sábado, 29 de diciembre de 2012

mensaje 10: para sentirnos mejor

Ten en cuenta que los momentos de estrés y agotamiento también se pasan pero la forma en que los vivimos son importantes. Dependen de nuestra conducta y de las decisiones que tomemos para vivirlos mejor.

Aunque creemos que no podemos parar el ritmo que llevamos y bajarnos de ese tren que viaja a alta velocidad, sí podermos. Quien dice que no puede parar el tren durante unos instantes, está tomando esto como una excusa para evadirse de algo que seguirá estando en el mismo lugar y teniendo la misma intensidad hasta que te decidas a enfrentarlo. A ti mismo, te vendría bien prestarte un poco de atención extra, para resolver algo pendiente o para escuchar eso que necesita ser escuchado.

El agotamiento se produce por diversas razones que vamos sumando y acumulando: exceso de trabajo, de responsabilidades, dificultades para conciliar el sueño o para dormir cantidad razonable de horas, acumulación emocional, mal uso de la energía, preocupación excesiva, etc. ¿Cuáles son en tu caso?


¿Qué podemos hacer para sentirnos mejor?

NO HAY RECETAS CADA UNO TIENE QUE DESCUBRIR QUÉ LE AYUDA

Sí puede ayudarnos saber que....

Lo principal es enfocar realmente qué es lo que nos provoca el estado de agotamiento – en mi caso, muchos temas laborales para cubrir en poco tiempo (es una bendición tener trabajo, aunque a veces no podemos regular exigencias o fechas de entrega). Podemos empezar por escucharnos, qué siento, qué me duele, qué me agobia... Saber cuál es el foco que hace mermar nuestra energía es un buen inicio para recuperarnos. Hay gente que desconoce qué le produce estrés o cansancio y, en muchos casos, se trata de falta de límites, situaciones intrapersonales o interpersonales no resueltas o, incluso, la cercanía de alguna persona con la que nos cuesta interactuar. Actuar sobre la causa en la medida de lo posible aliviará la situación.

En situaciones de agotamiento, no podemos rendir al 100% ni estar en todos lados o satisfacer a todo el mundo. Sí podemos hacer y lograr muchas cosas, pero además, exigirnos lo mismo que si estuviéramos refrescados o recién llegados de vacaciones denota cierto maltrato hacia nosotros mismos por no entender por lo que estamos pasando y darnos el lugar que tenemos en nuestra propia realidad. Entonces, hasta que se extinga la causa del agotamiento, trátate con suavidad y compréndete: que la sobreexigencia externa no se traslade a tu interior y haga eco en tus decisiones, sumando mayor presión aún, depende de ti.
 
Intenta descansar más de la cuenta. Saber que un día podemos dormir de más o hacer siesta, pasear, recrearnos, comunicarnos con otra gente o quedarnos solos y tranquilos... Si no puedes tomarte 24 horas seguidas (por ejemplo, en caso de estar a cargo de un familiar enfermo), ten espacios para ti,de relax o de recreación bien definidos.

Mímate y date gustos. Cuanto mejor te trates en estos momentos, mejor y más descansado te sentirás. Tener contacto con la naturaleza o comer algo que te parezca delicioso cambian el humor, incluso en los momentos más estresantes.
 
Quienes nos rodean no son adivinos y tal vez no saben que necesitas asistencia extra por estar en una coyuntura especial. Pedir a otro miembro de la familia que cocine o lave los platos, delegar trabajo o invitar a allegados a que pasen más tiempo con tus hijos, entre otras opciones, puede hacerte sentir más aliviado – y recargar tus pilas aunque solo sea momentáneamente – ¡todo suma! así que sin miedo, sin vergüenza, no dejes de pedir la ayuda que necesitas

Extracto artículo Agotamiento - Parar el tren, del Blog "Mejora emocional"