace pocos años que corre por el mundo, esta inquietud puede crecer hasta convertirse en angustia. Después, al salir veremos que, tal vez, hemos exagerado un poco, que no era tan grave la cosa... pero es que ir al médico da miedo, no nos engañemos.
En esta obra se cuenta la historia del dolor de caparazón que sufre la tortuga Juan, y de su oposición, pese a todo a ir a la consulta del caparazólogo- que es el médico especialista en caparazones-. Después de unos berrinches, por el camino que lleva a la consulta la tortuga Juan se encontrará con varios personajes que le contarán su experiencia con el caparazólogo: El caracol, el mejillón, el nogal, el pollito que acaba de salir del huevo,... Y tal vez, al final, la tortuga Juan pensará que la cosa no era tan grave... pero es que le daba miedo, leñe! 

¿Quien no ha tenido miedo de ir al médico, de empezar un camino nuevo o de hacer cualquier cambio que nos suponga salir de la zona conocida en la que estábamos? Ante lo que nos asusta, no conocemos o nos queda grande... siempre sentimos cierta inquietud y las emociones se nos mueven como en montaña rusa.

Si lo hacemos con nuestros hijos, con nuestros alumnos, con nuestros mayores, cuando con voz cariñosa, abrazos fuertes, paciencia y ternura, les acompañamos cuando se asustan, están nerviosos, y les ayudamos a ahuyentar sus temores y dificultades, tendremos que pensar y descubrir cómo ayudarnos nosotros mismos con los nuestros, tener la suficiente imaginación para hacer frente a nuestros miedos y darle la vuelta a lo que nos descoloca y paraliza o asusta. Está demostrado: se puede. ¿Lo intentamos? Quizás esta imagen de abajo, nos dé pistas. 
Que la imaginación y la creatividad 
nos ayuden con nuestros miedos
 









jueves, 25 de octubre de 2012


para expresarte mejor



Tan negativo es hacernos oír de forma agresiva, 
como callar lo que pensamos por no herir a los demás. 
Desarrollar nuestra asertividad y decir lo que pensamos 
de un modo honesto y respetuoso, 
contribuirá a que nuestras relaciones 
sean más sinceras y profundas.


¿En qué consiste la asertividad?  Es el arte de expresarse de un modo honesto, directo y respetuoso, y de decir lo que se siente y se necesita en las más variadas situaciones.

¿Por ejemplo? Estás en la panadería y alguien intenta colarse: una respuesta asertiva consiste en evidenciar (con amabilidad, pero de un modo claro) que te toca a ti primero. Otro ejemplo sería decirle a un amigo que no puedes hacerle un favor, aunque insista, por determinadas razones tuyas.


Todos quisiéramos saber expresarnos así de bien...  Es más importante de lo que parece porque, en gran medida la felicidad depende de ello.


¿Por qué?  Las relaciones profundas y honestas son lo que nos proporciona la auténtica felicidad y para llegar a establecerlas, tenemos que poder expresarnos con libertad. Tenemos que poder decir: “Esto me ha ofendido”, o “Eres muy importante para mí”. Hay que saber crear esas relaciones de respeto y respetando.

¿Y cómo es posible que aprendamos asertividad?   Entrenándonos. Cada día tenemos oportunidades para practicar e ir mejorando. Y debemos mirar a las personas como iguales. Nadie es mejor ni peor que nadie. Es el fundamento de la asertividad. Y, por otro lado, hemos de tener claro que, en todos nosotros, hay una parte buena que despertar. No hay ni buenos ni malos, todos podemos ser agresores o agredidos, según las circunstancias.


Pero entonces ¿tenemos que dejarnos pisotear?  Ni mucho menos. Hay que dejar de ser yo-yo personas que solo viven para ellas mismas y dejar de ser tú-tú personas que solo viven para los demás. Y así podremos llegar a ser un tú-yo, personas que queremos relacionarnos y conocer al otro como a nosotros mismos.

Suena bien... ¿pero funciona?  ¡Claro que funciona! Mucho mejor que responder con violencia o no responder y dejar que el rencor crezca. En la mayoría de los casos, cuando somos asertivos, las personas nos entienden y aprecian.

¿Por qué nos cuesta tanto abrirnos a los demás?  Por miedo a ser vulnerables y también por temor a lo desconocido. Debemos armonizar las diferencias, esa es la clave. Todos somos diferentes, pero tenemos la dignidad de ser personas y merecemos respeto.


¿Cómo podemos ser más asertivos en nuestra vida personal? Negándonos a responder de forma violenta, haciendo pedagogía asertiva y creando a nuestro alrededor círculos de personas que han aprendido a respetar plenamente a los demás. La asertividad se contagia porque tenemos unas neuronas (llamadas neuronas espejo) que copian automáticamente el comportamiento que vemos en otros.

En su libro dice que la ira hay que expresarla, pero reconducirla hacia el amor.... Sí, pues cuando nos hieren no podemos tapar esa herida, porque se infectaría. Es más positivo expresar el enfado, teniendo en cuenta que tendremos que conducirlo hacia la reconciliación y el aprendizaje. Eso sí, hay maneras y maneras de expresar la ira. La primera es hablar con la persona que nos ha hecho enfadar.

¿Otras maneras?  A través del arte, del deporte, del teatro... Hay que liberar la emoción, nunca negarla, y reconducirla hacia el amor.

Quizás nos resulta más fácil, expresar la ira que pedir perdón... Porque creemos que equivocarse es malo y, entonces, no queremos reconocer el error. Sin embargo, esa es justamente la actitud incorrecta. Sin errar, no hay aprendizaje, y la única actitud correcta en las relaciones es aprender continuamente.

No hay mayor error que no reconocer que erramos.  Claro. Hay que estar dispuestos a equivocarse, rectificar y aprender una y otra vez, con sinceridad, sin miedo, con ganas de ayudarse. De emprender proyectos juntos, de gozar de la vida en común.

Entrevista a Anna Forés, revista Mente Sana

Co-autora del libro   
"La asertividad. Para gente extraordinaria"
(Plataforma Editorial) 

miércoles, 24 de octubre de 2012

pequeños detalles

Con creatividad e imaginación podemos tener pequeños detalles con la gente y hacerles sentir que sin ellos el mundo no sería igual. Ahí dejo la experiencia de Mario.

Mario trabaja de camarero en un bar. El negocio no es suyo. Él simplemente es un asalariado que cambia su mano de obra por un puñado de euros semanales. Cada mañana, antes incluso que el sol se levante, sube puntual la persiana del negocio para recibir a los primeros clientes. 

Casi siempre son las mismas personas, las mismas historias, idénticos temas de conversación y exactamente los mismos rostros del día anterior. Pero Mario ha puesto en marcha un nuevo juego que alegra su rutina y la de los demás parroquianos. Cuando una nueva persona entra en su bar, le invita a un café. Pero lo hace de manera anónima y además introduciendo una mentirijilla piadosa. Decir a un cliente principiante que una persona anónima le ha invitado a café es lo que le motiva seguir cada día trabajando, asegura. “¿Era un chico interesante?”, preguntan generalmente las mujeres con cara de admiración. “Estaba buena?”, se interesan los hombres con gesto sonriente.

Porque Mario sabe que la vida no se mide por las veces que respiras, sino por aquellos momentos que te dejan sin aliento. Que nunca hay que dejar de sonreír porque siempre hay alguien que puede enamorarse de tu sonrisa. Que hay vidas que se pueden perder en un sólo momento, pero también hay momentos que marcan toda una vida.

pero ¿cómo voy a ser capaz si...?

Siempre hay un punto cuando estamos inmersos en un proyecto o en un trabajo o un proceso personal del tipo que sea, que aparece esta pregunta pinchante que emerge de dentro tipo grito y te sacude pero ¿cómo voy a ser capaz si...? ... y los condicionantes que vienen después del si pueden ser la historia interminable que nos lleve a toda velocidad por el tobogán que baja a la depre y la amargura. 

Ay que ver, somos tremendos!!! Nos desesperamos con mucha facilidad, no sé por qué pero hay días que nos faltaría un detector luminoso que nos hiciera visible que entramos en descenso antes de llegar al borde del momento desesperante. 

Algunos condicionantes para seguir con optimismo seguro que tienen que ver con nuestra falta de confianza que se traduce en esos miedos y no puedos, otros pueden ser esas zancadillas vitales que prueban nuestra perseverancia y permanencia ante los objetivos marcados o lo propuesto en otros momentos de mayor claridad y energía.

Nos hace bien dejar que salgan esas preguntas grito, esas protestas quejosas, nos viene bien ventilarlas, gritar... Reír.... el humor para combatirlas es buenísimo!!! Prueba y me cuentas. Necesitamos detectar estas termitas del ánimo y hacerles frente para que no nos coman!!!

Respirar hondo, darnos una vuelta para que se nos sacudan las ideas y se nos sequen las lágrimas (si es que en este punto se llegaron a asomar y empiezan a inundarlo todo o salpican un poco), hablar con alguien que nos haga salir de nuestros movimientos ombligueros tristoncios y después volver al asunto con más calma. A veces incluso desde otra perspectiva, con otra mirada. Que no nos falte algo dulce o salao que nos anime!!!

Estoy terminando algo que no sé cómo llevaré a cabo, me faltan apoyos y los apoyos no llegan.... Hoy yo me hacía esa pregunta y me dí cuenta después que no puedo perder la confianza y la calma, seguir haciendo e insistiendo con paciencia. Como también en otro tema decía Marta hace unos días hablando de su negocio puesto en marcha en estos tiempos de crisis: Aún así cada día, sé que aprendo algo nuevo y que lo conseguiré. No sé ni cómo pero es mi sueño y lleva todo mi corazón en él, lo iré descubriendo. 

¡Sigamos poniendo corazón y soñando lo mejor que podemos ser cada día!
Construyamos la confianza y el ánimo para vivir hoy


martes, 23 de octubre de 2012

receta para un martes feliz

Es una receta muy fácil. Necesitas:

* 1 sonrisa. Se consigue en cualquier lugar siempre y cuando se entre con la predisposición correcta.


* 900 gramos de pensamientos positivos. Para ello filtra en tu colador mental los malos rollos y las malas vibraciones. Los introduces rápidamente en un bote hermético y te deshaces de ellos de inmediato. Llévalos a unos contenedores especiales para que nadie se pueda contagiar.

* 1 litro de lágrimas. Según algunas tendencias tradicionales se consiguen llorando sin parar, recordando continuamente momentos críticos y malas experiencias que hayas tenido en tu vida. Actualmente, y según experimentados profesionales, se pueden conseguir también lágrimas de felicidad, quedando con alguna persona cercana para recordar anécdotas alegres, asistiendo a clases de risoterapia o pelando una cebolla mientras cantas a viva voz tu canción favorita. ¡Con lágrimas de felicidad la receta te quedará aún más deliciosa!


Después mezcla estos ingredientes en un recipiente y lo agitas con mucha fuerza. Con mucha energía. ¡Siempre un poco más!¡Tienes fuerza suficiente para que esta receta te quede perfecta y para todo lo que te propongas!


Es muy sencilla, ¿verdad? Además no tiene prácticamente calorías, entra a cualquier hora del día y puedes acompañarla con alguna guarnición, como por ejemplo un buen auto regalo o dándote un gran capricho.


Nosotros te damos la receta, pero sólo tú puedes poner los ingredientes y las ganas de comer. Te deseamos un buen provecho y ya sabes… ¡A comerte el mundo!!!! 
 
Escrito por R.R.

lunes, 22 de octubre de 2012

dos grandes de todos los tiempos

Lo crucial para tener una relación saludable con los demás y con uno mismo es enfrentar las cosas de la mejor manera que se pueda. Guardarlas, esconderlas, negarlas  y que se nos revuelvan dentro nos hace más mal que bien y hace que andemos por la vida sin fuerzas, retorcidos y sufriendo. Uno de los grandes tiranos de todos los tiempos, que es uno muy nombrado en este espacio por ser uno de los básicos del ser humano es el miedo. Ese no pasa de moda, ese siempre acecha, ese nos come si le dejamos poder y terreno para ganarnos la partida.

Es una emoción intensa y primaria. Cuando sentimos una amenaza que nos atrapa, se dispara la respuesta del miedo. Y su expresión más clara es el grito. Nos recuerda a ese niño asustado que escucha la voz de su papá o mamá que le dice “soy yo, estoy aquí”. Una voz que coloca serenidad en el corazón. Palabras que van dirigidas al corazón de nuestros miedos. Palabras que también en la vida adulta necesitamos escuchar para seguir viviendo. Palabras que necesitamos decirnos a nosotros mismos para regalarle a nuestra confianza momentos de salud, de cariño, de ayuda.

No es malo tener miedo, porque el miedo nos previene de peligros y nos mueve a reaccionar, nos recuerda que no podemos con todo, nos hace más humanos. Es malo que el miedo nos tenga, que dentro de nosotros tenga tal poder que sea él el que tome las riendas de nuestra vida. Sobre todo los miedos que tienen que ver con todo aquello que no controlamos y que amenaza con hundirnos la vida, la felicidad, la salud, el trabajo, los cambios, las dificultades… 

Uno de los cambios más profundos en la vida de una persona es el paso del miedo a la confianza. No es la superación de todos los miedos. Porque los miedos tienen raíces muy profundas, sino la presencia de una confianza mayor capaz de acallar nuestros miedos.

¿Qué experiencias tienes de que la confianza venció tus miedos?   

Nuestros miedos no se espantan con razones ni solamente tomando pastillas para la ansiedad o el estrés. Se acallan aprendiendo a arrojar salud a situaciones repetitivas y recurrentes en las que nos refugiamos y que nos mantienen en clima de enfermedad. Adquiriendo habilidades nuevas que nos permitan construir para nosotros un mejor clima emocional.  

Cuando nos atrevemos a romper con la imagen de "yo puedo con todo", "no necesito a nadie", "no quiero que lo sepan", "para que no se preocupen por mí". Se acallan miedos y se lleva mejor cualquier dolor con presencias que sustentan nuestro ánimo, con ese alguien con quien puedo llorar con libertad, que puede abrazarme con respeto y cariño, con una voz amiga al otro lado del teléfono o con un correo que llega en respuesta a nuestro S.O.S.

Hay tantos miedos como situaciones y personas: el miedo al dolor, al descontrol, al fracaso, a la muerte, al conflicto, a equivocarse en la vida, al qué dirán, a las preguntas…Ocurre en lo humano, ocurre en la fe. Es importante conocer nuestros miedos, ponerles nombre e ir haciendo algo con ellos para que no nos resten la confianza y la salud necesarias en la vida. 

Hay cambios que podemos hacer por nosotros mismos, con valentía, esfuerzo, coraje, aprendizajes nuevos, incluso busca ayuda profesional, esos dependen de nuestras capacidades, de vencer nuestras resistencias y miedos bloqueantes.

¿Qué miedos has tenido que vencer 
para realizar cambios importantes en tu vida?

Suele suceder que, tras esta primera decisión valiente, damos los pasos y después de un tiempo volvemos a lo mismo, retornan con más fuerza los miedos que creíamos vencidos. Y, nos desanimamos y la sensación de zozobra es mayor, como esa barca sacudida por las olas y a punto de hundirse.

Nos hace bien saberlo y recordarlo. Hay un miedo antes del cambio y hay un miedo después del cambio. Para los primeros cambios se requiere generosidad y valentía para dar los pasos que vemos necesarios dar para avanzar o salir de una situación bloqueada o sostenida sin ningún beneficio saludable para nosotros. Para los segundos cambios, se necesita mucha humildad y confianza para dejarnos conducir y sostener. 
Hay cambios que solo los podemos dar sostenidos por el Dios de la Vida, por quien en verdad nos puede sostener.

Y el que dinamiza la vida, dinamiza también a las personas que en ella se encuentran. Otro de los grandes liberadores de todos los tiempos es el amor en sus distintas versiones: ternura, perdón, diálogo, compañía, abrazo, alegría... y tantos otros que descubrimos cuando nos atrevemos a vivirlos con quienes nos quieren y son importantes para nosotros.
 
Rompe esa barrera que te protege.

  Avienta el miedo.  

Habla, escucha, dialoga, llora... Déjate querer y sostener. 



por eso cada día es una oportunidad

miércoles, 17 de octubre de 2012

palabras que llegan desde un rincón del sur

Hay hechos que no los retenemos pero sí los podemos contar. Es posible que, por las jugarretas de mi memoria, no recuerde ni el día ni el lugar, pero sí el efecto. Sé que aquella mañana, al mirarme en el espejo, descubrí que era alguien diferente. Algo había cambiado. 
¿A alguien más le ha pasado? Te ves y te gusta esa persona que se refleja, después de tanto tiempo, tantas dudas y tantas indecisiones. Ese día, te das cuenta que has crecido, que eres más astuta, más fuerte y más curiosa.
Si miras el pasado te das cuenta que las cosas podían haber sido de otra manera, sí, pero ya no estás en esa guerra en la que te enfrascaste con esmero en otros tiempos. Lo puedes reconocer sin defensas, ahora con paz. Te das cuenta que no siempre el paso del tiempo lo cura todo y que las dificultades hay que enfrentarlas pero no de cualquier manera. La vida nos enseña maneras y sino, somos nosotros quienes buscamos lo que sea que nos ayude a resolverlas.
Descubres que sentir vértigo es bueno y que tener miedo no es malo. Que es tan sano llorar como dejarse abrazar y querer cuando uno se da cuenta que no es ese ser que lo puede todo como pensaba. Darse un buen porrazo es normal y a lo mejor quedó marca pero también es cierto que algunas caídas duelen menos si pones las manos delante y aprendes de ellas para no volver a darte semejante golpe. 
Cuando descubres alguna de estas cosas, cuando ves que todos los elementos del puzzle encajan o por lo menos no sobran como hace tiempo parecía, entonces ya lo sabes, se puede caminar con la cabeza erguida, vuelve a haber brillo en tus ojos y no sólo esa tristeza con la que te encontrabas un día sí y otro también. Se puede aprender a vivir sin morir en el intento y como tantas veces leí en este espacio y alimentaba mi esperanza: aprender a mirarte con ternura porque en mis ojos redescubro alegría. 
Gracias Otrolugarenelmundo por acompañarme, por ser parte de mi mundo, un abrazo grande desde un rincón del sur!

un camino de transformación personal

Errar es humano, y en nuestras relaciones, unos y otros fallamos. Pero tenemos un instrumento que suaviza, y que incluso cura las ofensas cometidas: la rectificación. Una y otra vez fallamos, pero para poder seguir adelante, para poder curar las heridas, podemos
rectificar. 

Mantenernos en nuestra ofensa, aleja al otro, y convierte este alejamiento en ruptura, acrecentando el dolor y el agravio. Hacer el esfuerzo de rectificar nuestros errores, nos permite mantener las relaciones, superar agravios, puede curar las ofensas… nos impulsa a un camino de transformación personal.
   Extracto Carta de Asís nº 48

todo comienza en nosotros

para poder vivir y caminar hoy


Un escrito de Enrique Gómez-Blanco  Cuanto más me empeño en perdonar, menos lo consigo. Unas veces porque no logro olvidar lo que sucedió. Otras porque me brotan deseos de “justicia”. En algún caso, me brota algo de amor propio. Hay veces que se me despierta una cierta agresividad. Sin embargo, en otras ocasiones, cuando pienso que algo no lo podré perdonar jamás… pasado un tiempo, ha desaparecido de mi vida. 

Nadie está libre de las heridas a lo largo de su vida. Vengan por el camino que vengan, las dificultades que acompañan a la convivencia humana traen mucho dolor.

En el amor, en la convivencia de las parejas, en las familias, en los matrimonios rotos y separados, en la amistad, en el vecindario, en los trabajos, en los pueblos vecinos, … surgen problemas. Los problemas mal resueltos generan frustraciones, decepciones, penas, traiciones… y ellos, a su vez, producen heridas. 

¿Qué hacemos normalmente cuando sufrimos una herida en nuestro cuerpo? Lo más común es evaluarla por su gravedad y decidir qué hacer: si lavando la herida y evitando que se infecte es suficiente o, en caso contrario, hay que acudir a los remedios médicos. El problema surge cuando, pensando que yo soy capaz de curar la herida, ésta supera mis capacidades. ¿Hasta dónde puede llegar el daño de una herida mal curada? Pues, aunque parezca exagerado, puede llegar hasta sus peores consecuencias. Hablemos, de igual modo, de las heridas derivadas de la convivencia. Unas sanan por sí mismas, otras pueden ser curadas con una sana higiene y evitando su infección… pero hay otras que necesitan ser sanadas. Y en este caso, la medicina se llama “perdón”.

Una herida mal curada puede dejar una marca de por vida
Las cicatrices de la convivencia suelen quedar palpables en el carácter. Y, en la mayoría de los casos, en una tendencia a castigar a los demás con el mismo daño con el que yo he sido herido.

Una herida mal curada puede dejar un dolor perpetuo
Como ocurre con determinadas fracturas y cicatrices, existe la posibilidad de un dolor crónico. En ciertos casos puede ser un dolor constante, en otros puede aparecer y desaparecer cíclicamente… y, en otros, simplemente “cuando cambia el tiempo”, es decir, cuando quiere. En casi todos los casos, ese dolor se conoce como “resentimiento” y éste puede ser origen de diversas enfermedades posteriores pues, el estrés que genera puede llegar a afectar al sistema inmunitario.

Una herida mal curada puede paralizar la vida
Es el caso de quien perpetúa la herida que le ocasionaron, la mantiene siempre abierta y provoca la permanencia del dolor sin tregua. Se aferra a lo que sucedió en el pasado. Se niega a vivir el presente y lo malogra. Indudablemente, para esta persona no existe el futuro.

Una herida mal curada puede despertar nuestro lado más irracional
Siempre hemos oído que un animal herido es un animal peligroso, pues el dolor le enardece. Hemos de pensar, por lógica, que en el ser humano sucede otro tanto. La respuesta más instintiva y espontánea a una agresión es “devolver la agresión” y, en su versión más cruel, la venganza.

Parece que la venganza esconde tras de sí un intento por “compensar” el sufrimiento. Es más, la imagen humillada de mi agresor puede proporcionarme un gozo narcisista y suponer un bálsamo para mi dolor… pero es breve y falsamente gratificante. Suele suceder que, cuando se estable el clima de venganza se olvida el impacto destructor sobre el entorno. 

Decía el dominico francés Henri Lacordaire: “¿Queréis ser felices un instante? Vengaos. ¿Queréis ser felices siempre? Perdonad.” Y lo que es peor: la venganza, lejos de sanar la herida, la agrava. La decisión de no-vengarse, bien es cierto, no equivale al perdón. Pero es un primer paso decisivo. 

Renuncio a un instinto ciego camuflado de justicia, para iniciar otro camino que deseo me reporte más consuelo, más felicidad y más prosperidad. Consuelo del sufrimiento recibido en el ayer. Felicidad para poder vivir y caminar hoy. Y prosperidad para seguir diseñando el futuro de mi vida sin asignaturas pendientes.

martes, 16 de octubre de 2012


"El optimismo no es decir que aquí no pasa nada. El optimismo es luchar con uñas y dientes para salir adelante". 
Leopoldo Abadía
Para salir adelante en estos tiempos de crisis, empresas y organizaciones tienen que poner todo lo que llevan dentro, sabiendo que cada una de las personas que las forman son las que tienen que poner toda la carne en el asador, es decir, hacer todo lo necesario: trabajar mucho, esforzarse, innovar y ser optimista en los planteamientos. 
Que estas pinceladas nos sirvan en todos las dimensiones de nuestra vida.


 Breve resumen de la visita que hizo Leopoldo Abadía 
al Club de Emprendedores de la Universidad de Navarra
 para impartir la conferencia "Los sensatos ante la crisis".

de frente


 
no quiero que el miedo me impida ser quien soy
no quiero que el miedo me encierre...


Para darle al play y escucharla con cariño

lunes, 15 de octubre de 2012


Hay que saber cambiar a tiempo
Cada tiempo tiene su propio ritmo
¿Cuál es el tuyo en este momento?

En este lado del mundo ya estamos en otoño, en la naturaleza lo vemos claro: es tiempo de soltar, de dejar caer, de despegarse. Así es como la naturaleza va poco a poco entrando en una dinámica de transformación

También las personas vivimos épocas y ciclos vitales que nos llevan a una dinámica que nos moviliza, que irá operando con una acción transformadora. Cosas podemos soltar y dejar que caigan: pensamientos, creencias, hábitos, costumbres, cosas materiales, miles de apegos sin los cuales sentimos que no podríamos estar bien. Cambios que nos permitan caminar de una manera más ligera y placentera que nos ayuden a crecer en libertad y en fidelidad a nuestro corazón. Decisiones realistas que nos sitúen en el momento presente que es el que estamos, aunque a veces duela, aunque no todo sea claro y haya camino que ir recorriendo con todo lo bueno o lo malo que la vida puede ofrecernos en cada tiempo.

Todo en la vida es cambio, movimiento, transformación constante. No podemos quedarnos inmóviles. Sabemos que lo que se queda paralizado, se estanca, muere; en cambio, lo que se mantiene en movimiento, crece, se desarrolla, sigue viviendo, tiene una oportunidad. 

domingo, 14 de octubre de 2012



...nuestro coraje de seguir aprendiendo,
de seguir conociéndonos, 
de seguir adelante...

Seguramente cuando de niño tocaba el piano con su madre no imaginaba el gran músico en el que se convertiría muchos años después, ni podía imaginar que la música le llevaría mucho más lejos de lo que él podía intuir y soñar. Aunque nada en sus antecedentes familiares sugería que pudiera convertirse en músico, él fue eligiendo la música como camino y creció y se formó en ella. Ludovico Einaudi es hoy uno de los compositores y músicos contemporáneos más emblemáticos de los últimos tiempos. 

Cualquier fan del cine, de la televisión o incluso del baloncesto, habrá escuchado probablemente su música, aunque como nos suele pasar, quizás no sepamos quién es su autor. Entre sus últimas composiciones se cuentan la banda sonora de la película “Intocable” y la música para el anuncio oficial de la multinacional P&G para los Juegos Olímpicos de Londres. También la NBA, la serie de televisión británica “Doctor Zhivago” y películas como “This is England” y “The Reader” han utilizado sus obras capaces de crear atmósferas envolventes y relajantes.

Cuenta que es a partir de 1986 es cuando su búsqueda se hace más profunda, buscaba un lenguaje musical más libre y personal a través del cual expresarse. A través de una serie de trabajos que le encargan empieza a desarrollar lo que va descubriendo. Toda su experiencia creativa y su sensibilidad le acompañan y juegan a favor.

No es fácil encuadrarle en un estilo de música concreto. Su música intuitiva, ambiental, puede ayudar para meditar como para crear un ambiente.  

Este italiano de 56 años reconoce que aún tiene mucho que seguir aprendiendo y descubriendo, sobre todo de sí mismo y de la música que siempre le sorprende y abre a más.

viernes, 12 de octubre de 2012



Para vivir una vida creativa
¡debemos de perder nuestro miedo a equivocarnos!

para vivir tu vida con creatividad

Una de las mentiras más grandes que he escuchado y yo mismo había creído por muchos años era que no somos personas creativas e innovadoras. A veces sentimos que otros tienen ese “don” y no nosotros. En consecuencia, nos mantenemos callados cuando se nos ocurre una buena idea u oportunidad y la dejamos morir en el silencio.

Todo niño es un artista, 
el problema es mantenernos artistas a medida que nos volvemos adultos.
Pablo Picasso  

La realidad es que la creatividad es como un músculo. A medida que empezamos a utilizarlo y entrenarlo comienza a crecer y aumentar su fuerza. Hoy quiero mostrarte 4 hábitos para incrementar tu creatividad:

1- Piensa como un Viajero
¿Cómo actúas cuando viajas? (Especialmente cuando viajas a otro país) Normalmente cuando viajas hay una parte de tu cerebro que se despierta. Estás observando todo: la gente, cómo visten, cómo comen, cómo hablan, te enfocas en el comportamiento humano. Cuando observas el comportamiento humano van a aparecer oportunidades ante tus ojos que nuca imaginabas.
Piensa como un viajero todos los días. Observa las cosas normales con nuevos ojos. ¿Alguna vez has tenido un Deja vu? (Estas en un lugar o situación por primera vez pero sientes como si hubieras estado antes)…Pensar como viajero es lo contrario… Es un Vuja-De… Es estar en un lugar que has estado antes pero verlo todo como si fuera la primera vez… Piensa como viajero.

2- Trata la vida como un Experimento
Tratar la vida como un experimento implica que necesitas eliminar el miedo al fracaso: Es un experimento.  Cuando vemos los retos que se nos presentan como experimentos, tendemos a estar más dispuestos a tomar el riesgo.
Cómo decía Thomas Edison: yo no fracasé, simplemente descubrí 10,000 maneras que no funciona.
La clave es que todo experimento, independientemente si tiene éxito o no, necesita dejarte un aprendizaje.
No tengas miedo a fracasar, sólo no fracases dos veces en lo mismo.

3- Nutre una actitud de Sabiduría
Una actitud de sabiduría significa que sin importar que tan experto eres en algún tema, siempre tienes una actitud de que puedes aprender algo más de cualquier persona en cualquier momento. Es la unión entre el hambre de aprender más y la humildad de que ese aprendizaje puede venir de donde menos te lo esperas.

4- Usa TODO tu Cerebro
Nuestro sistema de educación es muy bueno desarrollando nuestro cerebro izquierdo: Capacidad analítica, lógica y matemática. Pero existe una gran oportunidad para que nuestro cerebro derecho deje su marca.

Necesitas dedicar un tiempo en tu día para soñar despierto. Un tiempo de silencio. ¿Hace cuanto tiempo no tomas tiempo para pensar en silencio? Sin música, radio, computadora, teléfono, etc. Necesitamos recuperar ese hábito para eliminar el ruido de nuestra vida y abrirle espacio al cerebro derecho de actuar.

¿Alguna vez alguien te ha dicho que no eres creativo? No le creas. Comienza hoy a desarrollar el músculo de la creatividad y demuéstrale al mundo que estaba equivocado
 
Un artículo de Víctor Hugo Manzanilla