jueves, 7 de febrero de 2013

haz silencio, calma, frena...

En cualquier época del año hay momentos que uno siente la necesidad de parar, de hacer una escapada, bien por desconectar, por descanso, por período vacacional... Los tiempos extraordinarios son geniales nadie lo duda. Esta semana una amiga y yo nos dedicamos unas horas de la tarde cuando ella salió de trabajar y aquí en casa, de café y charla todo lo que pudimos, hacía un año o más que no nos veíamos aunque nos hablamos por teléfono cada cierto tiempo, llevábamos buscando un hueco hacía meses y por fin pudimos. Hablando de una cosa y otra, comentábamos como intentamos ser buscadoras de un espacio nuestro, sólo nuestro, de los intentos fallidos, de lo que ayuda y no ayuda, ... porque cada vez, al menos a nosotras, se nos hace más evidente, que es verdad, que cada persona necesita un  tiempo personal dentro de la vida cotidiana. Ya no sólo para hacer una actividad agradable o ver a alguien sino para que ese tiempo a solas con nosotros mismos, nos ayude a vivir todo lo demás. Y el que lo ha probado, sabe que es así. Y sino, hagan uds. la prueba, permítanselo!

Gracias a Pedro que siempre me ha ayudado en cosas que superan la superficialidad, hubo un tiempo, hace muuuuchos años que existió "mi tarde de los lunes" o "el lunes sagrado" que le decíamos para darle su importancia... Me acuerdo de ese espacio favorecido marcado en la agenda, un tiempo de calma, sosiego, personal, individual, dentro de la semana. Ya lo creo que ayudaba! Con los años fui siendo cada vez más consciente de esto mismo que él aún hoy dice: la mayor parte de nuestros errores surgen de no haber  buscado a tiempo el silencio necesario y no darnos un espacio para nosotros mismos. Ese espacio que descubrí importante hace unos 19 años, ha ido cambiando de día, en duración, intensidad, contenido, cobrando otras formas, variando, nunca es igual, a veces bastan unos minutos al día, en algunos momentos, más tiempo, cuando puedo o lo necesito o simplemente, me doy la ocasión porque sé que aunque no pase nada del otro mundo, me hace bien... Elegir y vivir, desde ahí sigo intentando responder a la Vida que voy descubriendo.

Esto escribía Íñigo hace unos días y me pedía compartirlo: La memoria no da abasto, a la hora de almacenar tantos mensajes, tantas propuestas, tantas posibilidades. Una vida en la que todo se vuelve urgente y, de algún modo, fugaz, ahoga. Necesitamos frenar, desconectar en algún momento de tanta energía, tanta velocidad, tanta inmediatez. Escuchar. Hacer paz. Hacer silencio, respirar hondo, en oración si ayuda, descanso... un espacio hacia muy dentro y muy fuera. 

 A veces nos escondemos hasta de nosotros mismos. Puede ser que no haya caído en la cuenta de todo lo que oculto tras un disfraz de persona normal. Yo también necesito un STOP y un PAUSE. Porque no quepo en el personaje que estoy creando, porque no he dejado espacio para nada que lleve la etiqueta de 'frágil'.

Si me fijo bien, hay otras ofertas. La mejor, la de un Dios que pone todas las cartas encima de la mesa. Sin trucos. Puedo aceptarla porque me da confianza saber que me acompaña, que me conoce y que hace de lo vulnerable instrumento para ayudar a otros.

Tenemos necesidades que afrontar: físicas, afectivas, intelectuales, espirituales... 

Hay cosas que requieren su tiempo. Hay aspectos de la vida que piden calma, sosiego y la maduración lenta que da el tiempo y el criterio. Necesitamos ir posando (reposando), ir encontrando lugar, Ir ganando en hondura y despojándonos de adherencias que no aportan nada. Ir cuajando en unas pocas palabras auténticas sobre las que se levanta un edificio capaz de albergar la vida con toda su complejidad: tormentas, alegrías, aciertos, lágrimas, personas, proyectos, rupturas, preguntas…  




Keep calm
Haz silencio. Calma. Frena un poco… Esta es la invitación.