miércoles, 20 de marzo de 2013


Un mensaje de Nacho escrito por una amiga suya desde África 

Tengo una amiga que -como mucha otra gente buena- guarda celosa su compromiso permanente… callado… eficaz, humilde, sin alharacas, sin que la mano izquierda sepa qué hace la derecha… cada cierto tiempo… pero fiel…

... por esos parajes inhóspitos del África más seca que reflejan dolor y miseria…, a la vez que retazos de esperanza, ojos brillantes, sonrisas compartidas… y un duro futuro, porque el resto del mundo los condenamos a que sea así...

Pero... ¿Qué quieres que cuente? Me dice ella, cuando le insisto en la importancia de compartir relatos… de explicar que hay otras maneras de mirar el mundo y la vida… No para que te digan que majo eres, sino para que la vida nos interpele el corazón y la conciencia… y las tripas… Para que el resto podamos conocer los motivos que mueven a tanta gente anónima a esa lucha sin cuartel por la justicia…, porque es esencial ese testimonio, le insisto, para que otros y otras puedan saber dar razón de su esperanza…

Que quieres que te cuente, me dice…

¿El cómo intuyes que un niño que se esta muriendo te necesita.., no a ti en particular, sino a alguien que le de una mano, que le acaricie, que le diga que esta ahí, siendo lo último que verán sus ojos, y sentirá su cuerpecito del que apenas queda nada, más que huesos, que lo tienes entre tus brazos y parece que lo vas a romper… Y que cuando muere quemarías el mundo?

¿O lo que has sentido cuando una madre que ha perdido unos hijos por el camino hacía un Campo de Refugiados y no tiene más fuerzas para seguir viviendo por otros niños que esperan todo de una vida que les maltrata, y se tiene que poner a construir una especie de cabaña para que tengan cobijo…?

… O que te cuente sobre una madre que da a luz, y sabe que se va a morir y te entrega a sus hijos, y te dice "no los abandones nunca".

… O como una bomba ha destrozado las piernas de un niño de doce años, se las amputan, le ayudas a pasar ese horror, logras que sonría, le das unas muletas para que pueda moverse, le enseñas como, y luego te enteras que otra bomba le ha matado y segado su vida para siempre.

… O un padre que igual en un bombardeo ha perdido a alguno de sus hijos, y tiene que tomar la decisión de dejarlo todo, hogar, tierra, familia, amigos, e irse con lo que puede acarrear, con miedo a ese futuro incierto, pero por el que tiene que seguir luchando por los hijos y la mujer que le quedan.

… O cuando llega una madre a un centro de niños que han sido abandonados o que no tienen padres y te dejan a sus hijos allí para que sigan viviendo, y tengan un futuro, que ellas no pueden darle…

¿Cómo se puede describir esa mirada, su gesto...su llanto? Nacho… ¿Eso quieres que te cuente?

Yo... al menos, me dice… no puedo hacerlo! Soy incapaz, tampoco sabría cómo.

Creo, Nacho, que yo no hago nada extraordinario…, siempre pienso que hago poco, cierto que cuando estoy en cualquier ambiente de los que describo, me entrego con todas la fuerzas y el empeño que pueda tener, intentando aprender de todo/todos/todas, sin pensar en nada más que poner mi granito de arena a este mundo tan injusto con los más débiles, y vulnerables, intentando aliviar algo el dolor producido por la enfermedad, o por la soledad, o por la angustia, o por el hambre, o por la nada.

Y sin olvidar nunca, que soy una privilegiada, porque si estoy allí, pero después de unos días me vuelvo a mi casa, a cubierto, que desde la ventana de mi habitación puedo acostarme viendo la luna y por las mañanas puedo ver salir el sol!

Y tener un plato de comida en la mesa todos los días (eso si en mi casa jamás se tira nada de comida, nunca, es algo que he transmitido a fuego a las personas con las que vivo), unos zapatos para poder ponerme en los pies, un ropa para poder vestirme y cubrir mi cuerpo!

Gracias, amiga… y perdona… Pero…  Si, es eso lo que creo que sabes hacer… es eso lo que les debes a ellos… y que debes contarnos… Porque también es la vida… o la muerte… es el mundo… ese mundo que queremos y debemos cambiar con toda la urgencia del mundo…

A partir de aquí, amiga… No te preocupes de la eficacia porque no depende de ti… Sólo, deja que lo sembrado… muera, dé fruto o caiga en territorio pedregoso… Puedes estar segura que todo eso va a ser germen de vida y esperanza para mucha gente que nos necesita.
                                                                                      GRACIAS… Como a tanta gente… Gracias!!!