jueves, 20 de diciembre de 2012

mensaje 1: todo tiene un para qué

Primer mensaje acompañado de mi reflexión y una imagen de mis amigos de Muxote Potolo Bat
Muchas veces en estos escritos salen pensamientos y creencias que tengo o que descubro en medio de mis relaciones con otras personas o simplemente, quieren ser una reflexión en voz alta escrita para cuestionarnos algo de la realidad. El primer aprendizaje de este año que quiero transmitir es un paso más en algo que descubrí hace ya muchos años: todo tiene un para qué
Sí, un para qué no un por qué y en forma de pregunta para invitarme a crear una respuesta y abrirme a una posibilidad. La pregunta de los "por qué" nos encierra, no hay respuesta y si nos quedamos ahí puede llegar a ser una tortura. Las hacemos igual pero sólo nos agotan. Los "para qué" abren, sugieren lo que aún no hemos descubierto, invitan a mirar para dentro y para fuera, a espera, a ser pacientes, a tomar opciones, a vivir las oportunidades o a descubrir cosas cuando miramos para atrás y nos damos cuenta de lo que hemos sido capaces. Una vez más descubro que lo importante requiere su tiempo. La paciencia no es una palabra de moda hoy en día, suena a consejo de viejos,  y quizá porque ellos tienen más experiencia de vida, no está de más hacerles caso. La paciencia es ese ingrediente que nos acompaña a esperar y a respetar los tiempos nuestros y de otros y mientras tanto vivir como mejor podamos, perdiendo el miedo a cometer errores y equivocaciones porque no somos infalibles y vamos haciendo como podemos.
Hay días en que la realidad pesa pero quiero mirarla de frente y no negar lo que acontece. Y descubrirme en ella pequeña y vulnerable, sonreírle humilde, un poco tímida y también con valentía. Hay días que quiero desaparecer, no levantarme de la cama o quedarme en ella cinco minutos más, ausentarme por unas horas, salir por la puerta de atrás, no estar, rebelarme y aguantar el tirón de mi rebeldía, irme a caminar por el barrio aunque esté lloviendo o ir a algún lugar del mundo de esos que me serena o me carga las pilas. Hay días en que no me aguanto ni yo, días de bajón o de ánimo por los suelos, o en los que la realidad me duele... pero quiero reconocer en mí y en ella aprendizajes y caminos aunque se escriban en renglones torcidos y con mala letra. Todo tiene un para qué, incluso las cosas que se salen de nuestra capacidad de entendimiento, que se nos escapan, que nos rompen y no entran en el esquema que teníamos, que se descolocan, como esta imagen fuera de margen. 
Todo tiene un para qué y aunque yo no lo entienda y no lo vea, quiero confiar en que así será. No quiero atascarme con los mismos pensamientos tóxicos; los que poco me aportan, los que con razón o sin ella solo inmovilizan (y a veces te hacen un agujerito en el estómago). Puede que tenga solución o quizás simplemente no la tenga, pero sé que siempre hay una salida. A veces distinta a la habitual. Y puede que no donde yo esperaba. Puede ser obvia, descabellada, irracional ¡y hasta divertida! 
¿Será verdad que todo se transforma aunque muchas veces se terminen las cosas? Esto que humanamente nos resulta muy doloroso vivir pero que incluso en momentos de dolor y preguntas podemos hallar como un tesoro escondido en el lugar más improbable que podíamos imaginar: nosotros mismos. 
Sí, aunque me cueste, aunque no sepa cómo, aunque nos pasen cosas duras de atravesar y vivir. Todo tiene un para qué. Esperaré lo mejor. Confiaré en que lo que suceda será para bien, y será bueno. Construiré desde mis posibilidades. Me atreveré a soñar aunque mis sueños se estrellen. Sorprendente arquitectura de la Vida: fragilidad y fortaleza. Quiero. La confianza quizás nos lleve lejos, nos arrastre a nuevos mundos o nos traiga sorpresas. A cada paso su ritmo. Y sin perder el ritmo, dar un paso, luego otro. Fluir. A algún lado, a algún lugar. Confiar en lo que ha de venir. Descubrir una vez más que las cosas no son de un solo color, que esos pequeños grandes matices otorgan el justo significado. Sorprenderme con la inagotable paleta de colores que es la realidad. Quiero vivir desde esa confianza que me permite vivir despierta y no deshace las sonrisas.