jueves, 31 de enero de 2013


  
No siempre es fácil. Pero es posible. 
Necesario, deseable. Y sano. 
Vivir en paz, con uno mismo y con los otros, y hasta con Dios. Aunque sea a ratos. 
Aparcar por un rato el lamento, el dramatismo, la lágrima, soltar culpas... Para reconocer lo mucho bueno que hay en la vida y que existe en ti.
Dejar de huir, buscar ese abrazo, ir al encuentro, para que sea posible la vida nueva.
 

para que se renueve la mirada

Releo frases que escribí en mi cuadernito de notas hace un par de años, en un tiempo de más luces y menos contradicción. Lo sé, no es nuevo, en momentos difíciles merece la pena detenerse e ir despacio. Un recuerdo de una búsqueda que viene de tiempo. De cuando en cuando, leer esos escritos me ayuda. Me recuerda a experiencias vividas otras veces y actitudes que deseo sean posibles una vez más, cuando se da esa sinergia de fuerzas que me vuelve capaz de acompasarme. 
Este es mi barro. Esta es mi debilidad. Estas son mis dificultades...
Algunas de temporada, otras cambiantes, esas reincidentes.... No es nuevo, buscamos caminos seguros, agarraderos fuertes, trazos bien marcados... Descubrimos caos, incertidumbre, cosas que se atragantan, ese yo en sombras, oscuro, asustadizo, impaciente, rebelde, infantil... Recorremos la distancia que hay entre quienes somos y lo que nos cuesta crecer, dejarnos hacer... ahí están las decisiones que vamos tomando, la manera de situarnos... también, nuestras actitudes, los momentos de lucidez, generosidad, valentía, sencillez, sinceridad... en la confianza que vamos poniendo a cada instante, en cada cosa, existe aunque a veces se opaque o simplemente, no seamos capaces de verla.
Muchas veces sentenciamos: no hay quien nos cambie, esos esquemas no se rompen. Es el discurso repetitivo de nuestra fragilidad dolida cuando se impone, nos ciega. Solemos ser dramáticos, catrastrofistas. Tendríamos que tener más a mano la valentía que nos permite echar cuatro gritos y desahogarnos, pañuelos para soltar unas cuántas lágrimas de alivio y unas cuantas carcajadas que nos inviten a ser más flexibles y menos exigentes. Negamos y rechazamos lo que más necesitamos. No nos permitimos. Las dinámicas del sufrimiento parecen seguir coordenadas que no permiten ayuda. Podemos intuir, racionalizar, desvelar y ocultar al mismo tiempo. Querer que las cosas sean como nosotros queremos... y cuando no son así... Defendernos. Herir. Ironizar. Resistirnos a la realidad tal y como se presenta. Orgullos y cabezonerías se suceden, nos protegen y aíslan. Heridas que no acaban de curar ni limpiarse son las que hablan y las que escuchamos. Juicios severos ganan raíces bien adentro. Las miradas menos misericordiosas y el cariño que por algún frente descuidaste, ahí están.
Cada día podemos descubrir una mirada amable sobre nuestra vida. Podemos aprender a mirarnos de otro modo, a descubrirnos amados aunque estemos llenitos de errores. Nos resulta complicado reconocernos necesitados, superados, pobremente desbaratados y llamados a traspasar las fronteras de nuestros mundos estrechos. ¡Cuidado con la metástasis del quedarnos como estamos!
Somos personas inacabadas, en construcción,
no estamos hechos de una vez para siempre.
Cuando uno se siente desbordado, confuso, bloqueado, hace bien recordarlo. Quizá no nos han dicho bastante que la vida puede, sencillamente, volver a empezar… que podemos cambiar... seguir construyéndonos hasta el último suspiro de nuestra vida...  

Podemos usar toda la caja de colores
aprendiendo a mezclar colores y pintar matices,   
atrevernos con distintos trazos y sombras difuminadas.

Parece que la vida se confabula de mil maneras para que cada uno descubramos que sí es posible... Cuando un corredor de fondo se repite a sí mismo que es capaz de seguir corriendo, de superar obstáculos y de terminar una maratón, este pensamiento positivo, reiterado, tiene efectos directos en el rendimiento, puesto que la fuerza espiritual afecta también la fuerza física.  FRANCESC TORRALBA
Pienso que si creyera sólo en lo que veo, creería tan poco… Yo a veces vuelo y otras veces me arrastro a ras de suelo.... pero cada día, comienzo de nuevo. Lo sé ¡basta un pequeño paso! Desde lo pequeño...
Abrir nuestros ojos y nuestra vida
 a los milagros que acontecen cada día
No perder la mirada nueva sobre cada paso del camino...
Alguien dijo una vez que todo puede volverse sorpresa y milagro cuando dejas de creerte el maestro de ceremonias y te abres a más posibilidades. Los milagros acontecen a cada paso para quien sabe descubrirlos.
No es el martillo el que vuelve perfectos los guijarros, sino el agua, con su danza y su canción. Allá donde la rudeza destruye, la ternura esculpe. TAGORE
Para que se renueve la mirada existe un Amor más grande que brota por doquier, nos habita desde siempre y puede ayudarnos, alentarnos. Sé por experiencia que la humildad es la que conduce a quien se deja guiar hacia una vida más en sus manos. El Amor es alfarero de personas y a él le doy gracias por esta nueva oportunidad para aprender a amar.

martes, 29 de enero de 2013

con naturalidad, sencillez, desde el corazón

Ella nos ha llenado la vida de color a tantas personas que la hemos conocido!!!! A través de sus libros, artículos, talleres, charlas. Ha hablado como mujer, como esposa, como madre, como abuela, como creyente, como catequista, como animadora de grupos de Cáritas, de mujeres, de cuidadores familiares, etc,... Apuesta por la calidad de vida y quiere huir a toda costa de la mediocridad somnífera esa en la que se instala mucha gente, viviendo una existencia sosa, incolora e insípida, sesteando una forma de vivir rutinaria, con cada día igual al anterior, corriendo sin saber tras qué, sin entusiasmo, sin ilusión para poner color a la propia persona, a la vida, a la familia, al trabajo, al ocio, al hogar, a las relaciones, a la fe, al descanso…Es una mujer que vive su vida de manera apasionada no cabe duda, sus escritos lo reflejan, llegan, están llenos de fuerza, de sencillez, de ilusión, que ni la esclerosis múltiple ha sido capaz de borrarle.  

Ahora no escribe, vive cada momento, con lo que le toca desde su cama del hospital luchando con su enfermedad que le ha cambiado los planes y le ha puesto delante un nuevo desafío. Mari Patxi Ayerra está en el hospital desde principios de este año. Varias operaciones, la última craneal, cuidados intensivos y evolución lenta. Desde ayer en planta y a partir de ahora pasos cortos y pequeños. El proceso de recuperación va a ser largo y con altibajos. La familia al pie del cañón con ella.

He entrado a su blog Las cosas del querer que se enlaza con éste en la columna de la derecha y me lo he encontrado redireccionado a otro suyo, con nombre propio, tiene todos sus escritos pero ahora con nuevas entradas escritas por su hijo Javier. Se le notan los genes de su madre, lo expresa clarito: lo importante es caminar aunque sean pasos cortitos y despacito. Aunque haya dolor y preocupación siempre la confianza y esperanza en el Padre. Mari Patxi es una mujer creyente, vital, apasionada de contar con sencillez las cosas de Dios. Parece ser que cada día está más lúcida, y con mejor pinta. Ayer por la noche incluso bromeaba y se reía, como tantas otras veces, pintando una sonrisa en medio del dolor, como ha querido vivir las cosas que le ocurrían: con naturalidad, sencillez, desde el corazón


Ojalá también yo sea capaz de vivir así, con naturalidad y sencillez todo lo que me pasa. Lo intento, pero no siempre lo consigo y fácilmente me complico las cosas. Me alegra conocer personas como Mari Patxi, ella es un fiel reflejo de un corazón sencillo. Como una estrella fugaz pasa por algunos momentos de mi vida diciendo alto y claro que se puede vivir así. Sigo su estela brillante en la noche que hoy me enciende el corazón, una vez más, y me recuerda algo tan esencial que cualquiera es capaz de entender.

Te invito a que descubras a esta mujer, si no has tenido oportunidad 

lunes, 28 de enero de 2013

la respuesta no es la huida


¡Algo que nos viene muy bien recordar!

Maldita Nerea - La respuesta no es la huida

dedicado a cada persona especial de mi vida
a cada lector/a de este blog
y por supuesto...¡a mí misma!

Porque los hay más bajos, más altos, más listos, más tontos, 
más simpáticos, más amargados y más bonachones. 
Pero como tú, no hay nadie... 
¡Quiérete mucho, mucho, mucho!

*Este es un producto Mr Wonderful

domingo, 27 de enero de 2013

hay vida más allá del whatsapp y las redes sociales
no te quedes enganchado
vive la vida real


sábado, 26 de enero de 2013

elegir es dar un paso más

Todos tenemos preocupaciones ¿qué hacemos con ellas? ¿somos un lamento callado continuo o, por el contrario, somos el muro de las lamentaciones en público? Ante situaciones molestas o repetitivas, no hacemos nada con quedarnos anclados en la angustia, molestarnos, protestar repetidas veces, sentirnos insatisfechos,... y quedarnos igual. Podemos mantener todo el tiempo que queramos nuestras actitudes quejicas, esos nudos y embrollos que se van acumulando. Lo cierto es que una pérdida de energías terrible que no conduce a nada más que a situaciones que nos enferman.

No ganamos nada si no somos capaces de hacer algo con lo que pensamos, si no podemos convertirlo en acción, si nos quedamos como estamos el embrollo crecerá, se quedará retenido en nuestra cabeza, en nuestro estómago, en dolencias físicas psicosomáticas, en una idea, en situaciones no expresadas, no digeridas, no integradas, que van aumentando el paquetito de preocupaciones. Se puede hacer algo más que vivir con ceño fruncido, resoplando, tristones, depres... Se puede hacer algo.



El silencio, el escucharnos, el diálogo, nuestra inteligencia, nuestras emociones, nuestras capacidades, el sentido del humor y la creatividad nos ayudan siempre a hacer nuevas todas las cosas. 

Jorge Bucay en su libro “Cartas para Claudia” diferencia entre elegir y optar: "El ser humano debe elegir pero elegir es dar un paso más y hacerse responsable de su elección. Estoy hablando de elegir. No de optar. No de descartar las alternativas indeseables y quedarme con el resto. Ante un sendero, éste se bifurca en dos caminos... uno de terciopelo y otro de espinas. Si yo voy por el de terciopelo porque las espinas me dañan y tú vas por el mismo porque la suavidad del terciopelo te fascina, tú eliges y yo opto".  

Entonces  elegir será tomar decisiones de forma inteligente obteniendo el máximo placer y el mínimo dolor, lo que descubrimos una vez más que nos ayuda a vivir mejor

Según la RAE elegir es escoger, preferir a alguien o algo para un fin; tomar una o más cosas o personas entre otras. A diario tomamos muchísimas decisiones que nos ejercitan en esa libertad que vamos construyendo a lo largo de la vida. 


¿Es posible hacer esto? Lo mejor que te puede pasar es que te lo empieces a cuestionar. Uno de nuestros recursos más importantes es la capacidad de entrar en confusión. Es lo único que puede dar lugar a nuevas verdades. Si uno no puede entrar en confusión respecto de los viejos sistemas de creencias, no puede descubrir nuevas cosas. Descubrir nuevas cosas tiene que ver con explorar. Explorar tiene que ver con sorprenderse. Y sorprenderse implica confundirse. Es lo que nos pasa cuando pensamos: ¿Cómo puede ser, si yo pensaba esto y ahora no?  Dudamos, nos hacemos preguntas, nos cuestionamos y despegamos de nuestra "zona conocida"... puede que así nos atrevamos a descubrir cosas nuevas.

viernes, 25 de enero de 2013



Cuando vengáis, no os olvidéis la vida...

No seáis espectadores. 

Traedla tal cual es, vida vivida: doblegada de viento y de zarpazos arañada; 
tiesa también con lazos de paz, de amor, de júbilo prendida. 
Portad la duda, el desencanto, el grito de protesta.

Pero llegue vuestra alma bien desnuda, con hambre de banquete, 
ansia de fiesta, de par en par abierta a vida nueva.

Jorge Blajot

jueves, 24 de enero de 2013

V  I  D  A
Disponible únicamente por tiempo limitado. 
Limitado a una por persona. No es transferible. 
Solamente es responsabilidad del destinatario. 
Pueden ocurrir daños surgidos por el Uso o el Mal uso. 
Todo lo que hagas con ella es bajo tu responsabilidad. 
Si no la utilizas no se permiten devoluciones. 
Todas pueden conseguir su propósito. 
   NO  LA   M A L G A S T E S
¡ ¡ ¡ T I E N E S   S Ó LO   U N A ! ! !

martes, 22 de enero de 2013

¡Qué gran verdad!



El concierto... los ensayos
El resultado... los intentos
Lo que se ve... lo que está oculto 
Lo que hay... lo que está creciendo
Lo que muestras... lo que aún no ves, pero existe
Lo que eres... lo que desconoces de ti
Lo que quieres... lo que no sabes cómo vivir

 Como en los icebergs, todo lo que hay por detrás 
es mucho más grande de lo que se ve.

¿Te suena? Está escondido, como despertando.
 En las capas superficiales no se percibe, 
uno nunca se da cuenta de lo que puede haber 
en las capas más hondas y más profundas. 
  En las capas más profundas de nuestro ser puede haber muchas cosas.

Nuestro cuerpo lleva  alojados miles de ruidos, 
 miles de disgustos, mil contratiempos, mil contrariedades, mil tensiones,
disgustos, temores,  miedos... que en nuestro cuerpo se perciben; 
tensiones de nuestro semblante, de nuestros gestos, 
en nuestro andar, hasta en nuestra mirada.
Podemos mentir, disimular, ocultar la verdad, la intimidad de nuestro corazón, 
pero nuestro cuerpo no miente,   
nuestro cuerpo refleja siempre la verdad, expresa lo que le habita.

Qué difícil es comunicar, expresar... 
pero así y todo, nosotros buscamos comunicarnos, expresarnos.

Busca, prueba, descubre qué te ayuda...
 Tienes derecho, puedes hacerlo... es cuestión de salud.

 Hay un tesoro
 mil tonalidades en el misterioso contenido que habita en nuestro corazón.
 Invita, puede sugerir, puede llamarnos, puede reclamar de nosotros.
  
 Tu vida está escondida...  
un poco más abajo... más hondo. 
Nos puede asombrar, nos puede estremecer.
 Es asunto del corazón:  
tiene este poder, tiene esta fuerza.
Dejarte arrastrar por lo profundo, no por lo superficial, sin prisas.
Dejarte llevar por lo íntimo y que salga lo que tenga que salir.
Muchos deseos nos conducen, muchos miedos nos retienen. 
  Llorar, desahogarte, expresar la inseguridad, la rabia, el dolor...
Escuchar lo que resuena, intentar poner palabras a lo que pasa...
Hacer a un lado vergüenzas, bloqueos, tantos miedos o ir caminando con ellos.

Es lo que pasa al iceberg, esa inmensa montaña de hielo.  
Esa gran montaña de hielo se mueve en el océano, aunque no parezca.
Se mueve no por el viento, no por la tormenta que está en la superficie, 
le llevan, lo conducen las corrientes profundas del mar, 
 las corrientes hondas del océano.

Así podemos ser: como un iceberg 
que se deja conducir, ayudar,
 al que le mueve desde lo profundo la fuerza de la vida, 
la fuerza que está en lo hondo del ser... ¡aún por descubrir!

 ¡Para que seas tú mismo! ¡Para vivir mejor cada día!


En homenaje a José Moratiel
 

lunes, 21 de enero de 2013

tiempo

Me gustaría tener más tiempo para escribir (y para algunas otras cosas, puestos a decir), sin embargo, en estas semanas se me complica. Se acumulan las historias en mi cabeza, esas que me vienen y digo que tengo que traer aquí y escribir sobre ellas. El lenguaje crea realidad, por eso tenemos que estar atentos a lo que decimos, a cómo lo hacemos. 

Pero no siempre es cuando queremos sino cuando podemos. La realidad tiene sus otros ritmos y exigencias que ahora mismo son más importantes. Manda la agenda y las fechas límite. Por eso saco este ratito. Por eso me reservo algunos huecos. Para hacer constar que estoy, que sigo aquí, pero que tengo poco tiempo para escribir como me gusta. Por ahora mis escritos son más míos, llegará el tiempo de compartirlos. Frases, mensajes, ideas... Quedan escritos en servilletas que usé mientras un pensamiento merodeaba mi cabecita durante un café o una caminata de aquí al otro lado, están en una nota celular para no olvidar o en mi cuadernito siempre listo para recordar.

Anoche paseaba con mi paragüas bajo la lluvia. Pensaba que necesito un tiempo y un lugar para posar las cosas. Algo así como tiempo para respirar y mirar con serenidad. Sola. Distancia. Silencio. Espacio. Sé que llegará. De hecho, hoy hice mis movimientos, le he buscado hueco. Qué bien. Me gusta. Un tiempo para cada cosa y cada cosa a su tiempo, o eso dicen.

Mientras tanto es tiempo de otras cosas, por eso un saludo desde este lugar en el mundo en este lunes lunero soleado (una novedad en una ciudad en la que lucimos color gris lluvia desde la semana pasada). Que todos ustedes, que cada uno, vivamos una buena semana con sus tiempos.

viernes, 18 de enero de 2013

es posible

La Organización Mundial de la Salud prevé que hasta un 20 por ciento de la población sufrirá trastornos psicológicos en el año 2020. Según datos de 2006 del Ministerio de Sanidad, los trastornos mentales constituyen ya la causa más frecuente de carga de enfermedad europeas por delante de las enfermedades cardiovasculares y del cáncer. Su impacto en la calidad de vida es superior al de enfermedades crónicas como la artritis, la diabetes o las enfermedades cardíacas y respiratorias. Y la principal causa de discapacidad entre los trastornos mentales comunes es los trastornos afectivos. Entre ellos la depresión ocupa el cuarto lugar entre las causas de morbilidad y se prevé que en el año 2020 pase a ser la segunda.

Cada vez es más real, les pasa a los que tenemos más cerca y puede que a nosotros mismos. Es preocupante lo poco que estamos haciendo para evitarlo. 

A pocos menesteres dedican los humanos tanto tiempo como a la infelicidad. Si un creador maligno nos hubiese colocado en la tierra para el fin exclusivo de sufrir, podríamos felicitarnos por nuestra respuesta entusiasta a esta meta. Abundan las razones para sentirnos desconsolados: la fragilidad de nuestros cuerpos, la inconstancia del amor, la insinceridad de la vida social, las componendas de la amistad, los efectos deprimentes de la rutina (Alain de Botton)

Sin embargo, no estamos perdidos,podemos seguir construyéndonos a la vez que vivimos lo que a cada uno nos toca vivir.  

Un primer paso consistiría en incorporar inteligencia emocional —es decir, la suma de habilidades emocionales y sociales de cada persona— que comprende dos ámbitos básicos: el conocimiento y gestión de nuestras propias emociones y el conocimiento y gestión de las emociones de los demás. Desarrollar las herramientas que mejoran nuestra inteligencia emocional exige ante todo el esfuerzo de tomar nuestras propias emociones en serio, pero eso es algo para lo que no nos han entrenado en ningún momento y será decisión nuestra buscar los modos de aprender en la vida adulta a descubrir, con y sin ayuda, qué podemos hacer con lo que tenemos.
 
La vida humana es compleja. Como individuos nos enfrentamos a un sinfín de decisiones diarias que poco a poco van conformando nuestra existencia. Pero también dependemos, y somos a la vez referencia ineludible, de muchos otros seres humanos: padres, madres, hijos, vecinos, abuelos, docentes, compañeros de trabajo... Compaginar afectos y obligaciones con nuestros intereses individuales puede resultar conflictivo y confuso, sobre todo cuando las demandas de quienes nos rodean parecen excesivas o cuando nuestras fuerzas flaquean o no sabemos por dónde tirar. Sin embargo, como un pulmón que se ensancha con el ejercicio y la necesidad de respirar, la capacidad de dar a los demás se agranda ante las necesidades de quienes nos rodean. El ser humano se retrae cuando nadie o nada lo obliga a abrirse a los demás, a sobreponerse al cansancio y a las dificultades. 

Lo natural en la vida son los conflictos y las crisis. Son inevitables. Lo importante es conocer y saber manejar las herramientas básicas para resolverlos, porque de lo contrario impedimos los procesos de transformación y evolución que deberían acompañar nuestras vidas.  (Extracto introducción Brújula para navegantes emocionales de Elsa Punset)

En cada tiempo y etapa tenemos necesidades diferentes. La vida es cambio y cada uno estamos en esa permanente transformación. Si nos mostramos rígidos, nos perdemos la espontaneidad creativa que existe cuando la vida fluye, cuando vivimos lo que tenemos que vivir sin complicarnos tanto ni albergar tantas resistencias. No estamos solos, hay personas que pueden ayudarnos, nosotros mismos tenemos que ir aprendiendo e incorporando esas herramientas que nos ayuden a vivir mejor lo nuestro. No estamos perdidos, seguimos en construcción, podemos hacerlo. Escucha esa voz que por dentro te dice: "Es posible cuidarnos mejor". Ánimo en este paso, en esta etapa del camino en la que cada uno estamos.

miércoles, 16 de enero de 2013

me haces crecer

Ella reparte cartas en un pequeño pueblo holandés. Hoy es quien envía una por email para compartirla con todos nosotros a través de este espacio.
Querido Pasado: 
Durante mucho tiempo he estado huyendo de ti. Me seguías, me dolías, me llamabas, te odiaba. Siempre he estado buscando excusas para alejarme de ti, quizás temerosa por el dolor que me has ocasionado. Precavida por el daño que has hecho a los demás, a tu mala fama, a nuestros prejuicios… 
¿Quién crees que eres? Me sigues allí donde me dirijo, en el espejo, en mis reflejos, en mis acciones, en mis preocupaciones. Pero te diré que, aún con lágrimas en los ojos, seguiré adelante. Tú conviertes al rico en pobre, al mendigo en amigo y al orgullo en fracaso. 
¿Sabes qué? Yo soy quien querías que hoy fuera. Por eso tengo esa actitud de no perder, de levantarme y nunca abandonar. ¿Abandonar? Esa palabra no existe en mi vocabulario. En mi lenguaje sólo existe el puedo y el quiero. Ahora me he convertido en una buscadora de sueños. Salgo a la calle a desafiarlos, a someterlos y a lograrlos. Llegué hasta aquí y ahora nadie me puede frenar. 
Querido pasado, tú me haces crecer. Si fuera fácil no se llamaría aventura y avanzar en el camino de la vida es la más grande de las hazañas. Tú me haces entender que sólo los que se arriesgan a ir demasiado lejos pueden descubrir lo lejos que se pueden llegar. Déjame tener sed como la fuente que se derrama y no como el tanque que contiene siempre la misma agua. 

viernes, 11 de enero de 2013

descubrir hoy

No sé ustedes pero creo que yo que a los que nos gusta viajar, solemos disfrutar también con los preparativos previos, el trayecto hasta el lugar de destino y lo que allí haremos, y a nuestro regreso, su respectivo compartir fotos y anécdotas. Al menos esto es herencia materna y por eso me gusta. De mamá aprendí que cada momento cuenta, vale la pena vivirlo y disfrutarlo. 
La felicidad se encuentra a lo largo del camino, no al final


Si bien en unos días de relax o de vacaciones lo vemos muy claro o cuando hay en proyecto un viaje o una excursión no hay duda, me inquieta esa incapacidad que tenemos las personas para disfrutar lo cotidiano. Bueno, no digo que todos, no siempre tampoco. Pero sí esa tendencia a vivir embotados, a no buscar lo que nos ayuda a vivir mejor, cuando muchas veces es gratuito y está a nuestro alcance si queremos verlo. A todos nos pasa alguna que otra vez, tenemos un sol radiante iluminando hasta el último rincón de la casa y estamos con esa cara de que nos llevan los demonios; mientras otro, en la misma circunstancia se alegraría y disfrutaría de ese sol y esa luz. También, si se larga a llover, hay quien larga cuanto improperio se le pasa por la mente, mientras otro sale a caminar o hace algo rico para un día gris o se inventa algo porque ha tenido que cambiar el plan y disfruta ese rato.

¿Por qué, entonces, no desarrollar una actitud de darme cuenta? ¿Por qué no  empezamos en este año nuevo a ser un poquito más conscientes de lo que podemos hacer para vivir mejor en nuestra propia piel? Evidentemente no es como hacer un viaje pero sí podríamos vivirlo como una aventura en ese seguir ayudándonos a vivir en nuestra propia casa, que somos nosotros: el cuerpo que tenemos, en nuestra psicología y emociones, la realidad concreta que vivimos, los roles desde los que nos desarrollamos vitalmente.  

Por ejemplo, intentando descubrir qué podemos hacer dentro del día a día, no tienen que ser cosas complejas ni imposibles. ¿Cómo puedo disfrutar del día que tengo hoy por delante? Es la actitud con la que vivimos lo que cambia cuando nuestra manera de mirar y reaccionar ante la realidad también se modifica. No se trata de andar con cada bobo sino permitiéndonos vivir lo que podemos en la realidad que tenemos. El sol y la lluvia, son gratis, al fin y al cabo, están ahí a  nuestro alcance, como tantas otras cosas que nos conectan con lo mejor de nosotros mismos, de los demás, la naturaleza, la misma ciudad. Para el que está de vacaciones y también para quien trabaja o está con sus ocupaciones habituales en día laborable o atravesando un tiempo de enfermedad, recuperación, de desempleo. Con o sin hijos. Con ánimo más alto o más bajo. Tú con tus circunstancias y yo con las mías.

Ojalá pudiéramos vivir siempre como si acabásemos de nacer. Que no nos gane la costumbre!!! Vivir en el asombro, como seres recién estrenados. Deseo para ti y para mí, una mirada nueva para redescubrir cada día

¿Qué pequeños placeres puedo encontrar en esta jornada? 
¿Y mañana? ¿Y pasado? ¿Y a lo largo de este año?
¿Dónde se me están yendo las energías? 
¿Cómo las puedo cargar? ¿Qué me ayuda?

jueves, 10 de enero de 2013

oportunidades de vida

Empecé este año con una extraña necesidad de ordenar (¿durará? bueno, lo iremos viendo). A lo primero que pongo orden no es a lo que tengo en la silla de mi cuarto (a eso le llegará su turno) sino a algo le ha llegado su turno de ser contado y compartido.

Vive en un país del mundo que vive en mi corazón como muchos de mis afectos más queridos. Se llama Paula y tiene 32 años. Tiene un tumor cerebral de grave pronóstico y no operable. Los síntomas que llevaron al diagnóstico, las primeras opiniones y las que se fueron sumando, el traslado de ciudad a un hospital más grande y especializado, las pruebas médicas y el aterrizaje en la realidad, se han sucedido a una velocidad de vértigo porque la esperanza de vida para ella es corta. A la misma velocidad se han movilizado cadenas de oración, corrientes de fuerza y cariño desde distintas lugares del mundo y remotos así como muchas lágrimas, angustias, silencios sostenidos o callados, preguntas, fe y confianza, en un equilibrio que sólo conoce cada corazón y que es parte de la intimidad de cada persona. Empezando por Paula, mi prima y llegando a cualquier persona que la conoce y la quiere y siente preocupación por ella.

Los días después de navidad fueron difíciles entre síntomas y la medicación, muy dolorida y apenas pudiendo salir de la cama. Sin embargo hubo cena de fin de año, quisieron juntarse y celebrar. En familia, los más cercanos, en ese departamento de Palermo Viejo que tantas vivencias conoce.  Ella quiso ponerse un lindo vestido de color violeta y se arregló el pelo para estar linda para la cena. El dulce que alegra siempre a toda la familia, no se hizo esperar: los sobrinos ahí estaban, con sus cosas, sus juegos y siendo niños. Y la cena, como otras cenas familiares, juntos y disfrutando de ese espacio de alegría y de compartir. Ella decidió ponerse vestido de fiesta para arrancar el año con otro espíritu aunque sea para estar en familia. Mis primas me cuentan que Paula es realista, está tranquila, en paz y con una fortaleza increíble y contagiosa, elige cada minuto vivir así y a mí me consta, porque cuando nos escribimos se lo noto y ella misma lo dice.

Al día siguiente, 1 de enero, le sacaron una muestra de tejido para poder hacerle una biopsia y ver qué tipo de tumor es y tratamiento posible. Se trataba de una prueba delicada y de riesgo en su caso que, afortunadamente, fue muy bien y estamos a la espera de resultados para saber qué pasos seguir después.

Estuvo cuatro días en cuidados intensivos y volvió a casa para el día de Reyes. Un regalo de los Reyes Magos la estaba esperando, me confiaron que se los entregara. Y se los hice llegar a ella, a mis tíos y primas. El regalo no venía en un paquete lleno de lazos de colores sino en versión electrónica acorde a los tiempos actuales y con letra grande porque ella no puede leerla sino es grande: 

Lo más importante que nos regalan los Reyes Magos no viene dentro de una caja. Porque como le reveló el zorro a El Principito Lo esencial es invisible a los ojos. Y sí, es cierto, cuesta verlo. Pero tiene una fácil explicación: el Amor no se ve, se regala. El amor, la fe, la esperanza, la ilusión, la ternura, la alegría y la paz se nos siguen regalando a cada momento que lo damos y lo recibimos. 

Mi prima Paula ahora lleva en su cabeza un vendaje tipo un turbante y bromea con ello y busca la mejor manera de llevarlo. Sigue medicada y a la espera de resultados. Cada día reelige la vida aunque tenga fecha de caducidad. Y en este tiempo qué duda cabe: reposaremos el corazón. Quedándonos con lo importante, nos redescubriremos, nos recrearemos, ¡nos divertiremos! Y lo demás, si ha de venir, vendrá. Pero habremos decidido cómo vivirlo. 

Una vez más me confirma lo que yo misma intento: regar el amor todos los días, actualizarlo en cada detalle y decisión, ante este nuevo día y las sorpresas que nos ha de traer, en las personas que elijo y me encuentro, también a través de quien llega sin habérselo pedido, y descubro cómo se multiplica cada día en tantas situaciones y realidades.

Para ir descubriendo que en toda alegría y en todo dolor; ante esa decisión, ante la duda y también ante la certeza; frente al miedo y a la incertidumbre; ante la claridad más deslumbrante y la oscuridad acechante… Al fin y al cabo se trata de CONFIAR… Un paso detrás de otro. Sin duda, también desde este lugar en el mundo, aprenderemos y desaprenderemos, sonreiremos más, disfrutaremos, celebraremos más… ¡y nos involucraremos con la Vida de principio a fin! ¡Es mi deseo extensible a cada uno de ustedes que me siguen cada día! ¡Gracias por estar ahí!