sábado, 17 de noviembre de 2012

a ser feliz también se aprende

 
En tiempos de crisis la alegría de vivir es un bien escaso que cotiza al alza. La demanda de felicidad y esperanza supera ampliamente a la oferta. Pero no todas son malas noticias: con un poco de entrenamiento y perseverancia, en lugar de esperar a que te alegren la existencia, nosotros podemos alegrársela a los demás.

Aunque son numerosos los pájaros de mal agüero que convierten las simples molestias en catástrofes y que nos meten el miedo en el cuerpo, también abundan las personas que nos contagian constantemente su buen humor y alegría y saben desdramatizar las cosas.


Los sembradores de alegría son aquellos que saben ver que, aunque la tormenta que se acerca y parece que se convertirá en un diluvio, todo queda después en un simple aguacero.

Existe gente que de forma natural posee un talante entusiasta, alegre y positivo, porque está en sus genes o bien porque han crecido en un ambiente familiar y social que ha fomentado esta forma vitalista de ser y comportarse. Otras personas pueden aprender a ser más optimistas y alegres y contagiarlo a los demás. Aunque en verdad se trata de reaprender, porque la felicidad es el estado natural de del ser humano. Surge espontáneamente cuando se es niño, y va opacándose con el paso de tempo. Se trata de recuperar esa alegría que sigue viva en nuestro interior, dejando que aflore.

 
Ver a una persona sonriendo nos ilumina la cara y anima la vida. 

Si sonreímos, buscamos cosas que nos hagan reír y sentir bien, como ver una comedia o escuchar chistes, o evocamos los recuerdos positivos de cuándo las cosas han salido bien, nuestro cuerpo se expande y se abre y nuestro ánimo sube.


Para los optimistas, los inconvenientes son un reto. Aceptan lo que ha surgido y se plantean como solucionarlo. Ante los reveses, buscan una ilusión que les de fuerzas y la forma de salir del atolladero. Para fomentar la alegría y el entusiasmo podemos intentar sonreír a diario y hallar la salida a lo que ocurra y recordar al cabo de la jornada, no sólo los momentos bonitos sino aquellas situaciones difíciles de las que hemos salido airosos.

También es importante sentirse agradecido hacia la vida, el mundo, los demás, porque la gratitud torna más positiva y sincera nuestra relación con la gente que nos rodea. 

Al sonreír a la vida, la vida nos sonríe.

Un sembrador de alegría es una persona que ve la vida con sus alegrías y tristezas, satisfacciones y problemas, adversidades y fortunas. Es alguien que busca salidas y soluciones creativas a los inconvenientes, que aprende de los errores, convirtiéndolos en valiosas lecciones para el futuro.


El optimismo también se nutre de luchar por convertir nuestros sueños en realidad, si es necesario, empezar ya mismo a poner los cimientos para poder ir en busca nuestros objetivos y cambiar aquellos aspectos de nuestra vida que queramos cambiar. Mantenerse activo levanta el ánimo.

Escuchar música relajante, leer un libro alentador o enriquecedor o jugar con nuestros hijos, en vez de abarrotarse de la información negativa que llega a través de algunos medios de comunicación, puede parecer una táctica que nos aleja del mundo pero, en realidad, alejarse unos días de la actualidad permite apreciar las cosas y nuestra vida en su justo valor. A veces es bueno desconectar unos días del mundo, para recuperar las energías y el ánimo, y cuidar un poco de uno mismo. Cuando nos sintamos más fuertes seremos capaces de sintonizar mejor con nuestra propia alegría interior y con las demás personas. 

El optimismo es una actitud ante la vida que puede cultivarse, ampliarse y aprenderse, como otras habilidades. Destinar cada día un poco de nuestra energía a un causa noble, a actividades tan sencillas como ser más cariñoso con la familia o preparar algo con cariño o hacer un favor a un amigo... son algunas formas de vivirlo. Una vida en la que se prescinde de ayudar a los demás o que no tenga una causa elevada, casi siempre se traduce en sensaciones de vacío, soledad y depresión. Cuando uno dedica su energía a una buena causa, se vuelve activo y se enriquece.

Autores varios. Efe-Reportajes