miércoles, 24 de octubre de 2012

pequeños detalles

Con creatividad e imaginación podemos tener pequeños detalles con la gente y hacerles sentir que sin ellos el mundo no sería igual. Ahí dejo la experiencia de Mario.

Mario trabaja de camarero en un bar. El negocio no es suyo. Él simplemente es un asalariado que cambia su mano de obra por un puñado de euros semanales. Cada mañana, antes incluso que el sol se levante, sube puntual la persiana del negocio para recibir a los primeros clientes. 

Casi siempre son las mismas personas, las mismas historias, idénticos temas de conversación y exactamente los mismos rostros del día anterior. Pero Mario ha puesto en marcha un nuevo juego que alegra su rutina y la de los demás parroquianos. Cuando una nueva persona entra en su bar, le invita a un café. Pero lo hace de manera anónima y además introduciendo una mentirijilla piadosa. Decir a un cliente principiante que una persona anónima le ha invitado a café es lo que le motiva seguir cada día trabajando, asegura. “¿Era un chico interesante?”, preguntan generalmente las mujeres con cara de admiración. “Estaba buena?”, se interesan los hombres con gesto sonriente.

Porque Mario sabe que la vida no se mide por las veces que respiras, sino por aquellos momentos que te dejan sin aliento. Que nunca hay que dejar de sonreír porque siempre hay alguien que puede enamorarse de tu sonrisa. Que hay vidas que se pueden perder en un sólo momento, pero también hay momentos que marcan toda una vida.