jueves, 28 de febrero de 2013

miércoles, 27 de febrero de 2013

martes, 26 de febrero de 2013

empezando por una taza!


Resulta que el desayuno es una de las comidas más importantes del día. Por eso van unas cuántas ideas para empezar a cuidarte desde que te levantas. Para darte el gusto de empezar el día con buen rollo y desperezar la sonrisa que se resiste entre bostezo y bostezo, para ese mal despertar que tienes o para esa energía mañanera que te hace falta para vivir el día y pintarte un arco iris en tus días más apagados.

También hay otros momentos en los que despertamos, ratos que nos regalamos, días de disfrutar más lento, momentos de silencio y escucha, de tomar decisiones observando con el corazón, dialogando con la cabeza... Que no falte ese té, mate, café o chocolate que te acompañe!

Ahí van algunas sugerencias para seguir cuidando detalles que hacen que cada día valga la pena y sea un poquitín mejor. Porque otro mundo es posible poniendo corazón, y está a nuestro alcance.

Para imaginativos y recicladores, para niños y grandes, para seres capaces de pintar, escribir, dibujar, recrear la vida... ¡empezando por una taza!




Para los que dan más importancia al interior … y lo llenan de calor y color!!






¡Porque la actitud importa!

sábado, 23 de febrero de 2013


¡Descálzate! 
Entra en un tiempo nuevo
Camina más allá de tus miedos y seguridades
Supera la tentación de quedarte en lo conocido
Sigue dando pasos
La fe se hace imprescindible para caminar

Confía


viernes, 22 de febrero de 2013

una propuesta: corazón que siente, ojos que ven

Corazón que siente, ojos que ven es una llamada de atención y un desafío. Nos invita a reflexionar y a preguntarnos si estamos amando, creando y, en definitiva, viviendo lo suficiente. Una voz alerta para que no permanezcamos dormidos y exprimamos al máximo las oportunidades que nos brinda la vida. ¿Quieres esperar a que sea demasiado tarde para comenzar a disfrutarla?

Tú no vives al margen de lo que sucede. No puedes alegar ignorancia. No vale decir que eres tan poca cosa en un mundo tan grande que estás exento de responsabilidad. Tú colaboras participando en el equilibrio del sistema o desestabilizándolo. No eres un elemento neutro. Y esto te hace responsable. Evidentemente, tuya es la elección.

Lo que pasa en el mundo te concierne, lo que ha pasado te condiciona, lo que vendrá depende en buena parte de ti y de qué tipo de respuestas vayas dando. Tu universo individual no es físico sino mental: debes crear, crecer y creer además de darle sentido. De ti depende lo que sea porque te estás construyendo con cada paso que das, con tus respuestas o tu pasividad.  

Tienes el mundo y la vida que día a día creas para ti. No vale decir: "Es que no depende de mí"; "Es que es inevitable"; "Es que no puedo"; "Es que no es posible"; "Es demasiado difícil, cuesta mucho"... porque sí que depende de ti; sí que lo puedes hacer mejor; sí que puedes más si quieres; sí que puedes iniciar un movimiento para hacerlo posible; y además... ¿de dónde has sacado la idea de que vivir sea fácil? Gestionarse uno mismo no ha sido fácil nunca y, a partir de esta autogestión, influir en el resto del mundo menos todavía. O sea que ¡basta ya de quejas!  

Si no haces nada... tu vida irá a peor. No te quedes esperando que venga alguien a poner en orden tu vida o tu mundo... no vendrá. Y no lo hará nadie porque es tu tarea y no la de otro.
Es hora de despertar. Es legítimo que dudes, pero pasa a la acción. Tal vez no te gusta demasiado la vida que ahora tienes. Tienes dos opciones: continuar castigándote por ella y lamentándote de ella o bien ponerte a resolverla, es decir, a mejorarla. Si apuestas fuerte puedes hacer de tu vida una obra de arte. Los deseos sin acciones concretas sólo suponen más desgaste y frustración. En cambio, los sueños y deseos valiosos si se unen a la fuerza de la voluntad, de la perseverancia y del trabajo diario y se conectan a valores emocionalmente ecológicos pueden hacerse realidad.

No sirve de nada que desees una vida mejor si no haces algo para conseguirla. Tan sólo es cuestión de tiempo. Dejemos de fingir que somos eternos, que "ya habrá tiempo" más adelante, que podemos permitirnos el lujo de desperdiciar nuestra oportunidad de existir. Ya que estamos, vale la pena vivir esta oportunidad. 

¿Qué te mueve a hacer lo que haces, a decir lo que dices, a esconder lo que escondes, destruir lo que destruyes o a crear lo que creas? 
¿Te has construido una vida que se puede vivir o una vida insostenible que es para ti una carga que te aplasta y te ahoga?  
¿Sabes si tienes fugas de energía en tu sistema, zonas por donde se te escapa tu fuerza? 
¿Qué valores mandan en tus decisiones? 

Vivir es todo un arte y requiere tiempo, trabajo y esfuerzo, además de amor. Una buena vida no es gratis, una buena relación tampoco, una buena vejez en ningún caso. Dependerá de en qué la inviertas, de cómo la gestiones, de los ingredientes que aportes, de tu valentía para salir de la zona de comodidad y seguridad y acceder a los espacios inciertos de crecimiento. Tal vez te preguntes si vale la pena el esfuerzo. Lo afirmamos con fuerza: lo vale porque tú lo vales. Si te cierras, te entierras. 

Todo cambio genera miedo, uno de los dragones guardianes de las fronteras que nos limitan que puede llegar a paralizarnos. Es preciso vencerlo mirándolo a los ojos. Entonces se aparta y nos deja pasar. Vivir es ganar espacios interiores y exteriores. ¿En qué situación estás? ¿Amplías territorio o te repliegas y defiendes? 

No vale decir "es que no sé". ¡Si no sabes aprende! Uno de los grandes cambios a los que nos enfrentamos en la sociedad occidental en los últimos años es el alargamiento de nuestra esperanza de vida. En poco tiempo la esperanza de vida ha pasado de cincuenta años a casi noventa. Hemos arañado cuarenta años, 350.000 nuevas horas de vida, para ¿hacer qué? ¿dejarlas pasar? ¿vegetar? ¿vivirlas enfermos y hundidos? ¿sufrir un constante goteo de pérdidas? ¿llorarlas? ¿quejarnos? ¿ser una carga para los demás? o, tal vez, para continuar creciendo, aprendiendo, gozando, creando, soñando proyectos y llevándolos a la realidad, experimentando nuevas formas de vivir , conocer nuevos paisajes vitales, mejorar la calidad de nuestras relaciones, aportar algo bello, bueno y sabio al amplio tejido de la humanidad. Lo quieras o no, enfermarás igual, tendrás pérdidas, sufrirás, envejecerás, te sentirás solo y enfrentarás no sólo la muerte de las personas que amas sino también la tuya propia. Y dado que vas a cursar estas asignaturas vitales... ¿no crees que es más inteligente prepararte antes de que lleguen de improviso? 

Es preciso desplegar, abrir, potenciar y dar salida a nuestra mejor versión posible de ser humanos. Ésta es nuestra oportunidad y nuestra responsabilidad.

"Corazón que siente, ojos que ven" de Jaume Soler y Maria Mercè Conangla

jueves, 21 de febrero de 2013


Y a ti, ¿qué te hace feliz? ¿Qué puede hacerte dibujar una pequeña sonrisa, girar la mirada o disfrutar de cada momento? Como si fuéramos buscadores de tesoros, piratas en un mundo lleno de fortunas de las que hacerse dueño, cada uno de nosotros guarda en su interior pequeños instantes, pequeños momentos que nos hacen la vida más sencilla, que no tienen explicación, pero que sin dudarlo, sin tener una milésima de segundo para encontrarles una razón, nos dan la felicidad más pura, la más sincera, y por ello la más importante. Puede que no prestemos la atención necesaria, pero nos siguen en nuestro camino, acompañándonos, dándonos la mano en cada momento que sentimos, que presentimos que estamos ante esos "momentos de inadvertida felicidad".

A veces son solamente frases, otras son miradas que se clavan durante un segundo, más allá aparecen gestos que nos hacen únicos, y al final, un poco más lejos, los recuerdos de aquello que hicimos...
 
 Pequeños placeres que nos hacen abrazar lo que más importa: a nosotros mismos.  


¿Qué sucedería si, por un simple minuto, nos diéramos cuenta que la felicidad es aquello que convive con nosotros en un pequeño rincón? Porque, si nos paramos a pensar, ¿no encontraremos todos nosotros un momento para ser felices, pero no de palabra, sino felices de verdad? ¿Qué tal si, por una vez, abrimos uno de esos momentos?

Momentos de inadvertida felicidad, de Francesco Piccolo

miércoles, 20 de febrero de 2013

es tiempo de crecer

Imposible atravesar la vida ...
sin que un trabajo salga mal hecho,
sin que una amistad cause decepción o se rompa,
sin padecer algún problema de salud,
sin que un amor nos abandone,
sin que nadie de la familia fallezca,
sin equivocarse en un negocio

sin suspender algún examen ... 
 
Uno crece con errores y meteduras de pata

cuando es capaz de aprender de su experiencia.
Uno crece cuando acepta la realidad tal cual es
y tiene aplomo para vivirla,
cuando no hay vacío de esperanza,
ni debilitamiento de voluntad, ni pérdida de fe.


Uno crece cuando acepta su situación pero tiene la voluntad de trabajar 
para cambiarla, para mejorar lo presente.
Uno crece soltando y diciendo adiós, asimilando lo que deja por detrás, agradeciendo y dando lugar a lo vivido, abriéndose a lo nuevo, construyendo lo que tiene por delante

y proyectando lo que puede ser el porvenir. 

Uno crece cuando enfrenta el invierno aunque pierda las hojas.
Recoge flores aunque tengan espinas.
Uno crece cuando se es capaz de afianzarse con residuos de ilusiones,
capaz de perfumarse, con residuos de flores...
¡Y de encenderse con residuos de amor...! 


Uno crece cuando abre camino dejando
huellas, asimila experiencias... ¡Y siembra raíces!

Uno crece cuando se propone metas,
sin importarle comentarios negativos, ni prejuicios,
cuando da ejemplos sin importarle burlas, ni desdenes,
cuando cumple con su labor.


Uno crece ayudando a sus semejantes,
conociéndose a sí mismo y dándole a la vida más de lo que recibe.
Uno crece cuando se planta para no retroceder...
Cuando se defiende como águila para no dejar de volar...
Cuando se clava como ancla y se ilumina como estrella.

martes, 19 de febrero de 2013

si nos comprometemos con nosotros mismos...

Gandhi decía que una persona que no está en paz consigo misma está en guerra con el mundo entero. Y ya sabemos qué pasa en situaciones así, no nos aguantamos a nosotros mismos y no se libra nadie de ese tsunami de malestar que uno padece y lo salpica todo... Salvo que descubramos otras formas de vivir. Hay personas que expresan su incapacidad de romper con este tipo de conductas autodestructivas y pocas veces se dan cuenta que estas conductas son generadas por una autoestima deficiente y mejorable. Si nos comprometemos con nosotros mismos, podemos aprender a vivir de manera más sana.

Nuestra autoestima es como un gran saco que llenamos cada día con todo lo bueno que nos ocurre. Pero este saco tiene un agujero, de manera que por la noche va perdiendo su contenido, y cada mañana necesitamos llenarlo de nuevo. Podemos llenarlo desde fuera –con el reconocimiento y la estima de los demás– o podemos llenarlo desde dentro –con nuestra propia estima y reconocimiento–. 

Si lo hacemos desde fuera, cada mañana viviremos la angustia de tener que lograr el reconocimiento de los otros, de tener que hacer cosas para que los demás estén contentos, para tener que ganarnos su estima. Y si el reconocimiento no llega y el saco no se llena, nos sentiremos mal, teniendo la sensación de que no estamos haciendo bien las cosas. Si, en cambio, nos acostumbramos a llenarlo desde dentro, desde nuestra propia estima, iremos creciendo a nuestro propio ritmo, celebrando avances, descubriendo nuestras capacidades y potenciándolas. Seremos seres independientes y podremos vivir el reconocimiento de los otros –si llega– como un gran regalo, pero no como una necesidad para nuestra subsistencia. Y, ésto es algo que se aprende, lo aprende quien quiere crecer y aprender a vivir mejor en su propia piel.

El modo en que nos sentimos con respecto a nosotros mismos afecta en forma decisiva todos los aspectos de nuestra experiencia desde la manera en que funcionamos en el trabajo, el amor o el sexo, hasta nuestro proceder como amigos, o como hijos o como padres y las posibilidades que tenemos de progresar en la vida. Nuestras respuestas ante los acontecimientos dependen de quién y qué pensamos que somos. Los dramas de nuestra vida son los reflejos de la visión íntima que poseemos de nosotros mismos.  

Por lo tanto, la autoestima es la clave para comprendernos y comprender a los demás.

La importancia de una autoestima sana radica en que esa es la base de nuestra capacidad para responder de manera activa y positiva a las oportunidades que se nos presentan.

Tener una alta autoestima es sentirse confiadamente apto para la vida, es decir, alguien capaz, valioso. Tener una autoestima baja es sentirse inútil para la vida: equivocado como persona. Tener un término medio de autoestima es fluctuar entre sentirse apto e inútil, acertado y equivocado como persona y manifestar estas incoherencias en la conducta -actuar a veces con sensatez, a veces tontamente-, reforzando, así, la inseguridad. En nuestro proceso de la vida en sí, nos resulta fácil apartarnos de un concepto positivo de nosotros mismos, o no llegar a formarlo nunca. La autoestima es siempre una cuestión de grado. Nunca he conocido a nadie que careciera por completo de autoestima positiva, ni tampoco he conocido a nadie que no fuera capaz de desarrollar su autoestima.

Desarrollar la autoestima es desarrollar la convicción de que uno es competente para vivir y merece la felicidad, y por lo tanto enfrentar a la vida con mayor confianza, benevolencia y optimismo, lo cual nos ayuda a alcanzar nuestras metas y experimentar la plenitud.  

La autoestima, en cualquier nivel, es una experiencia íntima: reside en el núcleo de nuestro ser.  Es lo que yo pienso y siento sobre mí mismo, no lo que otros piensan o sienten sobre mí. Cuando somos niños, los adultos alimentan o minan esa confianza y ese respeto por nosotros mismos. Pero aún en nuestros primeros años de vida nuestras propias elecciones y decisiones desempeñan un papel crucial en el nivel de autoestima que a la larga desarrollemos. No somos meros receptáculos pasivos de lo que otros piensen o digan de nosotros. Nadie puede respirar por nosotros, nadie puede pensar por nosotros, nadie puede imponernos la fe y el amor por nosotros mismos. 

Cualquiera que haya sido nuestra educación, como adultos, la cuestión está en nuestras manos. Desarrollar nuestra autoestima es ampliar nuestra capacidad de ser felices. Si comprendemos esto, si nos comprometemos con nosotros mismos para seguir creciendo, podremos apreciar que el hecho de cultivar la autoestima nos interesa a todos.

Si quieres más pistas o leer un un buen libro sobre este tema
CÓMO MEJORAR SU AUTOESTIMA
Nathaniel Branden
Ediciones Paidós

lunes, 18 de febrero de 2013

«Desacostumbrarnos de lo mezquino, y en lo bello, bueno y noble, vivir resueltamente.» (Goethe)

juntos podemos


“Me gusta la gente que vibra, que no hay que empujarla, que no hay que decirle que haga las cosas, sino que sabe lo que hay que hacer y que lo hace. La gente que cultiva sus sueños hasta que esos sueños se apoderan de su propia realidad. 
Me gusta la gente con capacidad para asumir las consecuencias de sus acciones, la gente que arriesga lo cierto por lo incierto para ir detrás de un sueño, quien se permite huir de los consejos sensatos dejando las soluciones en manos de nuestro padre Dios.
Me gusta la gente que es justa con su gente y consigo misma, la gente que agradece el nuevo día, las cosas buenas que existen en su vida, que vive cada hora con buen ánimo dando lo mejor de sí, agradecido de estar vivo, de poder regalar sonrisas, de ofrecer sus manos y ayudar generosamente sin esperar nada a cambio.

Me gusta la gente capaz de criticarme constructivamente y de frente, pero sin lastimarme ni herirme. La gente que tiene tacto.

Me gusta la gente que posee sentido de la justicia.

Me gusta la gente que sabe la importancia de la alegría y la predica. La gente que mediante bromas nos enseña a concebir la vida con humor. La gente que nunca deja de ser aniñada.

Me gusta la gente que con su energía, contagia.

Me gusta la gente sincera y franca, capaz de oponerse con argumentos razonables a las decisiones de cualquiera.

Me gusta la gente fiel y persistente, que no desfallece cuando de alcanzar objetivos e ideas se trata.

Me gusta la gente de criterio, la que no se avergüenza en reconocer que se equivocó o que no sabe algo. La gente que, al aceptar sus errores, se esfuerza genuinamente por no volver a cometerlos.

La gente que lucha contra adversidades.

Me gusta la gente que busca soluciones.
Me gusta la gente que piensa y medita internamente. La gente que valora a sus semejantes no por un estereotipo social ni cómo lucen. La gente que no juzga ni deja que otros juzguen.

Me gusta la gente que tiene personalidad.

Me gusta la gente capaz de entender que el mayor error del ser humano, es intentar sacarse de la cabeza aquello que no sale del corazón. La sensibilidad, el coraje, la solidaridad, la bondad, el respeto, la tranquilidad, los valores, la alegría, la humildad, la fe, la felicidad, el tacto, la confianza, la esperanza, el agradecimiento, la sabiduría, los sueños, el arrepentimiento y el amor para los demás y propio son cosas fundamentales para llamarse GENTE.

Con gente como ésa, me comprometo para lo que sea por el resto de mi vida, ya que por tenerlos junto a mí, me doy por bien retribuido.”

La gente que me gusta de Mario Benedetti

domingo, 17 de febrero de 2013

temporada, paso y transformación

Dedicado a todos los que se sienten en construcción y viven tiempos de cambio

Ahora y aquí. Las cosas que importan en la vida llevan su tiempo, tienen su coste, no se dan a precios bajos, al menos no las cosas que importan y que queremos cuidar. Conseguir lo que quieres no siempre es fácil. Por eso dura tanto la vida. No se improvisa el poder permanecer sin que nos domine el miedo, sin cargar con nuestra ambigüedad, el temor y la alegría, la angustia y la confianza; unas horas de felicidad y otras de pena

Es un camino de maduración que se construye desde una actitud confiada y humilde de transformación. 

La vida es movimiento y cambio continuo. La única cosa fija del planeta es ¡la idea fija! En la naturaleza no hay nada definitivo; todo es temporada, paso y transformación. Incluso las montañas están en camino. En nuestro momento presente y a lo largo de toda nuestra vida, necesitamos vivirnos en proceso; implica tiempo, paciencia y transformación.

Dicen que nuestro movimiento interno, y el de la naturaleza, es así: Me abro para crecer, me cierro para protegerme. Lo conocemos. Todas nuestras células, todos nuestros sistemas funcionan igual: Todo lo que se abre, va hacia la vida; todo lo que se cierra, va hacia la supervivencia. Por los caminos trazados sólo se llega a lugares en los que ya hemos estado antes.

Es sorprendente cómo se canalizan nuestras energías cuando las sacamos del aislamiento, cuando salimos del marco del desánimo, de la crítica continuada, de las quejas repetitivas… y las volcamos en lo que nos abre: agradecer, pedir, buscar, comunicar, aceptar. imaginar, soñar, buscar incipientes signos de vida; todo lo que significa crear


Como decía el Principito “lo que hace la belleza del desierto es que en alguna parte esconde una fuente”. Saldremos de esas etapas más fuertes, más centrados en lo esencial, con la receptividad, la calidez y la creatividad que hombres y mujeres guardamos dentro.

«Acércate a esta nueva puerta
con gran confianza en tu corazón,
porque tienes mucho que ofrecer.
Abre cada nueva puerta con ánimo,
teniendo tus sueños muy presentes...
Sabiendo que el mundo está esperando
la bondad y el amor que llevas contigo» 
J. RUPP, Abre la puerta. 

escritos de Mariola López rscj

sábado, 16 de febrero de 2013

Los carnavales de Río de Janeiro, de Venecia, como de tantas ciudades y pueblos del mundo, muestran todo el arte que tenemos las personas para inventar una realidad, disfrazarla, imaginar que puede ser otra. Curiosa metáfora de cómo a veces vivimos las personas. Escondidos, resguardados, tapados, disfrazados de fuertes siendo pura fragilidad. Haciendo un auténtico circo de apariencias aunque por dentro sintamos otra cosa o estemos para el arrastre. Ocultamos, enmascaramos, negamos... ¿Es prudencia, es opción, es rutina o inercia, es miedo al qué dirán o a otras cosas no nombradas
Aprender a mirar mi verdad sin adornos y sin espantarme ante ella es posible, hay quien intenta vivir desde ahí. Volveré a caer, me equivocaré muchas veces, sí, pero cuando me reconozco pequeño y limitado es cuando comienza mi conversión a una nueva realidad: más amplia y consciente de mi debilidad. 

No está reñido ni con la prudencia ni con la libertad ni con la discreción. Equilibrio complicado unido a la disposición que ayuda a sanar. Posible para personas que se siguen construyendo desde un vivir con mayor verdad.
No va de otra cosa: Ayudarnos a vivir. Hay realidades que sólo se comprenden cuando se aman. Hay una verdad muy nuestra a la que darle lugar: soy frágil, soy limitado, y al tiempo portador de algo que me trasciende. Nos toca a cada uno de nosotros concedernos ese permiso de ser humano, podemos prescindir de la máscara de fortaleza, quitarnos el disfraz. Y permitirnos la posibilidad de una experiencia apasionante: poder compartir toda esa vida que llevamos dentro. Dejar que salga a la luz la mejor versión de ti mismo. La realidad supera la ficción, ¡seguro!

 Extracto reflexión esejota

viernes, 15 de febrero de 2013

Este es un producto Mr Wonderful

¡arriba ese viernes!

Mi peor pesadilla... Por fin acaba un día lleno de despropósitos... terribleee!! decía anoche una amiga de mi hermana. 
Me reía hoy al leerla porque cuando pensamos, decimos o escribimos ciertas cosas con esa intensidad nos parece que las cosas no van a cambiar nunca, que nos vamos a quedar congelados en un sentimiento de desastre total... y sin embargo, nada más lejos de la realidad, ningún día es igual a otro, hoy es un nuevo día, diferente al de ayer, que nos da la posibilidad de un nuevo comienzo. Y en esta tierra de muchas lluvias recientes también hoy el primer día que brilla el sol... ¡qué ganas de luz teníamos! Ojalá dure.
Como el deseo de vivir hoy con todas nuestras fuerzas empujando el día. Este viernes irrepetible, una nueva oportunidad de amar, de ser felices, de ayudar a otros a que puedan serlo. A vivirlo descubriendo cómo la sonrisa y tantas otras cosas nos ayudan. Mirar, contemplar los detalles que nos proporciona bienestar ¡y cuidarlos, potenciarlos y agradecerlos!
¡Qué vivas un viernes lleno de ilusión, pasión y compromiso!
http://www.youtube.com/watch?v=7AiQxso1iwQ