martes, 30 de octubre de 2012

la mentira del tiempo

En muchas ocasiones afirmamos "no tengo tiempo para..." y, sin embargo, si somos un poco honestos, lo que no solemos tener son ganas de establecer prioridades, elegir dejar otras cosas para hacer realmente lo que queremos hacer. Sí que tenemos tiempo y si lo gestionamos de manera adecuada, podríamos dedicárselo a aquello que queremos hacer, aunque sólo sea un poco. 

Me estaba acordando de una persona que vino a uno de mis cursos de expresión y que solía decir que no tenía tiempo para escribir y para superar esa sensación de sentirse víctima del tiempo, la invité a hacer un ejercicio para descubrir si realmente era así o no. Tenía que comprar cinco postales y cinco sellos o estampillas. Copiar la dirección de cinco personas que apreciaba pero que no tenía tiempo de mantener el contacto de otra manera. Se puso el reloj para que le avisara el tiempo a los quince minutos de ponerse a escribir y las escribió. Se dio cuenta que había necesitado unos dos o tres minutos por postal. Pegó los sellos y los llevó al correo. La sensación de satisfacción y de afrontamiento la recordó durante mucho tiempo y además se dio cuenta que las barreras nos las ponemos nosotros mismos, ella venció esa barrera que decía tener "no tengo tiempo para escribir" y se puso manos a la obra para hacer algo que quería. 

Ayer una persona me decía que se dio cuenta que necesitaba un espacio de hora y media a la semana sin los niños a los que dedica todo su tiempo actualmente. Y que en ese espacio pueda tener una conversación más personal y profunda, por eso no le basta quedar sin más para verse, estar o hablar del tiempo, eso ya lo hace con otras personas, en esa hora y media, quiere otra cosa y por eso elige a las personas con las que quiere construir una relación más profunda en ese poco espacio de tiempo. 

Para algunos será buscar modos de estar en contacto o de mantener un nivel de relación, para otros un espacio de estudio o compromiso con los demás, un espacio de relajación y ocio, de diversión o para hacer otro tipo de actividad. Son ejemplos sencillos que cualquiera podemos hacer si dejamos de conformarnos con ir tirando, con una vida vivida a medias. Si rompemos la mentira del tiempo y hacemos lo que vemos necesario podremos hasta sorprendernos de lo que somos capaces y de los beneficios saludables que nos aporta. Depende de nosotros, de nuestro compromiso e implicación con nuestra felicidad.