viernes, 5 de abril de 2013

porsiacaso, aquí y ahora

Cerré la puerta del armario y pensé, ilusa de mí, que tiempo más tarde (¿un año?) lo que dejé lo volvería a encontrar, allí estaría de nuevo... No podía imaginar todo lo que vino después y que no había retorno, por lo menos no así, tal y como conocía mi vida hasta ese instante. Este recuerdo pasó hace 22 años, sí, tal día como ayer. Es una imagen de esas que cuando me viene al recuerdo ya la acompaña la moraleja: porsiacaso, aquí y ahora, si quiero hacer algo, no lo postergo, mejor hacerlo, los después no siempre llegan. 
 
Me imagino así de aprovechadas hasta la última gota, la solidaridad de tantas personas en días de inundaciones en tantos lugares del mundo, así como las horas restantes de paseo de  Mau y Max por las calles de Estambul. Terminé de corregir por cuarta vez el proyecto para entregar esta tarde y a decir que ya está listo. Con la cabeza enfocada en el examen de las 4. Repaso agenda para ver qué flecos quedan de la semana y apunto cosas con vistas a las siguientes. Mensajes de estos instantáneos tan propios de los teléfonos de hoy me interrumpen y de vez en cuando contesto, lo que me recuerda que tengo que silenciar el aparato a la mañana, aunque hoy me permito tenerlo encendido, no necesito estar muy concentrada.
 
Acaba de salir el sol pero escasea, no dura, se nubla enseguida, se resiste, como todo cambio necesario que no acaba de llegar, como esos que se pelean a fondo hasta que se consiguen, este sol nuestro tan preciado no acaba de regalarnos esa luz que esperamos; a ver si pronto, se anima, se va a encontrando con más fuerzas y habita la primavera, es lo propio, es el tiempo, parece que hasta al sol, hay que recordárselo, hay veces, que también a él se le olvida. Algo así les pasa a los que no acaban de ver resultados en esas luchas que piden paciencia y constancia, suma y sigue, a cualquiera que se sienta corredor de fondo en su vida.
 
El pan casero se va terminando de hornear y el olorcito a romero va recorriendo toda la casa. Me apunto: mandar a Celina la receta, no me olvido, más tarde será su momento. El wok me espera con unas verduritas ricas de temporada para comer en un rato y la carne para terminarla de hacer. Qué bien ya falta menos para empezar el fin de semana.
 
Dicen los que saben que tener lucidez y fuerzas sumando en una misma dirección nos ayuda a vivir plenamente presentes, habitando cada situación vital. Estar presentes donde tenemos que estar, a cada momento, nos centra y ayuda a vivir en presente. El resto del día, ya tendrá su lugar. El recuerdo del porsiacaso, aquí y ahora, también vale.