miércoles, 31 de julio de 2013

La vida no es fácil pero es sencilla.
El único problema es que nos empeñamos en hacerla complicada a cada instante.
Simplifica.  Busca. Experimenta.
Muestra tu actitud positiva y atrévete a avanzar poco a poco.
La vida no es fácil, pero nosotros podemos hacerla sencilla. 


lunes, 29 de julio de 2013

pide, busca, llama...

El texto de ayer aunque viejo conocido trae un mensaje que suena nuevo. Parece tan obvio y tan lógico que cualquiera podría darse cuenta. A quien pide se le da; quien busca, encuentra; quien llama, encontrará quien abra... Sin embargo, para muchos, la realidad, dista de obviedad y, lamentablemente, para quien así lo sufre en sus carnes, se complica la existencia y lo aparentemente sencillo se torna imposible de recibir o aceptar.

Una invitación a la sencillez de corazón nuevamente. Una invitación que recibimos tú y yo a diario, dentro de cada circunstancia y encuentro. Una invitación a confiar que implica decisión. Una invitación que muchas veces se ve frenada por bloqueos y muros que complican lo que puede ser natural o surgir espontáneo si lo permitimos. Tenemos la capacidad de fluir con la vida sin tantas interferencias internas o externas. Sin embargo, en más de una ocasión, se nos da mejor complicarnos, revolver, sospechar de lo bueno, conformarse resignadamente, alimentar fantasmas, armarnos de argumentos, recrearnos en el dolor y aumentar la angustia.

La sencillez nace de un corazón abierto. Quizás un aprendizaje y un trabajo si tu camino ha ido por vías de desconfianza o desamor, si las heridas te hablan tan fuerte que primero, haz de escucharlas, sanarlas, darles un lugar para poder recomenzar desde un punto nuevo y más sano. Momentos de silencio, de sosiego, de paz pueden ser tu bálsamo hasta en las peores tormentas, aprendizajes que a cualquier edad de la vida te piden ser nuevos para crecer. Convivir en tu propia piel es tu mayor reto de convivencia para que después puedas abrir la casa a otros y ayudarles a hacer su mundo habitable. Pero primero tú. Un corazón abierto, esponjoso, dialogante, reconciliado, es otra cosa, tiene otro color y sabor. En cualquier situación que te encuentres, ir más allá de donde estás significa: pedir, buscar, llamar... ¿Por qué no intentarlo una vez más? ¿Quién te dice que no se te dé, que no halles y no encuentres esa luz que te guía?

La fe, la confianza, nace de manera muy sencilla, en lo escondido, en esos espacios que sólo conoces quitando capas de cebolla, apagando el run run de los ruidos habituales, los miedos que se enroscan, los pensamientos que no callan, para encontrarte con lo más verdadero. 

Un corazón nuevo, reciclado, otra mirada para la vida, saber mejor lo que quiero nace de un encuentro. Ese preciso instante en que es posible estrenar descalza una realidad mucho más sencilla. Con fortaleza y en verdad. Desde lo hondo y desde el silencio uno ve que hay espacio, que hay holgura, que surge la Vida, ese impulso vuelto a retomar las veces que haga falta para continuar allí donde estás. 

Un corazón sencillo encuentra caminos y descubre montones de motivos para alegrarse incluso cuando creía no ser capaz. Buscando crecer en el camino porque no todo se hace de una vez para siempre. Paso a paso, día a día. Intuir, valorar, agradecer, no dar por sentado el cariño, amar descubriendo cómo en las oportunidades que tengo para con otros, con la creatividad propia, crear, soñar, comunicar, para comprometerse, para iluminar, para ser fiesta. Cada día, podemos elegirlo. Empieza. Arranca. Pide, busca, llama...

martes, 16 de julio de 2013

 
Tiempo para el compartir; el descanso, la familia y los amigos.

lucir nuestra propia luz


Nuestro miedo más profundo no es que seamos inadecuados. Nuestro miedo más profundo es que somos poderosos sin límite. Es nuestra luz, no la oscuridad lo que más nos asusta. Nos preguntamos: ¿quién soy yo para ser brillante, precioso, talentoso y fabuloso? En realidad, ¿quién eres tú para no serlo?

Nacemos para hacer manifiesto la gloria del universo que está dentro de nosotros. Está dentro de todos y cada uno.

Y mientras dejamos lucir nuestra propia luz, inconscientemente damos permiso a otras personas para hacer lo mismo. Y al liberarnos de nuestro miedo, nuestra presencia automáticamente libera a los demás.

Nelson Mandela  

sábado, 13 de julio de 2013

... porque nos hace bien


Compartimos lo que decidimos regalar, dar, de nosotros. Libremente, porque queremos, con quienes decidimos recorrer la vida o la misma vida nos aproxima y vincula.

Pequeñas, grandes, buenas o malas noticias, tonterías, fotos, chistes, canciones, videos, pensamientos, emociones que crean, trazan camino.

La corriente que se genera es positiva, da alegría o serenidad, contención o cercanía. Compartir nos humaniza, nos acerca, nos permite conocernos y descubrir que ese corazón que está a mi lado, con sus fallos y aciertos, es un poco como el mío. 

 El amor nos hace bien.
(Teresa Parodi)

Cuando realmente queremos, cuando los sentimientos están claros, buscamos la manera de aproximarnos, de achicar la distancia que nos separa, si hay interés mutuo por mantener la relación, los sentimientos derriban los obstáculos y podemos encontrar montones de maneras de encontrarnos. Y ese vínculo se hace más fuerte, nuestras relaciones ganan espacio y crecen en aprendizajes de lo más diversos.

Sí es así, tiene un poder transformador, vinculante, libre y gratuito, eficaz. Nos vuelve capaces hasta de lo que no creíamos imposible realizar. Somos capaces de eliminar distancias y diferencias, permitirnos exteriorizar, comunicar lo que somos por dentro. Dar y recibir amor. Compartir nos permite encender siempre alguna nueva luz y abrir caminos de confianza, crecimiento, consuelo, fiesta y creatividad.  

viernes, 5 de julio de 2013

con nuestros ojos pequeños



Al principio creemos sólo en lo que vemos con nuestros ojos pequeños.
A veces, cuando la memoria nos invita, lo que miramos nos habla de otras cosas. De momentos, de personas, de sensaciones, que parecían perdidas y sólo estaban guardadas. Recordamos. Revivimos de alguna manera lo recordado. De alguna manera.
Otras veces, lo que miramos se deja invadir, nos da paso y nos desvela algo inesperado. Detrás de lo que contemplamos, a veces, podemos advertir un gesto que nos ha estado acariciando sin saberlo, una palabra que ha movido el corazón y nos ha acercado a otro, un odio que se mueve lentamente hacia nosotros o que sutilmente enviamos como dardos, un cuidado esencial que nos alcanza ahora...
Y esa realidad que late tras lo que vemos, y que a veces percibimos, nos permite creer más allá de lo que vemos. El mundo se dilata, y entonces podemos aprender a desvelar verdades, y engaños, distancias, máscaras, caricias, heridas...

Hay que estar muy atento. Mirar como mira un niño, como limpiándonos los ojos todo el tiempo, sin hablar, sin anticipar, sin juzgar.

Recibirlo como don.
Y aceptar.

Y eso nos hace siempre un poco más libres.
 

lunes, 1 de julio de 2013

 Comenzamos un nuevo mes del año
 ¡¡¡¡Bienvenido julio!!!!
Porque inspira, nos mueve y nos reta. 
Porque pica, porque duele, y grita. 
Porque sorprende, florece, (re)crea. 
Porque es nuestra y sólo tenemos una. 
Porque la Vida siempre sale al encuentro. 
Actitud: ¡p´alaaaante!