martes, 24 de diciembre de 2013

¡¡Feliz Navidad hoy y cada día!!


La vida se nos da

y la merecemos dándola.

martes, 17 de diciembre de 2013

dos regalos muy preciados



Existe, es real, hay algo en el ser humano que siempre nos invita a superarnos, a una vida más sana y esperanzadora. Dos regalos, dos tesoros tan preciados como frágiles, tan deseados: ¡La paz y la alegría! Realidades sencillas que tantas veces complicamos. Las sufrimos cuando faltan, cuando las sentimos lejos o no sabemos alcanzarlas, cuando queremos manejarlo todo y cuando tiramos por tierra lo que tanto costó crear y construir. 

¡La paz y la alegría! Empiezan en nuestro corazón con nuestra apertura; en ese corazón vive en tensión entre lo que vive y no ha resuelto, en la guerra consigo y con el mundo, en la libertad de quien se atreve y escucha, ve y quiere mirar. Si los miedos se las arreglan, nos atrapan, nos encierran cortando de cuajo cualquier brote vital que se haya sembrado. La paz y la alegría, todo lo contrario, nos abren y ayudan a vivir con holgura, con energía, con serenidad. Van de la mano, llegan, nos alcanzan, no nos preguntan si nos las merecemos o no, nacen en un corazón humilde, agradecido, conmovido, reconciliado, poroso, que les hace sitio, que deja lugar a lo nuevo, que se deja hacer por lo bueno y se abre a la sorpresa que le trae toda experiencia.

¡La alegría y la paz! No hace falta complicarse la vida. No es necesario generar situaciones especiales para que se den sino ajustar nuestra mirada para verlas en la cotidianeidad. En realidades y personas, en gestos y actitudes, nos invitan, nos emocionan, nos movilizan e ilusionan sacándonos de nuestros mundos 'yo-yo'. Se muestran tan diferentes a lo que en ocasiones esperamos que en ocasiones las pasamos por alto y qué bien que nos hagan echar el freno y despierten nuestras ganas de buscarlas y descubrir dónde están. Sí, siempre es necesario parar, escuchar y estar quieto, pero nada nos impide el que atravesemos puertas, abramos ventanas, andemos caminos y saltemos obstáculos. Y ahí están, la alegría y la paz, disfrazadas de circunstancias, enfermedades, problemas, en medio de todo, de lo bueno y lo malo, esperándonos invisibles pero reales, en nuestros días y en nuestras noches, en momentos de lucidez y de desaliento ¿sabremos encontrarlas? 

¡La alegría y la paz! Una actitud serena y despierta para no se nos pase la vida sin que nos demos cuenta, para que podamos tamizar, en medios de las prisas y quehaceres, lo que es valioso e importante. Hasta en medio de las tensiones y de las dificultades, paz y alegría que no vienen de nosotros, es la Vida en todas sus formas quien nos las presenta.

¡La alegría y la paz! Vienen con el descanso, en el silencio para poder escuchar al corazón, para acallar las voces del afuera y ayudarnos a escuchar a las de adentro. Esas que antes no se escuchaban y cuando las empezamos a escuchar van haciéndose cada vez más fuertes e importantes para nosotros mientras que otras van perdiendo fuerzas. Silencio para escuchar nuevas voces que levantan, acompañan y fortalecen. Voces que empezar a escuchar, incorporar y permitir que nos acompañen.

¡La alegría y la paz! El perder, el buscar y el encontrar nos completan, hacen más ricas nuestras vidas, ayudan a compartir momentos vitales que nos van volviendo compañeros, hermanos y amigos. Dos tesoros valiosos que requieren guardianes permanentes: tú y yo. 

viernes, 13 de diciembre de 2013

abiertos, ágiles y...

... muchas veces sorprendentes. Nadie sabe qué nos pasa realmente en el corazón. En ocasiones somos un misterio hasta para nosotros mismos. No responde a lo que nosotros seguimos esperando o pensando que podría ser. ¡Cuántas veces nos sentimos bichos raros, poco hechos! Percibimos la distancia para vivir de una manera menos mediocre a otra más libre y auténtica. Cuántas veces nos gustaría tener todas las respuestas y la capacidad de resolver problemas, de resolverlos más pronto que tarde y a ser posible hoy... La desesperación y la impaciencia se cuelan en cuanto bajamos la guardia o perdemos las fuerzas o simplemente la espera se hace larga. El camino más rápido es atractivo pero la velocidad no es válida para todo. La quietud y la espera tienen su mensaje que aportar en entretiempos cuando se tejen muchas otras cosas de las que quizás no seamos conscientes ni capaces de percibir hasta que el tiempo nos permite descubrirlas cuando echamos la vista atrás.

Un buen día, nos damos cuenta: algo nuevo está pasando, nos vamos 'teniendo' a medida que ponemos la confianza y no vivimos cerrados en nosotros mismos y nuestros esquemas, cuando soltamos el exceso de peso y nos desprendemos de lo que ralentiza o eterniza. Si nos descubrimos con capacidad de estar abiertos, si nos dejamos hacer receptivos, podremos escuchar, mirar, asumir nuestra realidad incompleta aunque no sepamos contestar todas las preguntas. Nos iremos atreviendo con lo que nos sobrepasa intuyendo que en esa obra inacabada hay esperanza. En nuestra fragilidad asumida, sostenida y acompañada, también la sencillez y el sentido del humor, nos abren a la vida, aunque aún no la percibamos.

Cuando tenemos la capacidad de asumir que no podemos tenerlo todo a nuestro gusto, controlado, y no por eso perder la serenidad ante lo que se nos escapa o no alcanzamos a comprender, superamos la tentación de acurrucarnos en un rincón esperando a que todo pase. Retos y oportunidades cotidianas no faltan donde poner la carne en el asador e ir haciendo a fuego lento, con lucidez y confianza, sin ingenuidad y en verdad, a mirar con otros ojos a los acostumbrados y ver brotes de vida donde antes no la distinguíamos o la creíamos posible. 

Está pasando, continuamente, como esas gotas de rocío que empapan la tierra cada mañana. Se nos va impregnando la vida y haciéndonos más plenos, más libres, ligeros, esponjosos, sí más... aunque a veces duela, suponga conflictos, dificultades, decisiones, transformación... Belleza, regalo y misterio, alegría y contradicción, creyendo y confiando, novedad y cambio.

En ocasiones una alegre realidad nos habla de nosotros y la libertad deja de ser un sueño, porque ya lo estamos viviendo. Los pequeños signos visibles anuncian algo nuevo a menudo invisible que podemos ver. Como el almendro cuando asoma la flor y anuncia que la primavera está cerca aunque el invierno siga presente. Cuando las hojas en otoño dejan el árbol desnudo éste sabe que volverá a florecer con colores vivos nuevos aunque eso ahora le quede lejos. En invierno parece que no hay vida, pero vendrá la primavera, vendrá el verano, habrá cosecha, vendrán cambios y tiempos mejores. A nosotros nos toca poner nuestra parte, amasarlo, esperarlo, crearlo... algo completamente inútil si se queda en teoría.

Y así es cuando mi mirada cambia, cuando soy más consciente de mi debilidad pero al mismo tiempo sé donde reside en verdad mi fuerza. Cuando dejo de pensar lo que puede pasar, para vivir como mejor puedo lo que está pasando. Me doy cuenta del tiempo y la densidad del momento presente. Un acto de fe, de empuje y de ilusión en tiempos difíciles. Sé que está más cerca y creer que hasta lo más pequeño recobra sentido, ya es camino de esperanza. 

Contar lo que estamos viendo puede contagiar a los que tenemos cerca. Todos necesitamos ayuda de los demás incluso en aspectos que no queremos reconocer. Todos tenemos algo que aportar. Estos días se han escrito muchas cosas ante la muerte de Nelson Mandela y su huella humanizadora. Si la vida de una persona funda una esperanza en el futuro de la humanidad me atrevo a decir que seguiremos sorprendiéndonos unos a otros, porque no lo hemos visto todo, porque el amor si es amor va siempre en dirección a los demás, en lo que damos la vida, en lo que nos hacemos presente, en donde denunciamos la injusticia, trabajamos a favor de las personas, donde dejamos una huella que es promesa, compromiso y realidad de un mundo más de hermanos y para todos.

jueves, 5 de diciembre de 2013

ocasiones de cambiar la mirada

Aunque todos reconocemos disfrutar en momentos lúdicos, ocupados como estamos por nuestros quehaceres y problemas, olvidamos, muchas veces, que todos los días, dentro de cada uno de nosotros habita ese niño o niña que un día fuimos. Aunque no parezca, ahí está, sigue ahí dispuesto a despertar y salir corriendo para recordarnos que podemos vivir la vida con otra mirada, aprovechar las ocasiones lúdicas sanas, descubrir motivos para sonreír y para sacar chispa a lo más sencillo y cotidiano e incluso resolver los problemas desde otra lógica.  


Es el mismo que disfruta en una merienda y le gusta ir de cumpleaños. Es el mismo que está dispuesto a mojarse bajo la lluvia, soplar burbujas, hacer galletitas caseras, organizar una partida de cartas, jugar entre las sábanas, meter goles en los partidos, soltar globos y hacerlos volar lejos, treparse a una cama saltarina, saltar olas en el mar, hamacarse o saltar de un trampolín haciendo tonterías. Sí y reír a carcajadas sin importarle si llama la atención, jugar al ring-raje en los timbres de los vecinos, hacer carrera de ascensores cuando los papás no miran, patinar en suelo reluciente, disfrazarse con lo que encuentra, tararear canciones de otro tiempo, soltar una cometa y dejarla volar alto. Porque ese niño o niña que fuimos y soñaba ya con qué quería ser de mayor, hoy sigue pintando su vida con los colores que se encuentra y con los que saca en ocasiones especiales. Le gusta construir y crear sueños como cuando hacía un castillo en la playa, sabe lo costoso que es que se quede en pie y se sostengan hoy tantos proyectos en los que pone la vida. Le da importancia a cosas que pueden ser guardadas como un tesoro. Deja que el sol y el viento le acaricie la cara porque siempre traen mensajes nuevos. Quiere ser protagonista de su propia historia y hace todo lo posible para atravesar un bosque encantando, luchar contra miedos y fantasmas, superar batallas, encontrar soluciones fáciles a los problemas más complicados, compartir con sus compañeros la aventura.

No hay duda, existe el día, el instante, en que algo te llama la atención y te hace mirar más lejos, si te sorprendes por algo que es digno de ser contado. Hay días que quieres bailar al son de esa música que te gusta. Que tu mirada se atreve a ser clara y transparente. Cualquier lugar es bueno para un rato de amigos. Hay momentos en el que uno se ríe por nada o por todo. En el que no importa mucho que te caíste con la bicicleta y te diste un buen raspón, aunque queden cicatrices durante año, en el que las lágrimas también hoy las cura un buen abrazo amoroso de quien te quiere y los cansancios pesan menos cuando uno puede descansar el día y el olor a comida casera entra por tu nariz prometiendo un rico rato. Sí, ayer como hoy aprendemos a ver el otro lado de las cosas que no supimos ver, a desempañar el cristal que hacía borroso tu mundo, con una nariz de payaso arrancar una sonrisa a quien no la espera, sorprender con una visita de esas que alegran cualquier corazón y hacer posible otro mundo cuando sumas fuerzas y trabajo en cosas que cuentan e importan.

"Hace poco tuve dolor de cabeza y mi hijo de tres años, queriendo ser amable, corrió a por un analgésico. Trató de abrir el frasco pero no pudo; le expliqué que la tapa era a prueba de niños: - Lo que hay dentro del frasco no es bueno para los niños -le dije- Tiene una tapa especial que los adultos pueden abrir pero los niños no. Tras una pausa me miró y me dijo:- No entiendo ¿cómo sabe el frasco que soy un niño?" Buena pregunta, verdad? 

Ayer un hipopótamo de peluche se daba un baño de sol en mi tenderero después de haber pasado por el túnel de lavado. Le hacía falta un baño. Y mientras se secaba pregunté a mi ahijada que nombre le poníamos para saber cómo llamarlo y fue bautizado por mi ahijada Juanita como "Tomino Yamón". Así será presentado al resto de muñecos en su nueva casa. Nos reimos mucho su mamá y yo de su ocurrencia, su imaginación y el buen rato que nos hizo pasar con el asunto.

Vale la pena ir al rescate de nuestro niño interior, dejarlo salir a la superficie y permitir que nos tome de la mano, nos guíe, nos ayude en los momentos de dificultad de cada día. Ocasiones de cambiar la mirada tenemos muchísimas cada día, conectar con lo mejor de nosotros mismos también, nuestra infacia ahí está ayudándonos a ser adultos hoy sin perder de vista lo que nos hizo niños ayer.

lunes, 18 de noviembre de 2013

enredando complicidades

Comentábamos en un grupo las posibilidades que nos da la tecnología para conectar con lo que está sucediendo estemos en el punto del mapa que estemos. Esta vez decidimos trabajar nuestra comunicación preguntándonos por el uso que damos al WhatsApp y el tipo de comunicación que generamos -no con afán de moralizar sino de saber cómo nos movemos- para descubrir en qué aspectos de comunicación/relación podemos crecer. 

Constatar la superficialidad de muchos de estos encuentros, la cantidad de tonterías y simplezas, la información que no va más allá del momento en que se expresa, la dificultad de mantener o continuar una conversación o sostener el interés por una causa pasado un tiempo. Experiencias diversas personales sobre este canal de comunicación inmediata que lleva a tocar el cielo o sabe a poco cuando trunca expectativas o falta más información y matices para que lleguemos a hacernos entender realmente o a comprender lo que se pretende transmitir.

Dialogamos sobre estar conectados pero no conectar, el lenguaje, el usar un espacio que puede no ser adecuado según para qué, los sentimientos que de disfrazan virtualmente, las necesidades personales no satisfechas... Poníamos el acento en lo que nos acerca y facilita porque vale la pena, y tambaleábamos la comodidad que nos vincula aparentemente pero en ocasiones nos aísla más que generar proximidad.

Comentamos impresiones y concretamos crecimiento. Cada uno descubrió en qué punto está y por dónde puede crecer. Qué bien darnos cuenta de lo que está a nuestro alcance y buscar cómo avanzar. Que lo que nos sirve para la vida nos ayude en las redes, que no falten ocasiones de encuentro. Que nos enseñen a comunicarnos los que cuando enredan con cariño y complicidad saben transmitir lo que es bueno.
 

martes, 12 de noviembre de 2013

escucha, deja que hable


Cuando desesperamos de nosotros mismos nos vamos al tacho, dicen en algunos lugares del mundo. Cuando nuestros ritmos no son compatibles con lo que la vida nos ofrece a cada instante, nuestra paciencia se hace un chicle y decimos u oímos a nuestro alrededor: nada nuevo bajo el sol y la negatividad tiñe  todo lo visible y lo invisible. Por supuesto el humor brilla por su ausencia.

Cuando algo nuevo se está gestando, muy de a poquitos, no se comunica ni evidencia. Existe y es real pero por debajo de la tierra de lo visible que sólo somos capaces de intuir y percibir, cuando despiertan los sentidos, cuando damos valor a procesos e intentos, cuando miramos con inteligencia y vamos más allá de lo que vemos y nos está pasando.
 
En medio de no entender, de sentirnos en tierra de nadie o a mitad de un futuro que no logramos vislumbrar pero ya se muestra distinto en el hoy, seamos de los que arriesgan, buscan y van más allá de lo que creemos definitivo e impide crecer. Porque la vida nos asombra continuamente y es cambio, lo queramos ver o no, sucede. 

Todo suena. Voces que narran experiencias sobre realidades e historias nos dicen que se construyen sumando, muy de a poquitos, con la fuerza del contenido de los años, de lo que aporta, de lo que confluye y supera nuestra imaginación. Que todo lo que vale la pena cuesta mucho tiempo y mucho amor. Prueba a escuchar más voces que las que hacen ruidos, que las que distorsionan y te tiran al tacho pesimista y que te quita las energías, baja más al fondo de ti mismo. Pierde tiempo en estar quieto, sin hacer nada, en silencio, ponte a mirar, dejar que la realidad sea la que te cuente lo que quiere decirte.  

"Hay otro tipo de silencio poblado, más tranquilo. 
Es un silencio del que uno se adueña. 
Se acallan los ruidos que interrumpen, y se deja que resuenen, con calma, 
voces o memorias, palabras o sonidos que te invitan a pensar, a evocar, a amar. 
Es una distancia necesaria con los otros para poner las cosas en perspectiva. 
Es calma, o es tormenta –que de todo nos pasa por dentro en ocasiones– pero no te domina. 
En ocasiones es buscado. En otras llega sin prepararlo. 
Pero todos necesitamos momentos así.
¿Alguna vez te encuentras con espacios así?
¿Cómo podrías buscarlos?"  (pastoralsj)

Aunque sintamos la desnudez de nuestra fragilidad no perdamos ocasión de percibir esa invitación que renuncia a quedarse en la mediocridad vacía, a ir a más. Ten alerta el corazón. Calla y contempla. Escucha, deja que hable...

viernes, 8 de noviembre de 2013

una resistencia capaz

Entre la desobediencia y la resistencia, recomiendo la resistencia; pero no cualquier tipo de resistencia, recomiendo una resistencia activa, lúcida y sostenida a lo largo del tiempo. Una resistencia espiritual.

Una resistencia capaz de reducir la velocidad, desconectar de la tecnología y reservar tiempo de calidad para el silencio.

Una resistencia que invita a parar, a escuchar las voces interiores y a distinguir las propias de las ajenas.

Una resistencia capaz de pensar bien y hablar bien de la realidad y de las personas; un pensar y un hablar que destierra prejuicios infundados y habladurías huecas.

Una resistencia capaz de evitar que la sospecha y el catastrofismo se nos cuelen y se instalen en nuestras conversaciones y pensamientos.

Una resistencia capaz de distinguir valor y precio, capaz de enseñarnos -día a día- cómo no ser necios.

El reto no es la desobediencia, ni la indiferencia, es la resistencia: activa, lúcida, sostenida a lo largo del tiempo.

Jaime Tatay sj


miércoles, 6 de noviembre de 2013

quien quiere hacer algo encuentra un camino...

Hay un dicho popular que dice que "quien quiere hacer algo encuentra un camino y en cambio quien no quiere, pone excusas". Y es verdad, la experiencia lo demuestra, todo se confabula para ayudarnos a conseguir lo que realmente creemos posible cuando nos ponemos de lleno y nos dejamos de excusar. A veces los caminos se abren de las maneras más insospechadas y sólo quien está atento y se entrega a fondo, los percibe. 

Es el caso de Goga Dodero, argentina, diseñadora  de indumentaria, trabaja de vestuarista y madre de dos hijos. Un día tuvo la genial idea de empezar a hacer bolsas (sacos) de dormir para gente de la calle con los desechos de envases de leche. Descubrió que se podrían usar los sachets (como se conoce en Argentina a la bolsa de plástico en la que vienen los productos lácteos más económicos) inspirada por un bolso hecho con este material que a ella le habían regalado. Al principio lo miró con desconfianza porque le pareció poco resistente pero al darle uso diario, cargarlo con peso, se dio cuenta que éste material tenía posibilidades, por lo que empezó a reflexionar sobre su reutilización. Una familia promedio consume de 7 a 10 sachets por semana. Los mismos 7 o 10 sachets que van a la basura. Pero,¿existe otra opción? ¿hay algo que se pueda hacer con ellos?

Sumado a eso, cuenta que se fue de campamento con su familia y hacía mucho frío y en esa situación se empezó a preguntar cómo hacía la gente de la calle para sobrevivir en la calle sin el abrigo necesario. Y ahí fue cuando se le ocurrió que podía usar los sachets para hacer bolsas de dormir para la gente de la calle que fueran aislantes del frío. Iniciativa que contó después a un grupo de amigas y poco después puso en marcha a través de un colegio que se encargó de juntar los envases. 76 sachets = 1 bolsa de dormir. Goga y su hija fueron las encargadas de coserla y llevarla a "Un sol de Noche" una ONG que reparte comida y abrigo para gente de la calle a quien donaron su primer bolsa de dormir sachetera. Cuenta que un señor la probó y les sugirió que le sacasen los abrojos y que le hicieran una abertura más grande. Tiene capucha, es un producto ligero y se seca rápidamente. 

Empezó a difundir el proyecto en las redes sociales a través de Facebook y a contagiar gente que se uniera a apoyarla en esta tarea, incluso escribió un manual para que cualquier persona que quiera pueda aprender cómo se cosen y sellan las bolsas de dormir. Son casi todas mujeres que suman voluntades y gratuitamente van dando vida a este proyecto sostenible. La Sachetera, como se conoce a este emprendimiento solidario, empezó a través de las escuelas de los hijos de las fundadoras y voluntarias que fueron las primeras que empezaron a juntar sachets y después muchas otras públicas, privadas y parroquiales se fueron sumando en distintas ciudades de Argentina. Recibieron la donación de seis máquinas selladoras con las que agilizaron mucho el trabajo pero necesitarían otras 20 más para repartirlas entre el resto de las iniciativas del interior del país. A su vez están buscando el apoyo de empresas, ONG y particulares que quieran sumarse al proyecto.

La Sachetera junta sachets de leche y yogurt limpios en colegios y casas, alentando a  reciclar para un fin solidario. Una vez al mes organizan “días sacheteros”, que son encuentros organizados para compartir  con grupos solidarios y amigos que deseen ayudar y aprender. Los voluntarios participan de la limpieza, selección, armado con costura y sellado. Por ejemplo, una bolsa de dormir sachetera se confecciona con 76 sachets, los voluntarios se dividen en grupos de trabajos para poder colaborar. Si alguien va para aprender y después desea copiar el proyecto en su zona, se puede llevar una muestra de todos los pasos para poder enseñar en el nuevo grupo. Se trata que en el mismo día se entreguen  los trabajos realizados a quienes lo necesiten con mayor urgencia. Actualmente están haciendo bolsas de dormir para gente en situación de calle, aislantes de techos para casas precarias, capas de lluvias, cambiadores de bebé.

A un año de su creación, La Sachetera ya ha ayudado a cerca de 200 personas en situación de calle que ahora duermen más protegidas del frío y la humedad gracias a esta iniciativa. Lo más notable de este proyecto es que Goga esta invitando a todo el mundo a que copie su idea, ha presentado un video en Youtube en el cual se muestra la manera de hacer una de estas bolsas. 
 
Como ella misma dice: "la cosa empezó con una idea suelta de esas que a veces tenemos todos. Lo más maravilloso de este proyecto fue que fue abriendo camino y posibilidades, abrí mi casa a personas que no conocía y que contactaron conmigo porque querían ayudar y entre todos vamos haciendo realidad este emprendimiento solidario. Si queremos, si nos apoyamos unos a otros, es posible hacer algo".

martes, 5 de noviembre de 2013

¡miremos!

“Si no miramos, el resto del mundo es invisible” Elsa Punset

Ayer Jesús compartía un video suyo caminando con su paragüas bajo la lluvia y contando en pocos minutos lo que veía y tenía la ocasión de contemplar mientras paseaba. Sólo fue necesario salir de donde estaba y llevar consigo su capacidad de mirar y dejarse sorprender por el pasaje. Lo compartió animando a no pasar por la vida sin mirar, o mirando sólo a nuestros zapatos o nuestros problemas o cargados con el día malo o pesado que uno pueda tener, ya que nos perderíamos todos esos momentos que forman la Vida que nos rodea y que están pasando.

El arco iris es un toque de atención para que miremos al cielo, para que levantemos la mirada más allá de lo que vemos siempre, para mirar cielo lleno de color, alegría y esperanza que se nos regala gratuitamente. Si miramos un río y sólo vemos agua, no disfrutaremos de toda la vida que crece en sus orillas, del fluir del agua entre las piedras salpicando de vida el paisaje otoñal. Si caminamos por la calle con la cabeza baja y a lo nuestro no nos encontraremos con la gente, no veremos qué está pasando alrededor. Está en nosotros decidir si vivir cerrados o abiertos a lo que está sucediendo, si mirar o hacer como que no vemos.

Todo puede sorprendernos. Sólo hace falta despertar los sentidos, estar presente donde acontece la Vida. Cada día, cada relación y circunstancia traen sus mensajes, descubrimientos que se evidencian, sensaciones que renuevan. Nuevos aires soplan para quien es capaz de percibir, para quien descubre belleza y se permite instantes que saben a eternidad para volver a las cosas de la vida con una mirada nueva.

viernes, 1 de noviembre de 2013

antes de morir quiero...

En su barrio de Nueva Orleáns, la artista Candy Chang hizo de una casa abandonada una pizarra gigante pidiendo a los paseantes completar la frase: "Antes de morir quiero..." Las respuestas de sus vecinos fueron sorprendentes, agudas, divertidas, se convirtieron en un espejo inesperado para la comunidad. 

Candy Chang creó la idea original del muro “Antes de morir quiero...” tras la dolorosa muerte de su mejor amiga para reflexionar sobre lo que realmente queremos antes de morir y para vivir la vida como queremos vivirla. La gran respuesta de sus vecinos convirtió esta iniciativa en un símbolo para su comunidad. Pero no quedó ahí, se sigue realizando en un montón de ciudades, en más de 30 países y en más de 10 idiomas diferentes. 

El muro “Before I die…” consiste en espacio pintado de color negro dónde cualquier persona que lo desee podrá escribir los sueños que quiere realizar antes de morir.

Un video lo ilustra, vale la pena ver y escucharla, quizás nos sirva o nos diga algo también hoy a nosotros. Ser más conscientes de la vida hace que valga la pena vivirla desde lo concreto de las elecciones de cada día. 

Un buen mensaje para este comienzo de noviembre ante estas fiestas que recordamos a quienes siguen en nuestro corazón aunque físicamente no están ya con nosotros. Un mensaje lanzado a este mundo que muchas veces vive más muerto que vivo, más de prisa que despacio. Ojalá cada día sigamos descubriendo cómo vivir, cómo hacer posible la vida para nosotros y para quienes se nos confía. 

Y que la muerte nos encuentre ¡¡¡vivos!!! 

jueves, 31 de octubre de 2013


A todos los que se quieren, se cuidan y acompañan,
siguen creciendo y aprendiendo juntos.
A los que celebran con alegría cada tiempo, cada día. 

¡¡Dedicado especialmente a Enrique y a María en su 10º aniversario!!


miércoles, 30 de octubre de 2013

tiempo de transformación y belleza

Cada estación tiene su encanto. ¿Nos dejaremos sorprender por la que estamos viviendo? En este lugar del mundo es otoño. Verdes, ocres, dorados y rojizos inundan el paisaje. La ciudad brilla con otros colores, resplandece en la luz cálida y gana en intensidad los días grises. El sol de otoño tiene menos fuerza pero tiñe de amarillo los peldaños y enfoca cada detalle de aquello que se mira. Sin duda es una de las épocas del año más fotogénicas.

Paisajes naturales se convierten en verdaderas obras de arte. Una buen plan es recorrer las áreas naturales, los parques nacionales, los caminos pequeños que conectan pueblos y comarcas. Es un placer salir a descubrirlos. Caminar y disfrutar la belleza del paisaje en permanente transformación. Fijarse en los cambios que se van sucediendo, apreciar los detalles, en la caída de la hoja, en los colores, en el viento, y por qué no, recolectar las apreciadas setas y los hongos y degustarlas con un rico vino. 

El color de la uva tiñe los campos, llega la vendimia. Los frutos de la época: granadas, membrillos, mandarinas, boniatos, higos, dan una fiesta de sabores y colores que al pasar por los mercados nos sigue sorprendiendo. Las familias que tienen costumbre embotan tomate, asan pimientos, preparan mermeladas y dulces, elaboran pacharán, licor típico navarro que acompaña las sobremesas. Es la época de la cosecha, en los puestos hay castañas y la calle se llena de castañeros augurando días fríos para poder venderlas a los paseantes; asoman las calabazas amarillas y de color naranja de todas las formas y tamaños; de los techos cuelgan pimientos o chiles de color rojo encendido. El ritmo de la ciudad a plena hora punta y a golpe de reloj es bullicioso, como lo son las calles más transitadas y los lugares muy habitados. Sin embargo, también es posible pasear en silencio y contemplar con calma a ritmo más lento ejerciendo presencia ciudadana. El otoño es también cultural y la oferta de cursos, espectáculos y actividades para todos los gustos se despliega en posibilidades. Un nuevo comienzo para todo lo que en nuestras agendas y compromisos tiene la temporalidad cíclica de curso escolar. Una nueva oportunidad de seguir llevando adelante compromisos, retos y opciones tomadas.

El paragüas y la ropa de abrigo vuelven a estar más a mano. La estación de tránsito entre verano e invierno obliga a nuestro armario a cambiar y a nuestro organismo a una serie de adaptaciones a las nuevas condiciones. Se escuchan más estornudos y toses y pica la garganta. Vuelven los platos de cuchara, la miel, los alimentos que nos aportan energía, vitaminas y minerales para combatir frío, catarros, gripes y virus del tiempo. Es un gusto llegar a casa y seguir descubriendo esos albergues que nos dan calor, abrigan y descansan: la música que tanto nos gusta escuchar, esa película que disfrutamos, esa siesta tapados con la manta en el sofá, una charla en familia, un café o té o chocolate caliente, el chat familiar que une mundos distantes, libro que no podemos dejar de leer porque nos tiene enganchados, la partida de cartas, la guitarreada, las risas con los juegos de mesa o el karaoke...

Los días más cortos, el cambio de hora, el aire que irá siendo más gélido anuncia que llega el invierno. Mientras tanto nos vamos acompasando con las bajas temperaturas sin perder calidez. Las reuniones con amigos encuentran hueco y cualquier motivo es bueno para volver a encontrarnos. Con la ilusión de caminar hoy nuevo ciclo, estrenamos tiempo nuevo, tiempo de cambios, transformación y belleza que ir descubriendo en la naturaleza y también nuestra propia vida. ¿Querremos verla?

lunes, 28 de octubre de 2013

ese atrevimiento que asombra


Somos mucho más capaces de lo que pensamos y nos atrevemos a soñar. Si el temor paraliza nos hace quedamos agarraditos como a una rama frágil, que si le hacemos mucho caso, nos rompe. Si nos vamos descubriendo capaces, cualquier paso se convierte en atrevimiento que asombra y reviste de confianza.

Conectar con uno mismo, el silencio que reconcilia, relacionarnos con los demás desde dentro, ir reconociendo el camino andado, nos va abriendo los ojos y despertando capacidades como darnos cuenta, escuchar, mirar, releer, maravillarnos, contemplar, disfrutar tanta belleza a nuestro alrededor y en nosotros mismos.

La Vida nos renueva a cada instante. Somos capaces de nacer de nuevo. Nuestra manera de vivir, de mirar con inteligencia y convertir un problema en posibilidad nos muestra camino. Disfrutar de la Vida a pequeños sorbos, apreciar los intentos y las posibilidades que están a nuestro alcance o que van siendo una realidad, eso es abrir las alas y sencillamente, volar.

viernes, 25 de octubre de 2013

nos movemos?


la realidad 
¿es sólo lo que vemos?
¿es lo que aparentemente se ve?
¿hay algo más?
¿Desde dónde la miramos?  
¿Es sólo nuestra o caben otros? 
¿A qué distancia estamos? 
¿A qué me invita? ¿Qué me pide? 

martes, 22 de octubre de 2013


y se atrevieron a soñar 
y a echar a volar su sueño  


es un sueño, pero creemos en Él

Google una vez más sorprende con su doodle interactivo y trae a la portada del buscador a un personajillo simpático en memoria de André Jacques Garnerin, que un día como hoy, hace 216 años, hizo el primer salto en paracaídas sobre París. Fue el primer hombre que saltó en paracaídas por primera vez en la historia. También los medios de comunicación se hacen eco de la noticia recordando que el saltador francés utilizó un globo de hidrógeno para subir hasta los 350 metros de altitud desde donde se lanzaría posteriormente en dirección al parque Monceau de París. Cuando el globo en el que viajaba alcanzó los 350 metros de altura cortó la cuerda que unía la cesta y abrió el paracaídas que le llevó hasta tierra. Miles de testigos contemplaron atónitos aquella hazaña.

No se quedó en este salto únicamente, realizó muchos más, entre ellos uno a 2.430 metros sobre Londres y empleando para ello un paracaídas con campana de seda que llegó a medir 7 metros de diámetro. No fue el único que se atrevió a desafiar a la gravedad con el paracaídas en mano, su mujer, Genevieve Labrosee se convirtió en la primera mujer en saltar en paracaídas, un año después que su marido. Y su sobrina Elisa saltó 40 veces entre 1815 y 1836. En 1804 un compatriota suyo, continuaba con este mismo impulso. Garnerin murió en un accidente cuando estaba efectuando los preparativos para realizar un vuelo en globo dirigible, otro más que muere con la tarea entre manos, haciendo lo que más le hacía vivir.

Un mensaje alto y claro para nosotros hoy, un mensaje que sigue dando de que hablar, como todo lo significativo e importante que nos dice algo por dentro. Él se entregó a  fondo hasta dar la vida por su sueño, hizo que unos cuántos mirasen para arriba y se hicieran preguntas, despertó curiosidad, sorpresa, ilusión por ver algo realizado y posible, contagió a otros que como él también quisieron vivirlo, aportó su granito de arena para acercarnos un poco más al cielo y a lo que nadie se atrevía a soñar. Gran mensaje lanzado al vuelo con herramientas sencillas a su alcance. Ilusión, mucha imaginación y creatividad, esfuerzo, alegría, entrega, compromiso y pasión no faltaron. Tampoco hoy a tantas personas que buscan y trabajan por una vida vivida con más fondo, libertad y altura, movidos por lo que les hace vivir y quieren compartir con los demás.

Hago un hueco en este lugar en el mundo a los que trabajan y se comprometen por llevar adelante un sueño, en especial a la gente de la Parroquia del Perpetuo Socorro de Mérida a cargo de los Misioneros Redentoristas, que siguen soñando y se preparan juntos para dar el salto a una acción misionera en el barrio en marzo de 2014 y llevar un mensaje, ir más allá de lo conocido y de los que están para contagiar entusiasmo a todos y seguir invitando a otros a unirse. También en las redes sociales como Twitter quieren llegar a los 1.000 seguidores. Ayúdales siguiéndoles #misiónparroquial  

Es un sueño, pero creemos en Él, dicen. También para mí y para mucha más gente que seguimos dando saltos y contagiando con nuestra vida lo que nos hace vivir, no sé si lo conseguimos, sé que lo intentamos. A disfrutarlo, chicos, porque vale la pena y se pasa volando!!! "Ven conmigo a volar y a enseñar a los demás que hay algo más dentro de ti, que Cristo te hace vivir..."

lunes, 21 de octubre de 2013

con paciencia de semilla

Duerme en un estado ausente.
Algo despierta por dentro,
algo la inquieta y remueve
buscando luz y alimento.

Sin prisa, tomando fuerzas,
va rasgando su armadura
con un grito de dolor
ahogado en quietud oscura.

Pero sigue, muy despacio,
lentamente y en penumbra,
con una esperanza innata
que alguien regaló a su duda:
que la noche solo existe
para que la luz la invada,
que la sed solo se calma
si se rompe la coraza,
para que puedan ser libres
las raíces que le anclan
a la tierra oscura y fría
que la tiene, así, atrapada.

Que la tiniebla hace falta
para madurar el alma
que la tierra con el agua,
se convertirá en su casa.

Como si supiera ser,
aprende a querer la espera,
hace alianza con la tierra
el silencio y la ceguera.

Con paciencia de semilla,
se deja ablandar por fuera
para reventar entera
y lejos de morir, alzarse...
crecida, tímida, bella,
acariciando aire y cielo,
bebiéndose el sol y los vientos,
bailando el agua que llega.

Y va capeando aguaceros,
con la alegría serena
de saberse por fin plena,
pese a todo sufrimiento.

Arropada por el sol
que de colores la llena,
hunde su raíz en tierra
y se despliega ligera.

Mira hacia atrás y comprende
que el camino también cuenta
que no será más semilla,
que ahora sabe que ya es ella.

viernes, 18 de octubre de 2013

a cada momento lo que necesitamos

A diario nos preguntamos sobre tantas cosas ¿y ésto cómo será? ¿cómo se hace? La naturaleza, sus ciclos, sus modos, me maravillan, me llevan a esa actitud contemplativa que me permite mirar la vida y redescubrirla, desde el silencio que posibilita toda novedad, desde la sorpresa que siempre me lleva más allá de lo que creía ver. Me ayuda a comprender mis tiempos, nuestros modos tan humanos, y me sorprende, tantas veces, que estemos en perfecta armonía formando parte de un conjunto más amplio que del que somos conscientes. Esta foto es de este verano, en un pueblo de montaña del pirineo después de una buena tormenta. Esa lluvia que lo empapó todo tenía brillo. El olor que quedó a tierra mojada me recordó lo necesario y me llevó más lejos de mis superficiales preocupaciones. La vida se hidrata, se renueva, reverdece, cuando se empapa, cuando se deja hacer por la Vida que la cuida. Qué paisaje más hermoso después de una buena lluvia. Estaba ahí, es el de antes pero ahora más limpio, más sano,como nuevo.
Es fácil llenarnos de cosas, no parar de hacer, hacer y seguir haciendo y no bajar ese ritmo. En épocas de inmediatez toda espera parece larga. Hace tiempo que salir a caminar o sentarme a solas en un lugar tranquilo me ayuda a tener tiempos de paz y a recuperar el peso de otros ritmos necesarios para sopesar la vida. A veces tenemos miedo a hacer silencio, porque si afinamos un poco el oído quizá descubramos cómo nos está yendo la vida. Siempre que llovió paró, después de la tormenta llega a calma. Sin embargo, hasta lo más evidente se nos desdibuja, se difumina y se pierde de vista en la prisa, con lo entretenidos que nos tienen las urgencias, los quehaceres y problemas de cada día. Cuando desesperamos de nosotros mismos, de los demás, del mundo, cuántas dosis de contemplación, discernimiento y silencio nos son necesarias. Cuando nos descubrimos tremendamente frágiles como esas gotas llenas de agua, suspendidas en silencio sin llegar a caer, sin tenernos del todo, cuanta aceptación y humildad nos es necesaria.

 El futuro depende de todos los que son hoy conscientes del presente.

Necesitamos que nos ayuden a conocernos, a recuperar la confianza en nosotros mismos, a desarrollar el gran potencial que llevamos dentro. Nuestra experiencia vivida es un buen libro que leer en clave de madurez y de descubrimientos. Nuestro cuerpo habla, nuestras sensaciones comunican. La Naturaleza es una buena maestra, los buscadores como nosotros, buenos compañeros y compañeras de camino, tantos materiales nos sirven de bastones y el corazón de cada uno, un alumno que puede seguir aprendiendo y dejándose hacer. Como en esa lluvia que todo lo empapa, Dios nos bendice, nos habla, nos acompaña en todo lo nuestro, dándonos a cada momento lo que necesitamos.

Vivimos marcados por la crisis y la desesperanza y el olor a tierra mojada lo recuerda: la vida respira, se hidrata, germina, reverdece, se vuelve nueva a cada instante con los constantes cuidados que recibe y que prodigamos, que buscamos y encontramos. Cuando la tierra se oxigena expide su aroma y quien lo huele recupera el buen olfato y reconoce aire puro, mira en el paisaje que tiene delante más colores que los que antes veía, distingue matices, ve cuán necesario son los cuidados que cada día permiten que algo nuevo se siembre o germine para que allí sea posible estar y vivir.
Podemos quejarnos de muchísimas cosas que nos incomodan, que no tenemos, que nos suponen una molestia o no son como esperábamos; podemos cargarnos de razones y sentirnos con derechos... Podemos y lo hacemos. Podemos ir como ciegos que no quieren ver... Podemos elegir cómo vivir, cómo afrontar. Nos sobran los motivos para mirar y para agradecer tanta Vida recibida a cada instante y vivir con la sencillez de las gotas de agua que empapan hasta el último rincón de la tierra sin preguntar quién las merece. Como la tierra podemos ser renovados en nuestros compromisos vitales, descubrir cómo oxigenar y sanear hasta el último rincón de nosotros mismos para poder vivir no como quien aguanta el chaparrón sino como quien descubre en cada situación una nueva oportunidad, para enamorarse más de la vida y vivirla con pasión, ilusión, entrega y compromiso.  

La naturaleza no deja de mostrarnos sus estaciones, sus variaciones, sus modos. Así nosotros podemos ser más conscientes al acompañar los cambios que se suceden en nosotros aunque no sepamos de antemano cómo será el camino. Estar al comienzo de una transformación y vivir en ella convoca nuestra manera de ser, de mirar, de pensar, de escuchar, de dialogar y querer estar en la realidad. Como la semilla que se rompe al pudrir, tengamos el corazón alerta para vivir cada momento. No queramos dar la vida sin morir, sin cambiar, sin transformarnos. Necesitados estamos de conversión, de agua y de aire fresco como de nutrientes de amor y comprensión, de ternura y compasión, empezando por nosotros mismos y siguiendo por todos los caminos en los que Dios nos bendice y nos confía.

lunes, 14 de octubre de 2013


Porque nuestra esperanza 
es mayor que nuestros problemas

la caja de galletas

Una chica estaba esperando su vuelo en la sala de espera de un gran aeropuerto. Como aún faltaba mucho para embarcar, decidió comprar un libro y un paquete de galletas.

Se sentó en una sala del aeropuerto para descansar y leer en paz. Un par de asientos más allá, se sentó un hombre que abrió una revista y empezó a leer. Entre ellos, quedó el paquete de galletas.

Cuando ella tomó la primera, el hombre también tomó una galleta. Ella se sintió indignada, pero no dijo nada. Pensó: "¡qué descarado! Si yo fuera más lanzada le daría un manotazo para que no olvidara la grosería"

Cada vez que ella comía una galleta, el hombre también comía una. Aquello la indignaba tanto que no conseguía concentrarse en la lectura ni reaccionar.

Cuando quedaba apenas una galleta pensó: "¿Qué hará ahora éste jeta?" Entonces el hombre tomó la última galleta, la partió por la mitad y la repartió.

"¡Ah no! ¡Esto ya es demasiado!" Roja de la rabia cerró su libro de golpe, agarró sus cosas con furia y se marchó de mala gana hacia la puerta de embarque.

Cuando se sentó en su asiento del avión miró dentro del bolso y vio para su sorpresa que allí estaba su paquete de galletas, intacto, cerrado... ¡sintió tanta vergüenza!!!!!

Sólo entonces se dio cuenta de lo equivocada que estaba. ¡Había olvidado que sus galletas estaban guardadas dentro del bolso! El hombre había compartido las suyas sin sentirse indignado, nervioso o rabioso, y ya no había posibilidad de explicar o pedir disculpas.

¿Cuántas veces sacamos conclusiones antes de observar mejor? ¿Cuántas veces juzgamos sin tener suficiente información? ¿Cuántas veces no vemos más allá de lo nuestro? Abramos los ojos, miremos la realidad de manera más amplia. Y que humor y amor no nos falte ni con nosotros mismos ni con nuestros ritmos ni nuestros errores!!

jueves, 10 de octubre de 2013

... y coincidir!

Soy vecino de este mundo, por un rato,
y hoy coincide que también tu estás aquí,
coincidencias tan extrañas de la vida...
Tantos siglos, tantos mundos,tanto espacio,
y coincidir.


Si navego con la mente en los espacios,
o si quiero a mis ancestros retornar,
agobiado, me detengo y no imagino...
Tantos siglos, tantos mundos, tanto espacio,
y coincidir.


Si en la noche, me entretengo en las estrellas,
y capturo la que empieza a florecer,
la sostengo entre las manos, más me alarma...
Tantos siglos, tantos mundos, tanto espacio,
y coincidir.


Si la vida se sostiene, un instante,
y un instante es el momento de existir,
si tu vida es otro instante, no comprendo...
Tantos siglos, tantos mundos, tanto espacio,
y coincidir.

Alejandro Filio

domingo, 6 de octubre de 2013

sé como el agua

El agua puede fluir o puede aplastar. 
Sé como el agua. 
El agua que corre nunca se estanca, 
así es que ¡a seguir fluyendo! 

viernes, 4 de octubre de 2013



¿Cuáles son las cadenas de mi vida?
¿Qué necesito yo dejar atrás para continuar el camino con nueva libertad?

miércoles, 2 de octubre de 2013

esa libertad que no se nos puede arrebatar

"Los que estuvimos en campos de concentración recordamos a los hombres que iban de barracón en barracón consolando a los demás, dándoles el último trozo de pan que les quedaba. Puede que fueran pocos en número, pero ofrecían pruebas suficientes de que al hombre se le puede arrebatar todo salvo una cosa la última de las libertades humanas, la elección de la actitud personal ante un conjunto de circunstancias, para decidir su propio camino."
(Viktor Frankl, 1946)

martes, 1 de octubre de 2013


... tan natural como llorar cuando te lastimas,
dormir cuando estás cansado,
comer cuando tienes hambre,
estornudar cuando te pica la nariz...
Es la manera en que la naturaleza sana un corazón roto.
 (Doug Manning)
 
Son posibles nuevos comienzos
y nuevos aprendizajes 
¡Feliz mes de octubre!

jueves, 26 de septiembre de 2013

 

Dedicada especialmente a Marina, a Paula y a Celina
¡¡¡Gracias por ser mis amigas siempre!!!

este mensaje tiene que ver con nosotras y nuestra historia
eco de una época que nos regaló mucho 
(empezando por buena música y muchos tiempos compartidos)
 Hoy seguimos construyendo nuestras vidas desde otros lugares
haciendo posibles otras historias.

miércoles, 25 de septiembre de 2013

a todos los que nos sentimos aprendices



Cuando crezcas, descubrirás que ya defendiste mentiras, te engañaste a ti mismo o sufriste por tonterías. Si eres un buen guerrero, no te culparás por ello, pero tampoco dejarás que tus errores se repitan. 

El perdón es una expresión de amor. El perdón libera de ataduras que amargan el alma y enferman el cuerpo.

Muchos de nuestros intentos de perdón fracasan pues confundimos esencialmente lo que es perdonar y nos resistimos ante la posibilidad de empequeñecer los eventos ocurridos u olvidarlos.

El perdón no es olvido, no es olvidar lo que nos ocurrió. No significa excusar o justificar un determinado evento o mal comportamiento. No es aceptar lo ocurrido con resignación. No es negar el dolor. No es minimizar los eventos ocurridos. No significa que estés de acuerdo con lo que pasó, ni que lo apruebes. 

Perdonar no significa dejar de darle importancia a lo que sucedió, ni darle la razón a alguien que te lastimó. Simplemente significa dejar de lado aquellos pensamientos negativos que nos causaron dolor o enojo.

Creemos erradamente que el perdón debe de conducirnos inexorablemente a la reconciliación con el agresor. Pensamos que perdonar es hacernos íntimos amigos de nuestro agresor y por tal motivo lo rechazamos. No implica eso para nada, el perdón es UNICAMENTE PARA TI y para nadie más.

No hay que esperar que la persona que nos agredió cambie o modifique su conducta pues lo más probables es que ésta persona no cambie y es más, a veces se ponen hasta peor.
El perdón se basa en la aceptación de lo que pasó.

La falta de perdón te ata a las personas desde el resentimiento. Te tiene encadenado.

El perdón se debe de realizar "sin expectativas" sin esperar que nada suceda. Si esperamos que el agresor acepte su error, estaremos esperando en vano y gastando nuestro tiempo y nuestras energías en una disculpa que jamás llegará.

Si estamos esperando esta reacción, luego de haber perdonado, pues realmente no perdonamos de corazón pues seguimos esperando una retribución, un resarcimiento.
Seguimos anclados en el problema, en el ayer, queriendo que nos paguen por nuestro dolor.
Entonces no hemos perdonado, y quien tiene el control de nuestra vida es el EGO. EGO que quiere a toda costa castigar o cobrar al agresor.

No existe nada ni nadie que pueda resarcir el dolor ocasionado en el pasado, el pasado no tiene cómo ser cambiado.

Ningún tipo de venganza o retribución podrá subsanar los momentos de tristeza y desolación que vivimos, lo mal que nos sentimos.

Al esperar una disculpa, que se acepte el error; nada de eso cambiarán los hechos, lo ocurrido en el pasado, sólo estaremos queriendo alimentar nuestro ego, nuestra sed de justicia mal enfocada.

La falta de perdón es el veneno más destructivo para el espíritu ya que neutraliza los recursos emocionales que tienes.

El perdón es una declaración que podemos y debemos renovar a diario.

Muchas veces la persona más importante a la que tienes que perdonar es a ti mismo por todas las cosas que no fueron de la manera que pensabas. Perdonando desde nuestro corazón, logramos mirar los hechos tal y como sucedieron y luego decidimos dejarlos ir, dejarlos en el ayer. 

Para decir que la lección ya se encuentra aprendida y que hemos logrado vencer las circunstancias negativas que nos tocaron vivir.

Recuerda que con la vara que mides, serás medido...
Acepta que somos ¡APRENDICES! 
Paulo Coelho El perdón