viernes, 11 de enero de 2013

descubrir hoy

No sé ustedes pero creo que yo que a los que nos gusta viajar, solemos disfrutar también con los preparativos previos, el trayecto hasta el lugar de destino y lo que allí haremos, y a nuestro regreso, su respectivo compartir fotos y anécdotas. Al menos esto es herencia materna y por eso me gusta. De mamá aprendí que cada momento cuenta, vale la pena vivirlo y disfrutarlo. 
La felicidad se encuentra a lo largo del camino, no al final


Si bien en unos días de relax o de vacaciones lo vemos muy claro o cuando hay en proyecto un viaje o una excursión no hay duda, me inquieta esa incapacidad que tenemos las personas para disfrutar lo cotidiano. Bueno, no digo que todos, no siempre tampoco. Pero sí esa tendencia a vivir embotados, a no buscar lo que nos ayuda a vivir mejor, cuando muchas veces es gratuito y está a nuestro alcance si queremos verlo. A todos nos pasa alguna que otra vez, tenemos un sol radiante iluminando hasta el último rincón de la casa y estamos con esa cara de que nos llevan los demonios; mientras otro, en la misma circunstancia se alegraría y disfrutaría de ese sol y esa luz. También, si se larga a llover, hay quien larga cuanto improperio se le pasa por la mente, mientras otro sale a caminar o hace algo rico para un día gris o se inventa algo porque ha tenido que cambiar el plan y disfruta ese rato.

¿Por qué, entonces, no desarrollar una actitud de darme cuenta? ¿Por qué no  empezamos en este año nuevo a ser un poquito más conscientes de lo que podemos hacer para vivir mejor en nuestra propia piel? Evidentemente no es como hacer un viaje pero sí podríamos vivirlo como una aventura en ese seguir ayudándonos a vivir en nuestra propia casa, que somos nosotros: el cuerpo que tenemos, en nuestra psicología y emociones, la realidad concreta que vivimos, los roles desde los que nos desarrollamos vitalmente.  

Por ejemplo, intentando descubrir qué podemos hacer dentro del día a día, no tienen que ser cosas complejas ni imposibles. ¿Cómo puedo disfrutar del día que tengo hoy por delante? Es la actitud con la que vivimos lo que cambia cuando nuestra manera de mirar y reaccionar ante la realidad también se modifica. No se trata de andar con cada bobo sino permitiéndonos vivir lo que podemos en la realidad que tenemos. El sol y la lluvia, son gratis, al fin y al cabo, están ahí a  nuestro alcance, como tantas otras cosas que nos conectan con lo mejor de nosotros mismos, de los demás, la naturaleza, la misma ciudad. Para el que está de vacaciones y también para quien trabaja o está con sus ocupaciones habituales en día laborable o atravesando un tiempo de enfermedad, recuperación, de desempleo. Con o sin hijos. Con ánimo más alto o más bajo. Tú con tus circunstancias y yo con las mías.

Ojalá pudiéramos vivir siempre como si acabásemos de nacer. Que no nos gane la costumbre!!! Vivir en el asombro, como seres recién estrenados. Deseo para ti y para mí, una mirada nueva para redescubrir cada día

¿Qué pequeños placeres puedo encontrar en esta jornada? 
¿Y mañana? ¿Y pasado? ¿Y a lo largo de este año?
¿Dónde se me están yendo las energías? 
¿Cómo las puedo cargar? ¿Qué me ayuda?