lunes, 17 de diciembre de 2012

No estamos hechos de una vez para siempre, estamos en constante evolución. No hay mejor regalo que seguir descubriéndose a uno mismo. No hay como conocerse mejor para responder a ese nuevo reto que pone la vida delante y hacer por ayudarse  a uno mismo en cada situación que se presenta. 

Hay cosas que no cambian y hemos de vivir con ellas, otras, en cambio, sí, porque se transforman o porque al cambiar nosotros de perspectiva, somos capaces de verlas de manera diferente.    

El futuro de cada ser humano depende de muchas cosas, pero no conviene obviar la propia responsabilidad como uno de los factores, de mayor importancia. Responsabilidad que se expresa en la voluntad y capacidad de generar cambios en uno mismo y en las propias circunstancias. Y, sobre todo, en la determinación para asumir la dirección de la propia vida realizando los cambios y renuncias que sean necesarios para ello. 


Escribimos nuestra vida a cada momento, pudiendo borrar, tachar, cambiar de página, retroceder, avanzar, tomarnos una pausa para después continuar y elegir esas decisiones cotidianas necesarias para ir armando la vida.