lunes, 10 de diciembre de 2012

dedicado a todos los educadores

Educar es lo mismo
que poner un motor a una barca,
hay que medir, pensar, equilibrar,
y poner todo en marcha.

Pero para eso, uno tiene que llevar 

en el alma un poco de marino,
un poco de pirata,un poco de poeta,
y un kilo y medio de paciencia concentrada.

 

Pero es consolador soñar,
mientras uno trabaja:
que esa barca, ese niño
irá muy lejos por el agua.

Soñar que ese navío
llevará nuestra carga de palabras
hacia puertos distantes, hacia islas lejanas.

Soñar que cuando un día

esté durmiendo nuestro propio barco,
en barcos nuevos seguirá nuestra bandera enarbolada
.


Educar, Gabriel Celaya, poeta